Han pasado dos años y seis meses del asesinato de Ariel Mauricio Arauz Alvarado, de 24 años, por un disparo que, al parecer, provino de un agente de Fuerza Pública. Durante la noche de ese 16 de abril del 2022, los policías habrían accionaron sus armas para contener los disturbios durante la quema de Judas, en un sitio conocido como La Terraza de San Rafael, en Heredia.

El caso está bajo en investigación en el expediente 22-002866-0059-PE, pero Marilyn Alvarado Carvajal, la madre de Ariel, reclama una falta de respuestas y poca celeridad en el proceso penal. La acusación por homicidio simple se entregó apenas a finales de setiembre, según confirmó la abogada de la familia, Karen Carvajal. En la misma hay un oficial individualizado, de apellidos Rivera Álvarez, quien según afirmó Carvajal, no tiene medidas cautelares ni ha enfrentado ningún proceso administrativo.
Aquel 16 de abril del 2022, el Ministerio de Seguridad Pública (MSP) reportó que el hecho ocurrió cerca de la medianoche, cuando unas 70 personas estaban en vía pública.
El entonces subdirector general de la Fuerza Pública, Enrique Arguedas Elizondo, aseguró que los oficiales fueron atacados con piedras, y que luego iniciaron las detonaciones, sin especificar quién las habría iniciado.
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“Se desconoce si el arma pertenece al personal policial o si, por el contrario, es producto de un accionamiento desde otro sitio, el OIJ se encarga en este momento de la investigación relacionada con el hecho y pues serían ellos quienes pueden en los próximos días revelar el móvil del deceso y si el arma de fuego pertenece al Ministerio de Seguridad Pública”, declaró Arguedas en aquel momento.
La Nación le consultó al MSP si se abrió un procedimiento administrativo por este asunto, si hay algún agente suspendido o reubicado, pero no se obtuvo respuesta al cierre de esta publicación. Asimismo, se le pidieron a la Fiscalía detalles sobre el expediente penal, pero tampoco hubo respuesta.
Marilyn afirmó que, según el Ministerio Público, la Policía empezó a disparar de forma negligente pues no había armas entre los civiles, entre los que había muchos jóvenes, un niño y adultos mayores.
Al recibir el balazo en el costado derecho del pecho, Ariel fue trasladado al Hospital San Vicente de Paúl en Heredia, donde falleció al atravesar la bala el corazón y un pulmón.
Marilyn habló con La Nación el 10 de octubre, justo el día que su hijo habría cumplido 27 años, y recordó el enorme apoyo que recibió de la comunidad, que llenó la iglesia de San Rafael en el funeral. Él era reconocido por su afinidad artística, pues cantaba y bailaba, además tenía una tienda virtual de ropa llamada The Cream Supply, ahora administrada por un amigo.

“Ariel era una persona muy amada en el pueblo, en su funeral el padre decía ‘yo solamente veo esa iglesia llena en una Semana Santa’, no cabía nadie y quedó gente afuera. El padre me dijo que él tuvo que haber hecho mucho en su vida y sembrar mucho en los corazones de todas esas personas que están aquí. Me decía ‘siéntase orgullosa porque en su corto tránsito por esta vida sembró demasiado’”, contó.
Manifestó que desde un primer momento, su familia decidió no odiar a nadie, simplemente seguir con el proceso penal para cerrar este capítulo de su vida.
“Es una imprudencia de alguien que le quitó la vida y le cortó sus alas, le cortó sus sueños, como yo le estoy diciendo, él cantaba y tenía una tienda virtual, tenía muchos sueños, muchas metas y de verdad, por una imprudencia de una persona, llámelo como lo quiera llamar, me quitaron a una parte de mi vida”.
La paciencia se agota para la mamá de Ariel
Desde el inicio del proceso penal Marilyn llegaba molesta a la Fiscalía, a pedir explicaciones sobre lo sucedido. Se cuestionó por qué otros procesos se resolvieron en menos tiempo, como el de los cuatro oficiales que atropellaron y mataron a un perro en Purral de Goicoechea, quienes empezaron juicio este mes.
“Lo que me indignó y que yo dije ‘Dios mío, ¿cómo puede ser posible?’, es esto de esos policías que mataron a ese perro, y en un mes ya ellos están con juicio y todo, son cosas que yo digo que son tremendas para la familia”, indicó.
“Para mí eso fue, digamos, la gota que derramó el vaso y ya se me acabó la paciencia. No me puedo quedar con los brazos cruzados y ya tengo que alzar mi voz”.
Para Marilyn, la larga espera se siente eterna, asistida por ayuda psiquiátrica y psicológica, y se convierte en un doble castigo para los familiares de víctimas en situaciones similares. Tras de que sufren la muerte de un familiar, los consume la incertidumbre mientras el caso se mueve en tribunales.
“Yo voy a alzar la voz porque no voy a esperar que este año pase en vano, nos dicen que esperemos y luego el otro año a ver qué pasa, hay que presionarlos de todas las maneras, porque este es demasiado duro para nosotros como familia”, señaló.
Para elevar su protesta, Marilyn y sus vecinos de Concepción organizaron un pasacalles la mañana del pasado domingo 13 de octubre. Decenas de personas salieron a la calle con cimarrona, mascaradas y pancartas que reclamaban justicia no solo por Ariel, sino también por Josué David Porras Zúñiga, fallecido a los 29 años en marzo del 2022 tras ser atropellado por un bus en el centro de Heredia, y Johyner Valverde Hernández, un joven de 14 años víctima de un homicidio en San Rafael.


El pasacalles fue acompañado por una banda de la comunidad, dos DJs cercanos a Ariel y otros amigos que lo recordaban como un buen bailarín.
“Esta familia ha sido un apoyo para mí”, dijo al micrófono desde el quiosco del parque de San Rafael la madre de Johyner, Andrea Hernández, al lado de Marilyn. Este adolescente también fue víctima de un mal manejo de arma de fuego, cuando en junio del 2023, en la Urbanización Arguedas Molina en San Rafael, estaba con otro joven de 16 años, quien manipulaba un arma y accidentalmente disparó, según reportó en aquel momento Noticias Telediario.
“Necesitamos justicia pronta y cumplida, gracias pueblo por estar con nosotros, necesitamos que ustedes sepan el amor que le tenemos a este pueblo, a ustedes, que siempre nos han apoyado. Se va a hacer justicia, para eso estamos acá, estamos pidiendo justicia por nuestros hijos y por todos los hijos de esas mamás que cada día sufren una muerte injustamente”, manifestó Andrea Hernández a los asistentes.
Así tornaron un ambiente de alegría en una forma de atraer las miradas hacia las pancartas que exigen respuestas por una desgastante espera.