Mónica Morales. Hace 6 días

Cientos de personas se protegen y toman medidas  ante el COVID-19, preocupados por su bienestar. Sin embargo, no es la única amenaza a  la cual se enfrentan los costarricenses en estos tiempos, debido a que las sobrecargas  laborales han tomado un rol importante en su salud.

Daniela Medina, Médico General de la Clínica Familiar JAIM, enfatizó que, desde el año  pasado, la pandemia nos ha enseñado que alrededor del mundo son miles los trabajadores  que ven afectada su salud tanto física como mental, debido a la mala o nula aplicación de  seguridad en sus áreas de trabajo.

“Cuando nos enfrentamos a la incertidumbre, a lo desconocido o situación de crisis y que  requieren de cambios, el miedo, la preocupación y el estrés son respuestas normales ante  dichas circunstancias. Esto se ha observado de manera clara durante la pandemia ya que  se ha diagnosticado un mayor número de personas con depresión, ansiedad e insomnio  debido a las cargas laborales”, indicó Medina.

En el caso de los centros de salud del país, se ha observado un aumento en las consultas  por cuadros como: lumbalgias, cervicalgias, contracturas musculares, trastornos  gastrointestinales y afecciones psicológicas, relacionados a sobrecargas laborales.

Trabajadores de edades entre 25 a 59 años y las altas gerencias son las poblaciones más  perjudicadas en su salud. Las investigaciones muestran que independientemente de que  sea hombre o mujer, las afectaciones van a depender del tipo de trabajo ya que va de la  mano de las exigencias y presiones que superen los conocimientos o capacidades del  trabajador.

Las altas gerencias de las empresas son quienes sufren mayores riesgos debido al tipo de  tareas, el volumen y ritmo de trabajo el cual incluye los horarios estrictos, inflexibles o  jornadas laborales muy largas. Otros de los factores son las malas relaciones con los  compañeros, acoso o mala comunicación, ligado a un liderazgo inadecuado.

“Generalmente el trabajador al estar sometido a estrés laboral muy alto, le resulta difícil  mantener un equilibrio adecuado entre la parte laboral y su vida no profesional, puede  mostrarse con agotamiento emocional, depresivo, estar angustiado, irritado y es mucho  más tendiente a presentar cambios de humor muy marcados; además de presentar poca  capacidad para concentrarse, por lo tanto, la toma de decisiones se torna más difícil”,  explicó la Médico General de la Clínica Familiar JAIM.

Actualmente existe lo que se conoce como el síndrome de Burnout, el cual, fue declarado  en el año 2000 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un factor de riesgo  laboral por su capacidad para afectar la calidad de vida, salud mental e incluso hasta poner  en riesgo la vida.

Se describe como una forma inadecuada de afrontar el estrés crónico, sus rasgos  principales son el agotamiento emocional, la despersonalización y la disminución del  desempeño personal. Dicho síndrome se puede clasificar en cuatro niveles: leve,  moderado, grave y extremo, siempre es necesario acudir a un profesional de la salud para  poder realizar el diagnostico, ya que se reconoce como un proceso complejo.

Síntomas del burn out

Quizás muchas personas trabajadoras se pregunten cómo identificar si está afectado o afectada. Existen varios tipos de manifestaciones que se pueden considerar como signos  de alarma: negación, aislamiento, ansiedad, miedo, depresión, ira, cambios de  personalidad, culpabilidad e incluso adicciones.

Además, se pueden observar cambios en  los hábitos de higiene y arreglo personal, en el patrón de alimentación, con pérdida o  ganancia de peso, e incluso pérdida de la memoria y trastornos del sueño.

De acuerdo con Medina, para evitar estas molestias físicas y mentales, es necesario, acudir a un profesional de  la salud si ha presentado alguno de los síntomas mencionados anteriormente, modificar el  entorno laboral, repartiendo de manera equitativa las cargas laborales, fomentando la  cooperación y el trabajo en equipo, introduciendo horarios más flexibles y mejorando en el  equipamiento que se utiliza en el trabajo con las adecuadas condiciones físicas.

Sumado a  ello, se debe mantener un estilo de vida saludable con una dieta balanceada, dormir de siete a ocho  horas diarias y realizar actividad física al menos tres veces a la semana 30 minutos cada  día.