Desastres

Satélite europeo capta toneladas de gases emitidos por el volcán Turrialba

Científicos afirman que desgasificación es normal, luego de un ciclo de 11 años que tuvo erupciones muy fuertes

Este domingo el Turrialba estuvo despejado y seco durante algunas horas d la mañana y el humeante cráter oeste seguía emanando gases. Foto: Cortesía Jean Paul Calvo/RSN.

El satélite Sentinel-5P, de la Agencia Espacial Europea, detectó el martes 23 de marzo 190 toneladas de dióxido de azufre, emitidas por el volcán Turrialba.

De acuerdo con Javier Pacheco, del Observatorio Vulcanológico y Sismológico de Costa Rica (Ovsicori), esa cantidad es baja, comparada con los 5.000 toneladas diarias que emitía el volcán en el 2010, cuando comenzó a despertar de un largo sueño, luego de 143 años sin erupciones.

Esta cifra da cuenta de que el Turrialba está ahora el un periodo de relativa calma; sin embargo, el vigilante espacial constata que los gases emanados por fuentes naturales dejan huella en el entorno.

Eso es lo que está evaluando actualmente el Sentinel, lanzado en 2017 para medir la contaminación atmosférica.

Además, en los últimos meses, los vulcanólogos del Ovsicori retomaron las mediciones periódicas, para la detección de gases en el cráter activo del Turrialba y sus alrededores, según confirmó Pacheco.

En las más recientes visitas se ha registrado dióxido de azufre (SO2) en concentraciones relativamente moderadas, entre 3 y 13 partes por millón.

“Esos valores sugieren que el volcán aún emite cantidades significativas de gases magmáticos, a pesar de encontrarse en un nivel de actividad muy bajo, comparado con los años entre el 2014 y 2018”, dice el Ovsicori.

De igual manera, revelan que el magma, que llegó a la superficie entre el 2014 y 2018, ya liberó casi todos los gases azufrados y se ha enfriado y cristalizado en gran medida.

Los geoquímicos del Ovsicori han determinado que los valores de la relación entre dióxido de carbono y dióxido de azufre (CO2/SO2) están entre 17 y 20, lo que indica que las emisiones fumarólicas son más ricas en el gas carbonáceo que en el azufrado (SO2).

Aunado a la disminución marcada en el flujo de gases, también merman los aerosoles y el calor desde el interior del volcán hacia la superficie.

Para recoger gases en el cráter, los científicos usan botas de alpinismo, casco y mascarillas especiales con filtros que les permiten estar por cierto tiempo expuestos directamente a concentraciones de gases que sin ese equipo podrían ser letales.

Ellos entran hasta alguna de las fumarolas activas, algunas están a 400 grados Celsius y el suelo permanece caliente. Llevan botellas especiales para tomar muestras de los gases, llamadas botellas de Giggenbach, diseñada especialmente para atraparlos.

Los científicos del Ovsicori, Maarten de Moor y Alejandro Rodríguez, toman muestras de gas en una fumarola dentro del cráter del volcán Turrialba, a unos 50 metros del borde  oeste. Foto: Cortesía Ovsicori.

La importancia de la visitación periódica radica en que esas emanaciones pueden ser de origen magmático o generadas por la evaporación del agua de lluvia infiltrada en el macizo (hidrotermal).

“Con eso podemos estimar si el volcán va a bajando su actividad o si tiende más bien a una actividad mayor”, afirmó Pacheco.

Eso sirve para que los científicos alerten a la Comisión Nacional de Emergencias y al Sistema Nacional de Áreas de Conservación (Sinac) sobre el manejo de la visitación a los volcanes, de modo que se pueda garantizar la salud de los turistas y visitantes.

En el Turrialba, que está a 3.340 metros sobre el nivel del mar, los sismógrafos continúan registrando una moderada cantidad de sismos volcánicos de baja frecuencia, relacionados con la desgasificación y movimiento de fluidos en el edificio volcánico.

Pacheco afirma que en cualquier momento puede surgir una intrusión del magma que no se ve en la superficie y puede provocar mayor actividad en cualquiera de los volcanes activos (Arenal, Tenorio, Miravalles, Rincón de la Vieja, Poás, Irazú y Turrialba).

Ahí es donde entran en juego las estaciones de medición, así como las visitas de campo para tomar muestras de gases, fluidos, aguas termales y fumarolas.

Sin embargo, Pacheco afirmó que actualmente todos los volcanes del país están en calma y por eso la visitación sigue abierta.

El Turrialba, que a inicios de este año tuvo un cierre de varias semanas, retomó las visitas guiadas al cráter desde el 15 de marzo por el sector de Monte Calas, luego de que el dueño de la finca privada en El Tapojo solventó una diferencia con el municipio.

Actualmente las visitas a ese volcán se hacen mediante la reservación en la página de la organización local Usure, que realiza las visitas guiadas.

Se pueden realizar en la página www.usurecr.org, sin embargo pronto se espera habilitar las reservaciones por medio de la página oficial del SINAC.

Luego de solventar algunos problemas entre el municipio y dueños de fincas, el 15 de marzo se rehabilitó el ingreso al mirador del cráter por Monte Calas, El Tapojo.  Foto: Cortesía SINAC.
Hugo Solano C.

Hugo Solano C.

Periodista en la sección de Sucesos y Judiciales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación Colectiva de la Universidad de Costa Rica.