
Múltiples vigilancias policiales ubicaron a Melanie Bell Ramírez, la hija del extraditado Macho Coca, llevando y recogiendo a sus hijos de 12 y 8 años, así como a un tercero que apenas cumplió un año en agosto. Viajaba con ellos a todas partes y, en ocasiones, los llevaba a gimnasios comunales.
En el patio de su vivienda, ubicada en el barrio Los Cocos, Limón, mantenía un trampolín para los niños. En la sala, además, permanecían sus juguetes.
El 28 de julio, un golpe seco tumbó la puerta de aquella vivienda que parecía familiar, y agentes de la Policía de Control de Drogas (PCD) ingresaron en busca de ella y su esposo, un hombre de apellidos Casanova Duartes, de 32 años.

La pareja no estaba aquella madrugada y tampoco sus hijos. Dentro del inmueble, de amplia fachada gris y portones negros, la única señal de vida la dieron dos perros que permanecieron quietos mientras los oficiales registraban los aposentos.
Aunque los dueños de la propiedad consiguieron evadir a las autoridades, en apariencia habrían vigilado de cerca el movimiento de la Policía a través de poco más de una decena de cámaras de seguridad. Una de ellas, sobre la puerta principal, se movía incluso al ritmo de los agentes.
Ese día, el Organismo de Investigación Judicial (OIJ), la PCD y la Fiscalía de Narcotráfico comandaron 65 allanamientos para perseguir a los supuestos responsables operativos del tráfico de drogas hacia Europa y Estados Unidos, por medio de la Terminal de Contenedores de Moín, administrada por la firma APM Terminals.
La estructura, en apariencia, ofrecía un servicio de logística para otros grupos dedicados al narcotráfico y cobraba $250.000 por cada contenedor movilizado. El caso se denominó Clarividente.
La mirada del Ministerio Público estaba puesta sobre Melanie Bell, no solo porque es hija del extraditado Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, cuestionado por narcotráfico en Estados Unidos y robo de combustible en Costa Rica, sino también porque la pesquisa habría individualizado a Casanova, su esposo y exempleado de APM, como el cabecilla de este grupo delictivo que enviaba droga al extranjero.

Pero el vínculo de esta mujer con la estructura criminal, según las investigaciones consignadas en el expediente judicial en poder de este medio, habría ido más allá de su relación familiar y conyugal.
La pesquisa la identifica como una de las cabecillas operativas de la organización: encargada de conseguir la droga para las contaminaciones, así como de coordinar los montos que se cobraban por ingresar la droga a los contenedores y las cifras de dinero que recibían los supuestos integrantes de la estructura.

Además, las autoridades le atribuyen haber legitimado el dinero producto de la supuesta actividad delictiva mediante la compra de bienes muebles e inmuebles. En su caso, se le imputa el delito de legitimación de capitales.
Tanto Bell como su esposo se entregaron a las 11:30 a. m. del 30 de julio en los Tribunales de Justicia de San José y ahora cumplen un año de prisión preventiva.
Compras millonarias, ingresos bajos
De acuerdo con el Ministerio Público, Casanova Duartes le otorgó a Bell un poder generalísimo sin límite de suma el 18 de agosto del 2024. “Dicho poder es de importancia por cuanto, para los efectos de la presente investigación, se podrá establecer si la misma posee la figura de testaferro”.
Durante las investigaciones, Bell afirmaba ser trabajadora independiente y, entre agosto y diciembre del 2025, registró cinco cotizaciones ante la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), por un monto de ¢348.367.
Los ingresos reportados por esta mujer, quien no tenía antecedentes penales y tampoco partes policiales ni decomisos asociados, contrastaban con la compra de tres vehículos y una finca que realizó de marzo a julio del 2025, por un total de ¢69.630.790.

El 11 de marzo de ese año adquirió una finca en Limón por ¢4 millones en efectivo. Un mes después, el 11 de abril, compró de contado un Toyota Hilux por ¢18.890.000. Posteriormente, el 12 de mayo del 2025, donó ese automotor a Corporación Luna del Atlántico S. A., sociedad que preside, con representación judicial y extrajudicial.
El 29 de abril, adquirió un Toyota Fortuner por ¢36.848.000, mediante depósitos bancarios y efectivo. Según el expediente, Bell indicó que obtuvo ese dinero de recursos propios generados como trabajadora independiente.
El 14 de julio de ese año, adquirió una moto de contado por ¢9.890.790,00.
“Mordido, usted sabe”
Las pesquisas apuntan a que Bell no solo habría tenido pleno conocimiento de las actividades ilícitas que dirigía su esposo y le habría ayudado a legitimar el dinero, sino que también habría participado en las coordinaciones.
Parte de esta hipótesis nace de la intervención telefónica a Casanova y de conversaciones que habría sostenido la pareja en 2022, cuando, en apariencia, contaminaron un contenedor que salió de Costa Rica el 15 de enero de ese año con destino a Suiza.
Sin embargo, hizo tránsito en el puerto de Amberes, donde se logró el decomiso de 65 kg de cocaína ocultos en el sistema de refrigeración, el 9 de marzo del 2022.

En apariencia, Bell Ramírez le enviaba a Casanova Duartes pantallazos, números e imágenes de contenedores, nombres de los buques y puertos de destino. En una de las fotos que le habría compartido la mujer a su esposo, se observa justamente el contenedor que cayó en Amberes en marzo del 2022.
La pareja, según relata el legajo, se comunicaba mediante mensajes en lenguaje cifrado. “Van a entregar la comida de una para cenar”, le habría dicho Casanova a Bell en una ocasión.
“Se interpreta nuevamente como lenguaje cifrado en el que se indica que se va a entregar la carga del material ilícito para la contaminación, ella le indica que ‘pellizquese así bebe’ y ‘mordido, usted sabe’. De esta manera se confirma que no se trata de un partido o bien de comida, sino más bien de una operación ilícita”, cita el expediente.

A estos elementos se suman los registros migratorios de Bell Ramírez, que muestran que entre agosto del 2019 y febrero del 2026 salió del país en 18 ocasiones. Panamá fue su principal destino, con ocho viajes, seguido de México y España, con tres visitas a cada uno.
Además, viajó dos veces a Colombia, una a República Dominicana y otra a Brasil. Los años en los que más salió fueron 2021 y 2022, con cinco viajes cada uno, seguidos de 2026, con tres. La mujer, en apariencia, también habría viajado a París y se presume que a Finlandia en años recientes.
