Vilma Ibarra tenía 14 años cuando leía La Nación y admiraba el trabajo de doña Norma Loaiza de Chacón, histórica periodista de este diario. “Yo quiero hacer lo que hace esa señora”, se decía. Desde entonces y hasta ahora, no lo ha dudado. “Me encanta averiguar, me encanta preguntar, me encanta observar”. Y así lo hizo por muchos años, incluidas dos décadas en el programa Hablando Claro, al que ahora pone fin.
Este 18 de mayo, la experimentada periodista anunció sorpresivamente la conclusión del programa de Columbia, donde ha entrevistado a toda clase de figuras y analiza la política local y global. Como suele ocurrir, eso llevó a menudo a críticas y confrontaciones, pero ninguna como la que sostuvo con la administración de Rodrigo Chaves Robles desde su inicio, en 2022.
El exmandatario, ahora ministro, llegó a insinuar que Ibarra se beneficiaba irregularmente de una contratación; luego, el gobierno declaró confidencial la auditoría. La Sala Constitucional le dio la razón a Ibarra y la documentación se hizo pública. Nunca llegó acusación formal alguna.
En cualquier caso, sigue “montada en la bicicleta hasta el 5 de junio”, fecha del último programa. “Lo cierto es que estas 3 semanas me han metido en una vorágine de mucha intensidad, de mucha actividad, de este conversaciones, entrevistas, saludos, visitas...”.
Así llega Revista Dominical a su casa, para conversar sobre el oficio, su familia, y lo que ella describe como un declive democrático de Costa Rica. Y claro, del cierre, del fin del programa.
-¿Qué marca que este es el momento exacto para eso?
-Bueno, yo estoy pensionada desde hace cuatro años y estoy trabajando por la pasión que me implica mantener un programa cotidiano de entrevistas, lo cual genera mucha adrenalina y una obligación permanente de estar digamos no solamente informada, sino leyendo, actualizándome.
“Tengo 67 años, cuatro de estar trabajando ad honorem en el proyecto y sabiendo que tengo que aprovechar el tiempo. Tengo mucha salud por dicha, tengo mucha energía, soy muy vital y y muy hiperactiva, entonces creo que tengo que aprovechar este tiempo para mí misma.
“Y una cosa que yo me propuse desde el principio y tengo 19 años de cumplir es no repetir programas (...). Siempre pensé que si yo te invito a mi casa a tomar café y te digo, ‘Mirá qué buen café, pero el pan es de la semana pasada...’. Yo pienso que los oyentes y, antes, los anunciantes merecen el pan fresco.
“Eso implica un nivel de autoexigencia impuesto. Para poder tener más tiempo para mí, para poder escaparme de vez en cuando, pues creo que es hora de dar un paso al costado, permitir airear la franja, que vengan otras personas, estando clara de que yo dije, ‘Mayo del 26 debe ser mi fecha de salida’ y eso me lo propuse hace cuatro años”.
- ¿Por qué?
- Porque recibí una persecución muy fuerte. No la pude entender en el momento. La he podido ir asimilando con el paso del tiempo. No entendía por qué había una persecución contra mí siendo solamente una periodista de un espacio de opinión y no un gran medio de comunicación.
“Claramente yo no soy CR Hoy, ni Teletica, ni La Nación. Entonces, yo dije, ‘¿Por qué por qué contra mí? ¿Cuál es el problema?’. Me costó entender qué implicaba que fuera yo una persona que podía constituirse en un elemento ejemplarizante de coacción para otros periodistas, para otros colegas que claramente han descafeinado el ejercicio de periodismo, habiendo sido, algunos de ellos, entrevistadores muy agudos, muy acuciosos. De pronto depusieron las banderas del ejercicio periodístico de la entrevista, del género interpretativo, en fin, de de cualquiera de las formas que tenemos de hacer periodismo, porque estaban avisados.
“Me llevó tiempo entender qué era lo que implicaba ser perseguido por el gobierno, acusado falsamente en el intento de desacreditación que no pudieron, por dicha, llevar a puerto con buen éxito”.
-Ud. dice que que estaban avisados. ¿Ud. está al tanto de presiones de parte del gobierno para no contratar o despedir a colegas de medios de comunicación?
- Sí, claro. Yo soy un caso. Te decía que es muy difícil hablar en primera persona, (...) pero tenía muy claro que victimizarme no era para mí una opción. Yo no quería hablar de esto todo el tiempo, no quería ventilar esto que me sucedía. En un momento dado fue necesario, pero después de eso yo intenté y creo que logré levantarme y seguir haciendo el trabajo que es lo que realmente me me apasiona y me motiva.
- ¿Tuvo miedo en algún momento de que no le alcanzara la energía para soportar ese tipo de presión?
- Me golpeó indudablemente en un momento inicial, me golpeó mucho, pero tuve mucho apoyo, mucho respaldo, un respaldo incondicional de mi familia, de amigas, colegas, y muchas otras personas se quedaron calladas. Este es el momento donde vos sabés con quién contás y con quién no. Pero con los que conté, conté incondicionalmente y me sostuvieron. Y mi empresa, mi empresa me sostuvo cuando el mensaje fue ‘despidan a Vilma’, porque eso constituye un problema“.
- ¿Un mensaje directo?
-Un mensaje directo, sí, digamos, ‘mientras aquí está Vilma Ibarra y Hablando Claro, pues es un problema porque es lo mismo que Radio Columbia. Entonces, digo más mensaje claro, no podía haber. Pero yo pertenezco a una empresa de comunicación que cree firmemente en los valores de la libertad de expresión en el servicio informativo, en el servicio de noticias y de opinión con la libertad que le corresponde.
“Cada uno de nosotros ejerce desde la libertad, cada quien decide y yo ya había decidido cuál era mi línea de trabajo. Yo siempre digo que si hubiera tenido un programa de cocina, pues nunca hubiera tenido problemas, pero es que este programa nació como un programa de deliberación democrática. No era otra cosa, no lo fue nunca.
“No lo fue en el TLC, no lo fue en el plan fiscal, es un programa que tiene posturas, que tiene posiciones, que confronta, pero que también permite que desde la dirección se establezcan posturas. Es algo poco común en nuestro país, en nuestro ejercicio periodístico, pero es lo más común del mundo, casi en todo el mundo occidental.
”Y yo quería tener posición, abanderar el matrimonio igualitario, todas las banderas de derechos humanos en las que yo creo y que eran parte de la discusión cotidiana.
“Podía continuar o quedarme callada. Y decidí continuar y cumplir en el propósito, que también creo que es muy formativo del periodismo. Antes decían que el periodismo no formaba, pero ahora creo que eso ha ido cambiando, el el periodismo también forma”.
- O deforma.
- También, mucho, muchísimo. Pero en mi caso particular, (quería) mantener un componente muy pedagógico al respecto de la democracia y sus problemas, de la democracia y sus desafíos, de lo que la democracia puede resolver y de lo que no resuelve la democracia y de cómo nuestras expectativas, (las personas) muchas veces pretenden que la democracia resuelva problemas que ella no pueda resolver.
“La democracia entraña un principio, si se quiere, de ingobernabilidad, que es el disenso, es la discusión, es la contraposición de de ideas, no es una posición homogénea por donde transitamos todos porque para eso no se necesita democracia. Para eso se requiere mano dura y dictadura”.
- ¿Ud. siente que en este momento se están desvaneciendo o debilitando los espacios para el disenso en Costa Rica?
- Yo creo que sí. Hay un aplacamiento de las voces. Hay mucho temor. Y si no era suficiente ya con las tácticas efectivas de amedrentamiento y de desacreditación permanente, en conferencias de prensa y en otros espacios públicos, si eso no era suficiente llegó el mecanismo del retiro de las visas para terminar de acallar voces que en este momento no quieren decir absolutamente nada sobre los temas con los cuales disienten de la administración de turno porque tienen un gran temor de que les quiten la visa, y no estoy hablando de periodistas. Hablo en general, de sectores de la población que han sido muy vocales en el pasado...
- Empresarios, por ejemplo.
- Empresarios, por ejemplo. Yo no oí a las cámaras empresariales pronunciándose, excepto que les preguntaran ex profeso sobre el tema del retiro de las visas.
“Hasta que no se produjo el retiro de las visas de los directivos de La Nación, que tuvimos una repercusión internacional y en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos. (Esto), espero yo, puede detener esta perniciosa forma de pagar favores políticos del secretario de Estado los Estados Unidos a este gobierno, porque además, en medio de todo lo que nos está sucediendo, está el temor inhabilitante a decir las cosas por su nombre.
“Se ha convertido en un lastre enorme que consolida la narrativadel oficialismo de una manera muy eficaz. Es decir, no se no se trata solamente de que ellos tienen el control de la narrativa y que lo imponen a rajatabla, sino que el temor el amedrentamiento que ha habido, ha implicado un silenciamiento del debate y de la objeción y de la oposición a esta forma perniciosa y venenosa de hacer política que hoy hay en gran parte del país”.
- ¿Ud. siente que este contexto que acaba de explicar ha provocado alguna especie de fractura en el gremio periodístico, entre colegas?
- Ah, sí. El periodismo, la prensa es un espejo, igual que la expresión de las fuerzas políticas en el país. Es un espejo de la sociedad que somos. Y hoy hay un fraccionamiento de la prensa, entre nosotros mismos, que no es sino un reflejo de lo que está pasando en la sociedad costarricense.
“Cuando la polarización es tan efectiva y va generando feudos en los que yo me protejo con los míos frente al ataque, frente al a la descalificación, frente a todo este tinglado tan burdo que hay de desacreditación permanente, yo me voy parapetando en mi propio grupo de referencia y nos vamos encontrando los que tenemos los mismos valores.
“Y no estoy diciendo que estos somos solo los buenos y aquellos son solo los malos, ¿verdad? Esto no puede ser así. Hay muchas personas que han comprado, con entusiasmo, con credibilidad, con enorme ingenuidad del discurso del populismo autoritario que se intenta imponer, y eso es muy doloroso.
“Pero lo que quiero decir es que en términos de la prensa un alineamiento absolutamente inmediato cuando este gobierno este asume en 2022 y ahí mismo ya estaba establecido que era a favor o en contra, que usted tendría recompensa o tendría castigo.
“La Sala IV me amparó dos veces. La primera otra vez dijo que yo tenía derecho a hacer entrevistas, a que los funcionarios asistieran al programa. No importó. No importó el fallo de la Sala Constitucional porque hoy 4 años y un mes después esa prohibición sigue en pie
“(...) No hay ningún ministro que pueda asistir al programa. No hay un presidente ejecutivo que esté dispuesto a aceptarme una invitación, porque no los dejan.
-¿Es una orden explícita?
-Es una prohibición que tienen. Entonces no los dejan. Bueno, y quiero hablar del tema de de la pauta publicitaria, que eso pues por supuesto que también se dio.
“En mi caso, sin afectarme directamente, porque primero ya era pensionada. Pero tuvimos que acordar que Hablando Claro no le podría dar rédito de ningún tipo, ni el más mínimo a Radio Columbia, siendo el primer lugar de la franja de las 8 de la mañana.
“(...) Eso lo asumió la radio y lo asumí yo también, y con mucha satisfacción, porque había trabajado tantos años que ya tenía mi pensión de asegurada... por ahora”.
- Y cuando hablamos de esa grieta que se abre en el gremio, en el periodismo, ¿Ud. cree que se pueda reparar?
- La historia de los pueblos es mucho más vasta, resistente y resiliente que la de una persona en un momento determinado. He visto con enorme ilusión cómo perdió las elecciones Viktor Orbán después de 16 años continuos y más de ejercer el poder.
- Con total control de universidades, medios, instituciones...
- Bueno, los medios de comunicación habían sido casi todos aplastados. Siempre se dejan unos cuantos que operen porque eso hace que el autócrata, el movimiento político pueda decir, ‘No, mentira, si aquí no están matando periodistas, si aquí no estamos ahogando financieramente...”. Esa explicación la hemos oído muchas veces.
- Es una forma de legitimar.
-Hay una forma de legitimar la prensa diciendo, ‘No, hombre, si aquí hay uno, dos, tres que son vocales y hablan en contra’. Y entonces eso hace que se mantenga. Lo he conversado con algunos colegas que están en medios independientes haciendo un trabajo de resistencia interesante. Pero evidentemente hay mucha gente que no estuvo dispuesta a hacer eso y rápidamente cambió las banderas.
“A mí me dijo un colega en el año 22 que había recibido órdenes de su medio, de dirección, de no confrontar al gobierno. Y yo me quedé muy asustada cuando me lo contó, 7 de mayo del año de 2022, un día antes de la toma de posesión.
“Me quedé con los ojos abiertos, y un poco ingenuamente, le dije, ‘¿Y qué vas a hacer?’. Me dijo, ‘Nada, querida, me ha costado mucho llegar adonde estoy’. Y yo pensé que era él, pensé que era uno solo, pero no pude dimensionar.
“Aunque sí sabía lo que venía porque yo sí pude ver, trabajando periodismo político tantos años, habiendo sido subalterna de personas que entraron a la arena política, yo sabía qué venía.
“Sin embargo, sabiendo que iba a haber una erosión democrática, no me di cuenta que era tan rápido y que iba a haber una barrida contra la prensa independiente tan rápida. Gente que se plegó por miedo, otra que se plegó por pauta, otra que se plegó por porque que no tenían las herramientas, porque también tenemos un problema de calidad en el ejercicio, hay que decirlo.
“Y hay gente que tiene, evidentemente, unos parámetros éticos como muy laxos, ¿verdad? Que los ajustan así de una manera muy particular. Y yo soy de las que cree que las herramientas cambian, pero los principios no".
-Quisiera saber una cosa: usted, ¿a qué le tiene miedo?
-Bueno... yo tuve dos pruebas de salud en los últimos dos años con mis hijos. Uno tuvo una apendicitis, y una peritonitis, nada más que del otro lado del mundo. Entonces fue terrible. Y al año siguiente mi hijo mayor tuvo una isquemia cerebral y fue operado del corazón.
“No creo que exista absolutamente nada en la vida que logre quebrar a una mujer como la salud de sus hijos o de sus nietos, porque también tengo tres nietos. Yo no sé cómo se puede cómo se puede asimilar, cómo se puede digerir. Dichosamente mis hijos están muy bien, Se curaron y pasamos momentos muy angustiosos, pero están muy bien.
“Pero yo pienso que para una mujer acostumbrada, como estamos, a bregar en el esfuerzo de la vida con la ilusión que tenemos de trabajar, de estudiar, de salir adelante, no es que seamos supermujeres, creo que tenemos muchas debilidades, muchas vulnerabilidades, lloramos a solas... En fin, muchas cosas... y nos amarramos entre nosotras, nos acuerpamos.
“Eso es determinante. Pero hay cosas que sí, que evidentemente quiebran. A mí no me quebró lo que me pasaba a mí. A mí me quebró ver a mi papá sufriendo. Me quebró ver a mis hijos sufriendo, sobre todo por el tema del ataque sin misericordia que se desató de manera conjunta y coordinada después de la acusación en las redes sociales y luego que ello bajara a una amenaza de muerte y que eso implicara unos meses de protección, también es algo de lo que uno no habla.
“Las personas que tienen protección hoy o que han tenido en estos años pasados de la Unidad de Testigos del Ministerio Público, pues no lo andan contando, no andan diciendo cómo es que eso se hace, pero yo digo que ese fue el momento de gran vulnerabilidad, digamos, emocional, sobre todo, porque los míos estaban sufriendo”.
-¿Y qué pasó con esa amenaza?
-Por dicha se diluyó. Hay mucha gente que le gusta amenazar.
“Las amenazas, como me señalaban las autoridades, nunca se toman a broma, siempre se toman en serio. Teniendo en consideración que yo había sido acusada de de corrupción, de malversación de fondos o no sé de qué, porque nunca hubo una acusación, pero ventilada públicamente y existiendo gente que estaba muy molesta...
“(...) Uno en este oficio lo único que tiene es su nombre. Su nombre es bueno o no es bueno. Usted tiene credibilidad o no la tiene; esto no es a medias. Uno trabajando por eso, cuando alguien dice que te has robado cientos de miles de dólares, entonces, ¿hasta qué punto alguien se lo cree? Ese es el problema. De la falta de escrúpulos y de la falta de responsabilidad.
-Y lo difícil que es revertir eso.
-Es muy difícil revertirlo, pero además es más difícil revertir el envilecimiento de una sociedad. Usted me preguntaba si yo tengo esperanza de que esto va a pasar. Claro, yo sé que esto va a pasar. Si en Hungría está pasando, si en Polonia después de 20 años ya pasó.
“Yo sé que va a pasar. Lo que pasa es que también sé que antes de que termine vamos a ir un poquito más abajo. Todavía nos falta tocar el fondo”.
- Doña Pilar Cisneros ha argumentado en otros momentos que parte del problema es que la prensa crítica al gobierno de Chaves no es capaz de reconocer lo positivo que hace. ¿Ud. cree que eso seaa algo que afecte, o que sea real?
-Yo no encuentro logros. Yo no encuentro logros. Encuentro, sí, una una erosión democrática, muy efectiva, muy determinada, con resultados tangibles en la instalación de una narrativa de polarización a partir justamente de la posverdad que la señora exdiputada fue capaz de establecer como una ideóloga, digamos, si se quiere, de ese movimiento político.
- ¿Por qué fue tan eficaz?
- Bueno, yo creo que ella cree mucho en lo que hace. Eso es indudable. Yo creo que sabe qué quiere y sabe por dónde va. Es una persona que tiene un ascendente de política, digamos, populista de mano dura; pues es quien es.
“Me parece que ha sido congruente incluso en reflejar eso en su ejercicio periodístico y en su ejercicio político. En fin, ha sido muy determinante en la política de estos últimos años”.
- Porque encuentra terreno fértil una democracia que no le rendía a la sociedad, ¿correcto?
- Exactamente, y yo entiendo que la gente esté molesta y esté defraudada aquí y en todas las partes, aquí y en todas las democracias occidentales. Y este no es un problema, no es, porque esta es otra cosa que aquí a los ticos nos cuesta mucho ver un poco más allá de las montañas en Valle Central y entender que a las personas en otras latitudes les está pasando lo mismo, se están haciendo los mismos cuestionamientos.
“Lo están resolviendo como Uruguay o están dinamitando una democracia con todos los logros que puede haber tenido (...). Todo esto cuesta mucho resolverlo y tenemos que entender que el país va mucho más allá de nuestra efímera y propia existencia y que tenemos mucho que cuidar, mucho que reparar, pero no lo vamos a reparar golpeándonos entre todos y diciendo que el poder judicial no sirve que la Asamblea Legislativa o los opositores son unos antipatriotas.
“Pueden barrer en las elecciones municipales, pueden incluso ganar en la próxima elección, pero no vamos a reconstituir un país así”.
- Mucho esto tiene que ver con nosotros, los periodistas, la prensa. Esto se ha visto en muchas partes del mundo, Ud. lo sabe muy bien y ya lo ha comentado. ¿Cuáles son algunas malas prácticas del periodismo costarricense que usted cree que se han enquistado en nuestro oficio?
-Bueno, primero hubo una aquiescencia de muchos medios de comunicación —no de todos, pero sí de algunos— que rápidamente se acomodaron a la situación.
“Luego fueron emergiendo nuevos espacios, canales y programas que, en realidad, no eran más que disfraces de periodismo gubernamental, bien financiados. Y no me refiero únicamente a la pauta publicitaria, sino también a otro tipo de negocios alternos.
“Las pautas son muy pequeñas, son nimias. El negocio de la publicidad ya no es rentable para los medios de comunicación tradicionales; hoy ni siquiera alcanza para mantener sus planillas. Entonces, que no me vengan a decir que la democratización de la pauta iba a permitir la reproducción de un ecosistema mediático.
“No. Aquí se compraron voluntades y se compraron personas de ética muy laxa: periodistas titulados, colegiados, y otros que no lo eran. En lo que a nosotros atañe, había quienes estaban dispuestos a venderse por una bolsita de monedas. Pero no era solo por las pautas publicitarias; también existían otros incentivos”.
-Doña Vilma, ¿cuál es el mayor arrepentimiento de su carrera periodística?
- ¿Arrepentimiento? ¿Será muy arrogante que no me arrepienta de nada en este momento de mi existencia?
- No sé. Dígame usted.
-No me arrepiento de nada en este momento. Digo, me faltó mucha formación, me hubiera gustado hacer más... Yo sé que trabajé duramente con las herramientas que tuve, pero viera que yo estoy satisfecha con la persona que soy.
“Recuerdo que Joaquín Vargas Gené decía que aspiraba a ser recordado como un periodista honesto y yo quiero quiero ser una persona a la que mis hijos siempre puedan mirar a la cara, y mis nietos también.
“Me siento en paz. Siento que ha llegado un momento de plenitud para mí. No creo que pueda dejar el activismo democrático, aunque deje el periodismo. O tal vez no pueda dejar el periodismo nunca porque esto es algo que se pega y no se cura”.
