
La joven madre Junieysis Merlo Espinoza, quien murió asesinada a los 29 años por asfixia, habría vivido rodeada de una red de al menos 12 “cámaras espía” y teléfonos celulares escondidos, en las habitaciones e incluso en un baño de su casa en Santa Ana, que grababan sus conversaciones.
El cuerpo de Junieysis apareció entre la noche del 8 de abril y la madrugada del 9 de abril, enterrado en una fosa a solo metros de su casa, situada en el condominio Los Pericos, en Salitral.
Vivía en esa casa con sus hijas, gemelas de cuatro años, y su expareja, quien es el principal sospechoso de asesinarla. Se trata de un costarricense de apellidos Ramírez Calvo, de 57 años, quien pasará un año en prisión preventiva.

8 celulares escondidos
Una de las hermanas de Merlo indicó a la policía que desconfiaba de Ramírez, porque era una persona a quien describió como acosadora, y detalló un episodio de aparente espionaje que la propia Junieysis le relató en diciembre del 2025.
La hermana indicó que, a finales del año pasado, Junieysis viajó a Nicaragua y, cuando regresó a su casa en Santa Ana, encontró un teléfono celular en su cuarto con grabaciones de conversaciones que ella había tenido.
La joven lo guardó, relata su hermana, pero a los días habría llegado Ramírez “muy alterado buscando algo en el cuarto”. Cuando Junieysis lo encaró y le reclamó que la estuviera grabando dentro de su propia casa, el sujeto, en apariencia, le confesó que tenía ocho celulares distribuidos dentro de la vivienda, espiándola.

La Policía Judicial maneja la hipótesis de que, mediante esta vigilancia, el hombre impedía que Junieysis saliera sola de casa. Su hermana relató que entre julio y agosto del 2025, la víctima se fue con sus hijas a San Ramón, luego de descubrir una infidelidad por parte de Ramírez.
“Antes intentó escaparse con sus hijas hacia Nicaragua y fue descubierta por la empleada doméstica, por lo que Ramírez dio orden en el condominio de que nadie llegaba a la casa ni dejaba a la (entonces) desaparecida salir del lugar”, dijo la hermana.

Cuatro ‘cámaras espía’ descomisadas
Agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) decomisaron, durante el allanamiento en la vivienda, el el 8 de abril, cuatro “cámaras espía” que estaban colocadas en varios sitios de la casa donde vivía Junieysis.
Se trata de un dispositivo de color negro que contenía un cable, una cámara y una memoria interior. Sobre este primer aparato, el expediente judicial no detalla la ubicación, pero sí se indica que se trata de una cámara espía.
En el legajo, se lee que estos dispositivos de video vigilancia suelen ser de tamaño reducido y son diseñados para pasar desapercibidos; es decir, grabar imágenes o video sin llamar la atención.

Situado en una habitación de la planta baja, en la esquina derecha del cielorraso, agentes decomisaron una segunda cámara de tamaño reducido para espionaje.
Un tercer dispositivo con las mismas características se halló en el baño de la habitación de la planta baja, en un orificio del plafón, una luminaria plana que se instala pegada al techo. En el sector central del cielo raso de la sala apareció el cuarto aparato.
Junieysis Merlo perdió contacto con su familia desde el 31 de marzo. La hipótesis policial señala que Ramírez la habría estrangulado, habría montado su cuerpo a la cajuela de un vehículo y la habría trasladado solo algunos metros, hacia una calle de lastre, donde se ubicó la fosa con los restos.
