
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) oficializó que en 2025 hubo 873 homicidios dolosos, lo que representa una diferencia de tres casos menos en comparación con el año anterior, cuando ocurrieron 876 asesinatos.
Es el tercer año consecutivo en que la cantidad de asesinatos supera la barrera de las 600 muertes violentas de este tipo, la mayoría de ellas cometidas con armas de fuego y cuyos móviles, en casi ocho de cada diez casos, se vinculan con venganzas o ajustes de cuentas.
Michael Soto, director interino del OIJ, dijo que “no es una disminución significativa, hay una variación de 0,3% y un promedio de 2,4 homicidios por día. Además, advirtió que la cifra podría variar en los próximos días ”porque todavía tenemos algunas autopsias pendientes, entonces podría tener una variación muy pequeña, de dos o tres casos”, agregó.
En 2022 hubo 654 homicidios, al año siguiente, que ha sido el más violento en la historia, aumentó a 905 asesinatos y luego bajó a 876 en 2024.

En la exposición de los datos sobre incidencia criminal que cada primera semana de enero actualiza la Policía Judicial, Soto detalló la evolución en la tasa de homicidios del país por cada 100.000 habitantes. En 2022 fue de 12 por cada 100.000, “que en aquel momento fue histórico”, recordó. Empero, en el 2023, cuando hubo 905 asesinatos, la tasa creció a 17 y el año anterior bajó a 16,6.
“Por el tema de la población, el año pasado, con el dato que cerró INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos), para 876 homicidios nos daba 16,6 la tasa de homicidios, que es como se mide la violencia a nivel internacional”, explicó.
En cuanto a las víctimas colaterales el año pasado hubo una leve baja en los casos, ya que 85 personas murieron producto de un ataque del que no eran objetivo. En el 2024 la Policía Judicial había reportado 93 y en el 2023 ocurrieron 52 decesos de ese tipo. Según las estadísticas del 2025, uno de cada 10 decesos por asesinato correspondió a una víctima inocente (10%).
“Normalmente son familiares de los sujetos o las personas que eran objetivos, o (víctimas) de un hecho de armas de fuego, popularmente conocido como balacera. Una persona que no tenía nada que ver con los hechos en la acera del frente, lo impactan y fallece”, detalló el funcionario.
El último caso de este tipo ocurrió el 31 de diciembre, cuando Carolina Venegas, de 33 años, falleció de múltiples disparos en un búnker en Esparza, Puntarenas.
Aunque el objetivo era un hombre que estaba en el sitio, ella fue la única fallecida.
Según el estudio presentado este lunes por el OIJ, la mayoría de fallecidos por homicidio están entre los 18 y 39 años, con un total de 589 personas y le sigue el grupo de entre 40 y 64 años (203 víctimas). El año pasado fue cuando asesinaron a la mayor cantidad de menores de edad (50 casos) y en cuanto a adultos mayores hubo 20 víctimas.
Una parte de los adolescentes fallecidos podrían haber estado vinculados a grupos criminales y producto de su involucramiento fueron asesinados; no obstante, también hay un incremento en la cantidad de niños muertos por asesinato.
Según las estadísticas oficiales, hubo 10 niños de 12 años o menos víctimas de homicidio, seis más con respecto al 2024. Ese crecimiento estaría relacionado, directamente, con el aumento de las víctimas colaterales, había explicado a mediados del mes pasado, Orlando Corrales, jefe de la Unidad de Análisis Criminal de la Oficina de Planes y Operaciones (OPO), de la Policía Judicial.
Distritos más violentos
El director interino resaltó que al comparar las tasas por provincia entre 2024 y 2025 se tienen datos más preocupantes, San José (248 homicidios el año anterior) pasó de 15 a 17,6 homicidios por cada 100.000 habitantes, Limón aunque registró menos asesinatos en 2025 (172) que en 2024, tiene una tasa de 37,7, “si Limón fuera un país, andaría como Ecuador con una tasa de 38.8, y recordemos que Ecuador tiene un problema de seguridad importante, entonces, si Limón fuera un país, tiene un problema de criminalidad bastante importante” dijo.
De acuerdo con los datos del OIJ el cantón central de San José fue el más violento del país el año pasado, particularmente los distritos de Pavas, Hatillo y San Felipe de Alajuelita, a esos se suma el cantón central de Limón que ”es uno de los más problemáticos y el distrito central de Limón es el que más tiene violencia" dijo Soto.
El jerarca razonó que si se concentraran las fuerzas de policía en el distrito central de Limón se podría desacelerar un poco el nivel de violencia, “es lo que en algún momento les he comentado, que es la acupuntura criminal, consiste en trabajar exactamente en materia de prevención donde está la problemática”, especificó.
Desafortunadamente, en esas comunidades convergen grupos criminales que se disputan el territorio para la venta de drogas y es esa pugna la que eleva las estadísticas de homicidios.
Desde esa perspectiva las labores deberían centrarse en los distritos de Limón (central), Pavas, Hatillo y San Felipe de Alajuelita.
