
No era típico en el condominio Los Pericos, en Salitral de Santa Ana, que ingresara maquinaria para construcción. Así lo manifestó un guarda de seguridad a este medio el 8 de abril, tan solo horas después de que apareciera, dentro de esta propiedad, el cuerpo de Junieysis Merlo Espinoza en una fosa.
La joven llevaba desaparecida desde el 31 de marzo.
La entrada de maquinaria fue uno de los detalles que llamó la atención y preocupó a los vigilantes durante los días en que esta muchacha, quien vivía en una de las casas del residencial con sus hijas y su expareja, estaba desaparecida.
Agentes corroboraron durante el proceso de investigación que la expareja y padre de las niñas, un hombre de apellidos Ramírez Calvo, pagó un total de ¢452.000 a una empresa dedicada a movimientos de tierra. Aunque el negocio fue contratado como parte de un aparente proyecto de construcción de 16 apartamentos en este condominio, un operario terminó cavando la fosa donde apareció el cuerpo de la joven.

Las facturas detallan que la contratación se realizó por concepto de limpieza de calle y formación de terrazas, y que el pago se concretó en efectivo. Una primera cancelación se hizo el 30 de marzo por ¢220.000 y la segunda el día 31, por ¢232.000.
El expediente del caso revela que agentes del OIJ contactaron al peón y conductor del backhoe que realizó los movimientos de tierra, un sujeto de apellido Chavarría. El hombre indicó que llevó a cabo la limpieza del lote y que, para el día 31, confeccionó las terrazas. Ese mismo día, Ramírez le solicitó ampliar, al menos, metro y medio de profundidad y un poco más de ancho una de las fosas, ya que necesitaba introducir una alcantarilla.
No obstante, una hora más tarde, Ramírez lo volvió a buscar al operario para que tapara el agujero.
El trabajador nunca se percató que dentro de la fosa que él mismo amplió y luego cubrió con tierra había el cuerpo de una persona, de acuerdo con la Policía Judicial. Este medio contactó a Chavarría y a su jefe, pero ambos declinaron referirse más al tema.

“Un ataque de celos”
Aunque compartían la misma vivienda, Junieysis y Ramírez habrían terminado su relación desde hacía algún tiempo. De hecho, la joven mantenía una relación sentimental con un sujeto nicaragüense de apellido Huete, que vivía en Estados Unidos e incluso, planeaban mudarse juntos a Costa Rica.
Él vendría al país el 27 de abril y fue la última persona que habló con Junieysis el 31 de marzo a las 06:35 a. m. Como era habitual, se comunicaron por videollamada. Huete detalla en el legajo que tenía conocimiento de que a Ramírez le molestaba la relación.
La hipótesis policial del Organismo de Investigación Judicial apunta a que esa mañana, minutos antes de las 7 a. m., después de que Junieysis colgó la llamada, el sujeto subió a su cuarto y “en un arranque de ira y de celos arremetió contra la integridad física de la mujer aprovechando su tamaño y fuerza logrando desvivirla”.
“Aprovechando que estaban realizando el movimiento de tierra, bajó a la mujer del cuarto donde dormía, la echó al cajón del pick up, la tapó con las ramas de palma y fue donde el operario de la maquinaria, al ser las 7:10 a. m. y le solicitó realizar un agujero más grande, en donde podría ingresar el cuerpo de la mujer”, se lee en el documento.
Ramírez cumple un año de prisión preventiva a la espera de que el proceso de investigación avance.
