Las aseveraciones de un piloto de Copa Airlines, que calificó como incompetencias las acciones ejecutadas desde la torre de control del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría, revelan la precaria situación que han venido denunciando los controladores aéreos por más de un quinquenio y que, según señalan, ponen en riesgo la seguridad aeronáutica de todo el país.
El domingo 5 de julio, en horas de la mañana, un malentendido entre el piloto costarricense, Sergio Fournier, quien aterrizaba procedente de Tocumen, en Panamá, y el controlador aéreo, Giancarlo Morelli, evidenció las tensiones entre las partes, derivadas de lo que los especialistas en tráfico aéreo resumen como: saturación de la terminal aérea, recarga laboral y falta de personal.
Ronald Vega, controlador aéreo con casi 35 años de experiencia en el país y compañero de los involucrados, confirmó a La Nación todo lo ocurrido y alegó que estas tensiones son producto de una carencia de controladores aéreos que se arrastra desde hace años.
Por ejemplo, en la misma frecuencia donde se orienta a los pilotos sobre la mejor ruta para el arribo o el despegue, se autorizan los planes de vuelo de otras aeronaves que todavía están en tierra, pegadas a la manga de embarque.
Según Vega, esa recarga laboral debilita los servicios, pone en riesgo las operaciones aeronáuticas y es derivada de la falta de 65 plazas de controladores aéreos.
En el 2023, el entonces director general de Aviación Civil, Fernando Naranjo, reconoció ante los diputados problemas presupuestarios y un faltante de 53 plazas. “Los aeropuertos operan de manera segura, pero al personal uno le puede exigir hasta un punto donde luego comienzan a haber factores que le demuestran a uno que hay fatiga, incapacidades, accidentes laborales, estrés; el cuerpo siempre habla con respecto a eso”, sostuvo Naranjo.
Lo sucedido el 5 de julio
El 5 de julio, cuando el vuelo Copa 342 aterrizaba en el aeropuerto desde la cabecera 25 (sentido este-oeste), desde la torre se le habría solicitado a Fournier que abandonara la pista, con un giro a la derecha por la calle Alfa y, una vez allí, que se quedara en bahía a la espera de que se desocupara el puente de desembarque que le correspondía; sin embargo, el piloto salió de la vía antes, en la calle Juliet.
Esa maniobra lo dejó en la calle de rodaje, a la espera de su puente de embarque, obstaculizando el avance de otras aeronaves.
“La instrucción cuando usted estuvo en pista fue abandonar en Alfa, no en Juliet, por aquello”, se escucha decir desde la torre de control al avión.
“Decidí salir por Juliet porque no te oí. Y segundo, era por la derecha, si ustedes me hubieran mandado por la izquierda yo tengo que estar allá. Así que la inquietud es con ustedes”, se escucha al piloto replicar.
Más tarde, en la conversación, interviene un supervisor de la torre, quien se identifica con el apellido Venegas.
“Yo estoy escuchando siempre conversaciones del compañero de torre y le pedimos literalmente que saliera al final de la pista para evitar ese inconveniente. Ahora usted nos reclama por el inconveniente. Esa es la parte que no logro comprender”, le dice Venegas al piloto.
Fournier respondió que no se trataba de un reclamo, que a él le “pagan por estar aquí montado” y que quienes salían perjudicados al final eran los pasajeros.
“Yo ya había doblado en Juliet cuando ya él me dice que doble, yo ya no podía hacer otro viraje. Cuando yo salgo se suponía que era a la derecha para estar viendo hacia la terminal, pero ustedes me hacen a la izquierda. (...) Yo no voy a hacer un giro de 180 (en esa bahía), porque no sé si está bien hecha y yo salgo por las líneas amarillas. Pero no es reclamo, son los pasajeros que sufren por esas incompetencias que están pasando aquí”, dice Fournier.

Recarga y falta de personal
Este medio publicó denuncias sobre esta misma situación desde el 2021, cuando los técnicos evidenciaron un repunte en el tráfico aéreo y pocas manos para atenderlo.
Esa realidad no ha cambiado, el domingo pasado, el vuelo de Copa tenía que mantenerse a la espera de un puesto de atraque, porque todos estaban ocupados. Vega asegura que, en un día ordinario, la torre atiende 350 operaciones.
El controlador, quien está a punto de jubilarse, sostuvo que el concurso para contratar a más especialistas está paralizado y la situación está lejos de resolverse.
La Nación solicitó un criterio sobre la falta de controladores aéreos al Ministerio de Obras Públicas y Transportes, como ente superior de la Dirección General de Aviación Civil, pero al cierre de este artículo, no se había obtenido respuesta.

Un diálogo en frecuencia que se subió de tono
Fue a raíz de esta última observación de “incompetencias”, manifestada el domingo pasado, que la conversación entre la torre y la cabina del piloto subió de tono.
Venegas, el supervisor de la torre, inmediatamente manifestó que el piloto se había pasado de la línea. El funcionario continuó insistiendo que desde la torre se había planificado que el avión procedente de Panamá saliera por Alfa hacia la bahía y no antes.
“A mi también me pagan por estar aquí sentado, a mi los pasajeros… Tratamos de hacer todo los posible para que lleguen al gate (puente de embarque) y el tiempo de espera sea menor, pero hablar de incompetencias cuando realmente es una planificación lo que se está haciendo me reduce a que ha pasado esa línea y le voy a solicitar, por favor, que me regale el nombre del capitán para hacer el reporte”, dice el supervisor.
“Tranquilo, ya veo lo mucho que te importan los pasajeros. Nada más le digo, ya había virado cuando ustedes me llamaron. No se preocupe, ahí en su plan de vuelo aparece mi nombre, ahí lo busca y lo encuentra”, replicó el piloto.
Desde la torre de control se le insistió al piloto que estaban en capacidad de solicitarle su nombre, pero el piloto se rehusó a brindarlo, insistiendo en que podían encontrarlo si revisaban el plan de vuelo. El supervisor indicó que, en el reporte, consignaría que él no había querido entregar su nombre y entonces el problema sería más grave.
“No importa. Estoy en la Alfa 8 por si querés llegar ahí”, replicó el piloto.
Fue entonces cuando el supervisor de la torre cuestionó si se trataba de una amenaza, a lo que el piloto terminó diciendo que no, pero que estaría en ese sitio por si deseaba llegar a tomarle sus datos.
Venegas agregó que presentaría un informe reportando lo ocurrido para que se tramite una investigación ante las autoridades aeronáuticas. El MOPT aseguró que se tramitaba una reacción al respecto, pero tampoco se divulgó al cierre de esta publicación.
Por su parte, Pedro Parada, del Sindicato de Profesionales en Control de Tránsito Aéreo (Sitecna) sostuvo que el gremio esperará el análisis de los departamentos correspondientes: SMS Safety Management System, QA Calidad y HHFF Human Factors Department del incidente y que determinen qué procede.
“En nuestro sistema, al trabajar con seres humanos, hay errores y el gestionarlos de la mejor manera es una urgencia para evitar situaciones más graves. La prioridad de pilotos y controladores es la misma vuelos con seguridad orden y fluidez”.
También se pidió un criterio a la aerolínea Copa, pero no brindaron declaraciones.
Colaboró en esta información el periodista Juan Fernando Lara.

