
La organización criminal conocida como los Sicarios, desarticulada este jueves por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) de la Fortuna de San Carlos, en el Caso la Casona, generaba aproximadamente ¢12 millones mensuales con la venta de drogas en ese turístico distrito de la zona norte, según reveló el subdirector de la institución, Vladimir Muñoz.
“Ellos no vivían aquí toda la semana, sino que vivían en sus casas en Tibás y en Cartago y los fines de semana venían acá para ver los resultados de la venta de droga, que les producía aproximadamente ¢12 millones por mes, ¢3 millones por semana”, explicó Muñoz. El jerarca aclaró que esa cifra no incluye los ingresos adicionales provenientes de los préstamos informales conocidos como gota a gota.

El operativo dejó hasta el momento la detención de 14 de los 21 objetivos de la investigación. Entre los capturados figuran los dos cabecillas de la estructura: un joven de 19 años de apellido Obando, alias Sicarito, y su madre, apellidada Ramírez, de 41 años, conocida como la Patrona. Ambos fueron detenidos en Cuatro Reinas de Tibás.

Origen de la organización
La estructura tiene su origen en Walter Obando Jiménez, alias Sicario, quien, según datos de la investigación, habría viajado desde Tibás para posicionarse en La Fortuna y construir una red de venta y distribución de drogas junto con su esposa.
Obando fue asesinado en el 2022 por un posible ajuste de cuentas, luego de dejar a su pareja sentimental en la Escuela de Los Ángeles de San Ramón, donde iba a recoger a un hijo en común. Obando avanzó hasta una ferretería cercana y ahí, sin salirse del vehículo, fue acribillado por sujetos en moto.

Tras su muerte, la organización atravesó un período de reacomodo hasta que alias Sicarito y alias la Patrona habrían retomado las riendas.
“En el periodo 2023-2024 se vuelven a posicionar. Ya en el 2025 nos empiezan a llegar informaciones de que el grupo otra vez está tomando fortaleza”, relató Muñoz.
El subdirector interino describió que la estructura criminal actuaba con suma violencia, no solo contra rivales y vecinos, sino también contra las autoridades. “Tuvimos enfrentamientos con la policía administrativa y con el OIJ, lo cual nos genera focos de violencia importantes”, añadió.

Control territorial
La calle donde operaba el grupo, en Los Ángeles de Peñas Blancas de San Ramón (limítrofe con la Fortuna), era de acceso exclusivo para sus miembros. Según Muñoz, cualquier persona ajena a la organización que transitara por ahí y se detuviera enfrentaba amenazas, lesiones o algo peor.
“Aquí, a nadie que ellos no conocieran, si era de paso, lo vigilaban; y si se quedaba, tenía problemas. Eran un grupo muy violento en este tema”, afirmó.
Un guarda de seguridad, que tuvo un desperfecto mecánico en su vehículo, fue víctima de ese modo de operar, ya que tras varios minutos de estar en la zona dominada por los Sicarios, fue herido de bala por el simple hecho de estar en el lugar.
El principal punto de operaciones de la red delictiva era una casa grande, conocida como la casona, y de ahí el nombre del expediente. Esa propiedad de dos plantas y con piscina, está ubicada en Los Ángeles y actualmente estaba en remodelaciones de alto valor.
Las viviendas vecinas también formaban parte de la red, pues en ellas habían instalado a personas vinculadas con la organización. Era precisamente ahí donde la madre y el hijo llegaban los fines de semana a recoger las ganancias de la semana.

Préstamos gota a gota
Además del narcomenudeo, la organización colocaba préstamos informales conocidos como gota a gota. Para ello pegaban rótulos en zonas céntricas de La Fortuna con números de teléfono y frases como “préstamos rápidos”. Las víctimas no eran solo vecinos del lugar. “Son de toda la región, no solamente de aquí”, precisó Muñoz.
El subdirector indicó que la organización también está siendo investigada por posibles vínculos con homicidios. “Hay casos en los que hay personas que no han aparecido, que han denunciado su desaparición y se presume que han sido asesinadas, pero no podemos establecer todavía que tengan relación directa con ellos”, aclaró.
Los Sicarios son señalados como la principal organización rival de la banda del prófugo Alejandro Arias Monge, alias Diablo, por cuya captura la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés), ofrece una recompensa de $500.000.
