
La madrugada transcurría en silencio, envolviendo a todos en la serenidad de las horas de descanso en barrio Lourdes de Ciudad Quesada. Esa paz se convirtió en terror para una familia cuando gritos desesperados sacudieron la casa y sacaron a todos de la cama: “¡Él tiene un cuchillo, él tiene un cuchillo!”.
Eran cerca de las 4:30 a. m. del jueves cuando Adriana Abarca González, de 24 años, fue apuñalada repetidamente con un arma blanca dentro de una vivienda en calle Rodríguez. La Cruz Roja confirmó luego que había muerto; las heridas más graves las tenía en cuello y brazos.
Antes de que el caso quedara en manos de las autoridades, el horror de ese amanecer fue precedido por el impulso de proteger a una niña de 5 años que presenció el asesinato de su mamá y el intento desesperado por salvar a Adriana.
El cuñado de Adriana, un hombre que pidió mantener su identidad protegida, relató que estaba durmiendo con su esposa y sus hijos cuando escuchó los gritos.
“Yo lo que escuché fue que la muchacha gritó: ‘Él tiene un cuchillo, él tiene un cuchillo’ y gritaba. Entonces yo me levanté a ver qué era el asunto”, contó.
No fueron solo los gritos de Adriana los que lo hizo correr; también las súplicas de la niña.
“Cuando escuché que ella le decía: ‘No, no y la chiquita decía ‘papá, no, no, papá’, entonces yo atravesé la puerta y vi qué era”, narró.
La menor, de 5 años, quien no es hija biológica del sospechoso del asesinato, está por ahora bajo custodia del Patronato Nacional de la Infancia (PANI). Mientras que el sujeto, de apellidos Marín García, de 25 años, ya está en celdas judiciales. Él era la pareja sentimental de Adriana.
El cuñado afirma que al enfrentarlo no recibió explicación alguna.
“Le grité, ‘¿qué hiciste?’, y él lo único que me dijo fue: ‘Necesito las tenis blancas porque me voy’”, recordó.
En medio del enojo y el shock, el familiar asegura que lo sujetó para impedir que escapara.
“Ahí yo lo agarré en el cuello, me enojé tanto que lo agarré en el cuello y lo pegué de un solo golpe contra la pared y le dije ‘usted de aquí no se mueve, cueste lo que me cueste, pero usted aquí no se mueve’”, relató.
Sin embargo, rápidamente su atención volvió a la niña.
“Ahí mejor saqué a la chiquita, que es lo más importante, porque no era la hija de él, la pasé para el cuarto de mi esposa y mío”.
Ya no había nada que hacer por Adriana
El cuñado explicó que llamó directamente a la Fuerza Pública y también al 911, se reportó como excruzrojista y siguió instrucciones para intentar contener la emergencia.
“La compañera del 911 que me atendió por la línea me dijo qué hacer y yo, por más que intenté parar sangrados, por más que intenté hacer todo lo humanamente posible, ya Adriana tenía los signos vitales muy débiles, muy débiles, prácticamente”, aseguró.
La víctima presentaba múltiples heridas, al menos 24, según reportes iniciales, principalmente en el cuello y en los brazos. Cuando la Cruz Roja llegó al sitio, Adriana estaba muerta.
Tras el ataque, el sospechoso habría huido por la parte trasera de la vivienda. El cuñado relató que en un primer momento no vio en qué momento salió, y la familia asumió que huyó por un lote baldío cercano.
“Se le informó a los compañeros de Fuerza Pública que él se escapó, pero no habíamos visto o revisado que él estaba intentando autoeliminarse en la parte trasera de la casa”.
Minutos después regresó, tras ser llamado por su hermana.
“Cuando él regresó, yo inmediatamente lo agarré y se lo entregué a la Fuerza Pública y les dije que era él”, afirmó. En ese momento, los oficiales lo detuvieron.
La pareja era vecina de Alajuelita, pero había llegado hace aproximadamente una semana a San Carlos con la intención de pasear y buscar trabajo. Ambos se alojaban en la vivienda de la hermana del sospechoso, quien los acogió mientras lograban establecerse.
De acuerdo con el testimonio, incluso habían conversado horas antes sobre regresar a San José.
Según la información preliminar, durante la noche el hombre presentó problemas estomacales y ambos acudieron al hospital. Al regresar a la vivienda se produjo una discusión que terminó con el ataque mortal.
Marín habría salido de prisión en noviembre de 2025, tras cumplir una condena de seis años por venta de droga, según la información preliminar, confirmó Fuerza Pública.

Tercer femicidio del año
Adriana es la tercera víctima de femicidio del 2026 cuando ni siquiera ha terminado el primer mes del año.
El primero ocurrió el 11 de enero en una vivienda en Quebrada Ganado, en Tárcoles de Garabito, Puntarenas. La víctima fue identificada como Emilia Fallas, de 62 años, quien fue asesinada por su exyerno, un individuo de apellido Moya.
El hombre disparó en varias ocasiones contra la mujer y, tras perpetrar el crimen, el atacante acabó con su propia vida, de acuerdo con la Policía Judicial.
El asesinato fue catalogado por el Observatorio como femicidio en “otros contextos” que, en la Ley de Penalización de la Violencia Contra las Mujeres, valora escenarios en los cuales no necesariamente existía un vínculo de pareja ente el homicida y la mujer víctima.
El segundo caso ocurrió en un sitio conocido como los Planes de Bahía Drake. Se presume que Xinia Lissette Hidalgo Quirós, de 30 años, estaba dentro de la casa cuando un hombre de 49 años, identificado con los apellidos Cordero Morales, la abordó y le disparó en la cara. Producto de la herida, Hidalgo falleció en el lugar.
El homicida, por su parte, se quitó la vida luego de asesinar a la mujer.
La víctima era madre de una adolescente de 13 años y un niño de 9.
De acuerdo con el PANI, el Departamento de Atención y Respuesta Inmediata Brunca atendió el incidente y, tras la valoración del caso, los expertos reubicaron a los menores con una tía materna y corroboraron que la red de apoyo se extiende a su abuela materna, quien reside en Puntarenas.
