
Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) detuvieron, la madrugada de este jueves, a dos familiares directos de Roney José Ríos Oconitrillo, alias Coco Guácimo, el hombre que fue abatido por los grupos tácticos de la Policía Judicial durante la captura de Alejandro Arias, alias Diablo, en julio de este año.
Los hombres quedaron detenidos durante una intervención policial en el poblado de Suerres, en Jiménez de Pococí. Se trata de un sujeto de 34 años, de apellido González, alias Pín, y un hombre de apellido Azofeifa, alias Benzema, de 23 años.
Además, cayó en custodia policial un sujeto de apellidos Linares Otárola, alias Coco Cigarros, considerado policialmente como el zar del contrabando de la organización de Coco Guácimo.

Junto a ellos, quedaron detenidas ocho personas más, identificadas como Molina, de 29 años; Sánchez, de 22; Anderson, de 38; Cortes, de 52; y Fernández, de 22 años.
También se reportó la aprehensión de Gamboa, de 28; Ulate, de 34; y Ramírez, de 25.
Nils Rojas, subdirector general a. i. del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), explicó que el operativo se desplegó luego de que, la noche del miércoles, la Policía Judicial de Pococí recibió información confidencial sobre una supuesta reunión en esa finca, en la que estarían presentes varios sujetos “cuestionados”.

La Fuerza Pública ingresó al predio durante la noche, pero los sospechosos huyeron hacia el fondo de la finca. Ante esa situación, se tramitó una orden de allanamiento y, a las 2 a. m. de este jueves, agentes judiciales ingresaron a la propiedad.
Además de detener a estos hombres, a quienes se señala por presunta asociación ilícita y alteración de marcas y señas, los agentes judiciales hallaron drones, chalecos antibalas, celulares, un carro con sus registros alterados, una motocicleta, más de ¢1 millón en efectivo y cuatro armas de fuego.
Aunque el subdirector del OIJ no confirmó que los detenidos estén vinculados con la organización que anteriormente comandaba Coco Guácimo, apenas el 14 de agosto la Policía Judicial intervino esta estructura mediante varios allanamientos en Limón.
Ese día se dio a conocer que los presuntos sicarios que formaban parte del brazo armado del grupo de Ríos Oconitrillo recibían varios millones de colones por cometer asesinatos y realizar labores previas de vigilancia para asegurar la muerte de sus víctimas.
