
El nombre de Gerson Rosales Cascante, oficial asesinado en Batán, quedó marcado en una dolorosa lista que ya suma 60 policías del Ministerio de Seguridad Pública (MSP) fallecidos mientras cumplían funciones operativas en el país desde el año 2000.
Esto significa que 60 familias lloran la ausencia de personas que lo único que querían era cumplir su sueño de ser policías y defender a la ciudadanía en las calles.
Gerson, de 28 años, murió la noche de este miércoles 13 de mayo, luego de ser atacado a balazos junto a otro compañero mientras ambos patrullaban en motocicleta por Batán. El oficial fue trasladado vía aérea hasta el Hospital Calderón Guardia, en San José, donde falleció tras su ingreso.
Según datos del Ministerio de Seguridad Pública (MSP), el joven ingresó a laborar el 16 de octubre del 2017 y trabajó en la Dirección Regional de Limón, así como en las delegaciones de Talamanca y Matina.
Con su muerte, ya son 10 los oficiales asesinados o fallecidos en servicio entre el 2024 y lo que va del 2026.
Una lista marcada por balaceras, atropellos y persecuciones
Los registros del MSP reflejan que los policías han fallecido en distintos escenarios: desde ataques armados, enfrentamientos con presuntos delincuentes, accidentes de tránsito durante persecuciones, hasta atropellos en retenes policiales y operativos antidrogas.
Uno de los primeros casos documentados ocurrió el 20 de enero del 2000, cuando el oficial Valerio Calderón Azofeifa murió desangrado tras ser apuñalado en la ingle izquierda, cortando la arteria femoral, mientras atendía un disturbio en Acosta.
Luego, José Manuel Rodríguez Badilla falleció durante una persecución policial en Guápiles, tras recibir varios disparos que le causaron la muerte en el sitio.
Más adelante, en el 2003, Vilmar Zuñiga Calvo murió cuando un desconocido entró a la caseta donde cumplía su deber, en Sagrada Familia, y sin razón alguna lo apuñaló en el lado del corazón.
De acuerdo con el Ministerio de Seguridad Pública, los 60 oficiales fallecidos pertenecían a cuerpos como Fuerza Pública, Policía de Fronteras y Guardacostas.
Ataques cada vez más violentos
La mayoría de los casos recientes estarían relacionados con estructuras criminales armadas y ataques directos contra oficiales.
En enero del 2024, el oficial Bryan Josué Rivera Oviedo murió luego de que policías fueran recibidos a disparos durante una intervención en Herradura de Garabito.
Mientras que, en marzo del 2025, el agente Minor Martínez Molina, destacado en la Policía de Fronteras, falleció tras resultar herido en un enfrentamiento armado en playa Bonita de Limón.
Además, en los últimos años, Limón se ha convertido en una de las provincias más golpeadas por este tipo de hechos. De hecho, Batán ya había sido escenario de otro ataque mortal contra policías en diciembre del 2024, cuando falleció el oficial Mainor Obregón Briceño, tras un atentado contra una patrulla.
Ahora, la muerte de Gerson Rosales vuelve a encender las alertas sobre el riesgo que enfrentan los cuerpos policiales en medio del aumento de la violencia ligada al crimen organizado.
“No vamos a tolerar más hechos donde resulten afectados compañeros de los cuerpos policiales, mucho menos ciudadanos. Cruzaron una línea y no midieron las consecuencias”, expresó Gerald Campos, ministro de Seguridad.
Michael Soto, director a. i. del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), reveló previamente que, aunque todavía es muy preliminar, el motivo por el cual los sospechosos habrían asesinado a Rosales estaría relacionado con su labor policial, ya que en los últimos días y meses, la Fuerza Pública ha desarrollado operativos que culminaron con el decomiso de gran cantidad de droga al menudeo a la organización criminal que opera en la zona, cuyo cabecilla es Jonathan Pérez Méndez, alias Tan.
