
A todos nos encanta comer huevos. Y a los cocineros nos encanta prepararlos. Es uno de los productos más versátiles y completos de la cocina. Entre la mitología de los fogones, se dice que los pliegues de los altos gorros de los chef equivalen a cada posible preparación del huevo. Puede que sea cierto.
Este plato que les presento, lo conocí hace relativamente poco. En diferentes partes del mundo hay versiones parecidas de lo que aquí conocemos como huevos rancheros. Pueden variar un poco sus ingredientes, pero, en general, incorporan los dos mismos productos esenciales: salsa de tomate y huevos. La versión del Medio Oriente suele incorporar más elementos, como espinaca, queso y perejil, entre otros.
Mi experiencia con los huevos rancheros –aquí no he visto chakchouka en ninguna parte– ha sido casi siempre decepcionante: salsas muy líquidas, desabridas, industrializadas, con los huevos casi siempre sobrecidos y no se hacen en la salsa, como sí ocurre con esta versión.
Por lo anterior, cuando tengo disponible salsa de tomate que he preparado en casa, suelo darme gusto con delicia de comida. Es saludable, rica, y permite aprovechar lo que se tenga en la refri. Este plato lo preparé en estos días. Así lo hice:
Ingredientes:
-Dos tazas de salsa de tomate hecha en casa
-Tres huevos
-Queso para rayar
-Chile picante. Yyo usé chiplote en pasta y pimienta cayena por el sabor y el ahumado que aporta a la preparación
-Sal y pimienta fresca al gusto
-Aceite de oliva y vegetal regular para freír
-Una cebolla pequeña o mediana en julianas
-medio chile dulce en julianas

Preparación:
En un sartén caliente el aceite, agregue las cebollas y los chiles dulces. Remuévalos hasta que estén trasparentes. Incorpore la salsa de tomate (también si tiene y desea agregarle tomate picado en cubitos para darle más textura, es el momento de hacerlo) junto con el picante y cocine a fuego medio por unos 7 o 10 minutos para que los sabores se junten y se cocinen todos los elementos. Palpimente. Remueva de cuando en vez para evitar que se le pegue en el sartén la salsa.
Cuando la salsa tenga el sabor y la textura deseada, con la cuchara abra unos pequeños agujeros en la salsa y en casa uno vacíe un huevo. Póngale sal y deje de que se cocine al punto óptimo. En mi caso, eso sería pochado. Puede tardar unos dos minutos, aproximadamente.
Raye el queso encima. Puede disfrutarlo en el mismo sartén.
Variantes: espinaca, berros, perejil o culantro pueden ser excelentes ingredientes para incorporarse.
Disfrútenlo.
