
El viernes 23 de enero, cuando se enteró del fallecimiento de una de sus amigas más queridas, Giovani Montiel, vecino de Siquirres, acudió a trabajar, aún entre lágrimas. Lo hizo, dice, porque ese fue uno de los últimos consejos que le dio Regina Brumley Kerr hace menos de un mes, cuando se sentaron a compartir un rato en un restaurante en esa misma comunidad.
Coordinaron verse con motivo de su cumpleaños y, en una larga conversación en la que retomaron 20 años de amistad, ella concluyó que, en la vida, pase lo que pase, debía mantener tres prioridades: Dios, la familia y el trabajo. Al trabajo, le dijo, no se faltaba ni por enfermedad ni por el fallecimiento de algún ser amado.
Vivió toda su vida en función de esos tres pilares.
Regina, madre de una joven de 20 años y una niña de siete, falleció en el Hospital México el pasado viernes por complicaciones vinculadas a un procedimiento estético que se realizó en una clínica privada. Tenía 43 años e ingresó de urgencia al hospital un día antes de su deceso.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) no brindó detalles sobre la cirugía a la que se sometió, pero sí confirmó que el caso permanece en investigación. La mujer se convirtió en la tercera víctima mortal de procedimientos estéticos en este mes de enero.

La semana anterior se reportó el fallecimiento de Cinthya Carvajal Guevara, de 48 años, e Ivannia Torres, de 40, ocurridos el 15 y 19, respectivamente, en circunstancias similares. Todas eran madres.
Giovani evoca que conoció a Regina en el vecindario. Ambos crecieron en Siquirres y, con los años, forjaron una amistad muy fuerte. En las calles de esa ciudad su amiga creció, vivió, estudió y más tarde trabajó.
“No le tocaba (fallecer) a ella de esa manera, pero el destino es cruel. No le tocaba, tenía todo el futuro por delante”, lamentó su amigo.
Regina era una mujer muy allegada a sus hermanos y a su mamá, una señora hoy de 71 años que dedicó su vida a que sus hijos sacaran sus carreras y se convirtieran en profesionales. Así son todos, dice Giovani, respetados y queridos en el barrio.
Regina, por su parte, encontró la pasión por la docencia e impartía clases en varios colegios de Siquirres. A sus alumnos dedicaba horas de su vida, incluso fuera de horario.
“A veces estaba a las 2 o 3 de la mañana haciendo papeleo de las escuelas. Era muy apasionada”, cuenta. Con delicadeza explicaba la materia a sus niños y, con la misma dulzura, aconsejaba a sus allegados. A su amigo se le dificulta poner en palabras lo que significó ella en su vida, pero lo resume en que Regina simplemente brillaba y contagiaba al resto con su energía.
Era dinámica, dice, y siempre estaba dispuesta a ayudar incluso cuando estaba muy ocupada, luchando por sus cosas y cuidando de sus hijas.

“Desde el principio hasta el día de hoy, logró muchas cosas”, reconoció Giovani.
Hace al menos un año, Regina retomó el negocio familiar que por años levantó su madre, una soda de comida caribeña en el centro de Siquirres. Dedicaba varias noches al establecimiento, e incluso días, cuando sus alumnos estaban en vacaciones.
Estaba “muy emocionada”, dice Giovani, de trabajar en ese lugar. “Tenía ese don”, continúa, antes de recordar su facilidad para cocinar un delicioso rice and beans, o cualquier platillo caribeño, que preparaba con amor para sus clientes, pero también para él cuando la visitaba en casa.
En esa misma vivienda criaba a sus hijas, un tesoro que cuidaba con especial atención.
“El sueño de esa mujer era que las hijas fueran profesionales y estar cerca de su madre”, agregó su amigo.
Hace algunas semanas, cuando coordinaban cenar juntos, ella se atrasó algunas horas atendiendo a los últimos clientes en la soda; sin embargo, pese a las dificultades, se vieron. Giovani atesora esa última conversación mientras intenta asimilar su partida.
“No pude ir a verla e ir a despedirme, porque me iba a descomponer”, aseguró, aún incrédulo y colmado de dudas sobre lo que sucedió. Giovani asegura que Regina en ningún momento le comentó que se sometería a un procedimiento.
“No es justo”, concluye sobre el desenlace.
Luto en Siquirres
Familiares de Brumley confirmaron el deceso mediante redes sociales, a la vez que agradecieron las oraciones, el acompañamiento y las muestras de solidaridad recibidas durante los difíciles momentos previos a su fallecimiento.
Representantes de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE) se sumaron al luto por la pérdida de la educadora. “La Directiva Regional 30 brinda las más sentidas condolencias a la familia y allegados por el fallecimiento de Regina Brumley Kerr, compañera de bases del CTP Padre Roberto Evans Saunders y Colegio Experimental Bilingüe de Siquirres”, publicaron en su cuenta de Facebook.
El Colegio, por medio de una esquela publicada en esa misma red social, se unió a los mensajes de apoyo. “Nos solidarizamos con su familia y deseamos la paz que sobrepasa todo entendimiento”, se lee en el texto.
El cuerpo fue llevado a Medicatura Forense para determinar las causas exactas de la muerte, mientras el OIJ mantiene abierta la investigación para esclarecer las circunstancias del caso.
