
El sector empresarial está gritando auxilio y una de las voces que más han resonado recientemente es la de Sergio Capón Brenes, presidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica. Por un lado, el empresario reconoce que “el tipo de cambio ha sido devastador” para la industria, y hasta las empresas más pequeñas, que antes se escapaban de sus consecuencias, ahora lo tienen como el primer factor que les resta competitividad.
Pero además, Capón lamenta que Costa Rica está perdiendo uno de los aspectos que lo hacían un país competitivo y atractivo para las empresas: el talento humano. Los jóvenes llegan cada vez peor preparados a su vida laboral, y las mujeres se están saliendo del mercado laboral. Pero la Cámara de Industrias tiene propuestas, y Capón las comentó con Revista Dominical.
— ¿Cuáles son actualmente los principales temas de interés para el sector industrial?
— Nosotros nos identificamos con el sector industrial, pero también nos identificamos en general con el sector empresarial. Por eso, creemos que, para que un país se desarrolle, tiene que haber un desarrollo del sector empresarial, y mucho de ese desarrollo es industrial.
“La empresa privada es la que genera el 85% del empleo del país, es la que paga impuestos, cargas sociales. Por eso, nosotros creemos que promover a las empresas es promover el bienestar y las oportunidades para la población. Para que que eso se dé, tenemos que ser competitivos, como dice nuestro lema ‘Más competitividad, más empleo’.
“El tema de la competitividad tiene muchas aristas, algunas de corto plazo y otras más endémicas, pero necesitamos impulsarlas. La Cámara de Industrias representa tanto empresas del régimen definitivo, las que pagan todos los impuestos, como a las empresas de zonas francas, y estas últimas son las que han tenido el crecimiento más importante en los últimos años.
“Para las empresas de zonas francas son esos incentivos los que les permiten ser competitivas, pese a que tienen que lidiar con otros factores que les restan competitividad. Pero las empresas del régimen definitivo vienen estancadas, en un crecimiento muy bajito, específicamente las empresas manufactureras, que han tenido periodos de decrecimiento”.

— Uno de los factores que afectan la competitividad es la infraestructura, nos solo calles y puentes, sino puertos y aeropuertos. ¿Cómo estamos ahí?
— Hay un rezago, y no tengo que explicárselo a nadie, con solo que salgan de su casa y traten de movilizarse, se van a dar cuenta del rezago. Eso que impacta a todas las personas también impacta a las empresas productoras: los costos de distribución se han disparado, porque antes un camión hacía tres entregas, ahora con costos hace una, entonces ese costo se triplicó.
“Incluso el tema vial afecta en aspectos que uno tal vez no ve claramente, como la movilidad para que la gente vaya a trabajar. Así, encontramos empresas que no logran contratar talento humano porque la gente dice ‘no, ahí no me sirve irme a trabajar porque está demasiado lejos’, y tal vez no está lejos en distancia, sino en tiempo.
“Por otro lado, para el sector industrial el tema portuario es fundamental. El sector industrial costarricense, especialmente en el régimen definitivo, somos empresas de transformación, es decir, adquirimos materias primas en el exterior, resinas, cartón, papel, metal, entre otros, y las transformamos en productos. Por eso, hay un flujo de importaciones de materias primas, y un flujo de exportación de productos terminados, por eso, los puertos han sido una restricción.
“Este problema se da especialmente con el puerto de Caldera, que es un elemento de pérdida de competitividad. Ese es un puerto importador de las materias primas que vienen de Asia, entonces, estas restricciones impactan los costos, lo cual quita competitividad respecto a los competidores de otros países y se le trasladan al consumidor, como pasa con los granos.
“El problema, sobre todo, es que en la infraestructura no hay una solución a corto plazo. Aplaudimos la licitación del puerto de Caldera, pero empezará a operar con sus nuevas capacidades en 2031, ¡faltan cinco años! En un puerto que ya está colapsado hoy en día. Lo mismo pasa con el tren eléctrico, de aquí a que alguien se monte en el tren faltan muchos años. ¿Qué vamos a hacer los próximos cuatro o cinco años?“.
“Las empresas nos empiezan a decir que los jóvenes que entran tienen destrezas de lectura muy flojas
— Sergio Capón, Cámara de Industrias
— Otro factor histórico de la competitividad de Costa Rica es el talento humano, la educación. ¿Estamos logrando proveer mano de obra calificada a la industria?
— Talento humano nos preocupa muchísimo, y hay varios factores que nos afectan. Si le pregunta a un empresario de inversión extranjera directa cuál es la razón para estar en Costa Rica, responderá que es por el talento costarricense. Eso es una realidad.
“Nuestro talento se basa en un sistema de educación básica de buena calidad, durante muchísimas décadas tuvimos niveles de altos. Pero diay, la realidad es que si echamos para atrás, el apagón educativo comenzó con las huelgas del 2018 y han pasado ocho años, el chiquito que estaba en segundo o tercer grado ya se va a graduar y ha estado de lleno en el apagón educativo, con pandemia incluida.
“La realidad es que las empresas nos empiezan a decir que el talento que está llegando, sobre todo en jóvenes, es deficiente. No tenemos la misma capacidad. Las empresas nos empiezan a decir que los jóvenes que entran tienen destrezas de lectura muy flojas, no se les puede dar un manual para que lo lean y así aprendan, ya no funciona. Las destrezas matemáticas son muy, muy débiles. Lo estamos empezando a sentir.
“A esto le sumamos el cambio de la pirámide demográfica, un cambio sumamente acelerado en el que cada vez tenemos menos jóvenes, ahí tenemos otro problema, que es la disponibilidad de talento.
“Pero también le sumamos que hay instituciones que, para nosotros, no están cumpliendo con su fin, como lo es el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA). Hemos venido insistiendo en la necesidad de transformar al INA para que sea flexible y pueda ejecutar lo que hoy en día están demandando las empresas.
“Nuestra población económicamente activa ha venido disminuyendo, y nuestra fuerza laboral ha disminuido todavía más. Tenemos una de las fuerzas laborales más bajas de la región, en la OCDE aproximadamente el 56% o 57% de la población forma parte de la fuerza laboral, pero acá estamos en niveles del 50% o menos.
“Costa Rica se comió su bono demográfico, pero además hay un efecto de que la fuerza laboral femenina se ha retirado del mercado, la ocupación de mujeres es más baja”.

— ¿A qué se debe eso? Lo normal en las últimas décadas ha sido que más mujeres empiecen a trabajar...
— Nos parece que tiene mucho que ver con el apoyo que reciben las mujeres por parte de los programas estatales, la Red de Cuido u otros, que se han perdido o han disminuido, y eso las obliga a salir de la fuerza laboral.
“Además, vemos una población de jóvenes a los que se les llama ‘ninis’, jóvenes que no sabemos qué están haciendo, ni trabajan, ni estudian. Uno se pregunta, ¿qué están haciendo? Porque si estuvieran en la informalidad podrían responder que sí trabajan, pero no necesariamente lo harían si están en una actividad ilícita".
El empleo femenino registró una reducción en el primer trimestre del 2026 respecto al mismo periodo del 2025: 45.229 mujeres menos empleadas. La participación laboral de las mujeres fue del 41,6%, tres puntos porcentuales menos que en 2025.
— Fuente: Encuesta Continua de Empleo
— Últimamente hemos visto noticias preocupantes sobre empresas en zonas francas, cierres, despidos, reducción en el compromiso mínimo de empleo. Esto ha levantado alarma. ¿Qué está pasando con el sector?
— Le voy a decir el factor número uno: ¡Tipo de cambio! Ese es el primer factor.
“Antes yo le mencioné que, de todos los otros factores que afectan la competitividad de las empresas, no hay uno solo que tenga solución inmediata, pero tipo de cambio sí es algo que va ‘directo a la vena’, como dicen, con un efecto inmediato tanto positiva como negativamente.
“Nadie se esperaba la apreciación del 10% del colón respecto al dólar que hemos tenido en los primeros tres meses del año 2026. Todas las expectativas y encuestas hablaban de una devaluación muy pequeñita, de 1% o 2%, o sea, que íbamos a terminar el 2026 en ¢510 aproximadamente, o sea, que el tipo de cambio de ¢500 no bajaba más.
“Pero esa bajada, ese 10%, ha sido uno de los golpes más fuertes que ha tenido el sector empresarial. Eso lo demuestra nuestra encuesta, que nos dice que ahora el impacto es totalmente transversal; anteriormente habían sectores que no podían el tipo de cambio como el principal impacto que afectaba su competitividad, pero ahora hasta las pequeñas empresas, que antes no lo mencionaban, ahora sí lo tienen como el primer factor.
“El tipo de cambio ha sido devastador, especialmente para el sector exportador. No podemos no decirlo, sería tapar el sol con un dedo.
“Lo he hablado con gente de mi empresa: antes, cada vez que exportábamos $1.000 recibíamos ¢500 mil, pero hoy en día exporto $1.000 y recibo ¢450 mil, ¡¢50 mil menos! ¿Cómo hacemos frente a todas las obligaciones que, además, son mayoritariamente en colones?

— El Banco Central ha dicho que ha hecho lo que tiene que hacer y que somos víctimas del éxito turístico y exportador que provoca el ingreso de dólares, ¿qué opina de esos argumentos?
— Yo escucho ese término, de que somos víctimas de nuestro propio éxito, y le soy sincero: me dan ganas de llorar. Si aceptamos eso como la única realidad de lo que pasa quiere decir que la única solución es que seamos víctimas de nuestro fracaso.
“Es decir, si es el éxito lo que ha producido esta apreciación del colón, diay, entonces esto solo se corregirá cuando fracasemos, ¿verdad? Por eso me dan ganas de llorar cuando escucho eso, ¡porque entonces no hay futuro! Lo que nos queda a las empresas es ser la última en pie, sobrevivir hasta que las otras se vayan o quiebren y así, cuando ya dejemos de ser exitosos, ahí el tipo de cambio regresará a un nivel razonable.
“Es terrible pensar así.
“Hay una grandísima responsabilidad del Banco Central, porque sí, ellos vienen cumpliendo con un mandato, y haciendo con lo que el mandato les dice, punto. Pero yo creo que el Banco Central debe ver mucho más allá de ese mandato, debe ver lo que va a pasar con nuestra economía y nuestro crecimiento.
“También hay políticas que no dependen del Banco Central, dependen de otras instancias, nuestras estrategias de endeudamiento, el manejo de los fondos de pensiones, en fin, no hay una única solución, son problemas complejos que requieren soluciones articuladas, pero esa articulación es la que no hemos visto”.
— Se ha hablado sobre la necesidad de modificar la política monetaria para dinamizar la economía en colones, ¿cuáles medidas proponen ustedes?
— Claramente la política monetaria, que ha sido sumamente restrictiva, no solamente con la tasa de política monetaria (TPM), también con el tema del encaje legal e incluso con el tema de la persuasión moral, o sea, el Banco Central tiene credibilidad, ¡cuidado y no la está perdiendo! Porque llevan 40 meses diciendo que va a llegar una meta y no llega. Pero más allá de eso, el Banco Central puede hacer persuasión moral y dar señales de hacia dónde quieren que se muevan las cosas.
“Pero el Banco Central, para nuestro gusto, se ha lavado las manos, está haciendo bien lo que le toca hacer, pero diay, ¿qué ganamos con cumplir con uno de los mandatos? ¡Con uno! Pero no es el único, el banco tiene otros mandatos también, no es ilegal que hagan otras cosas.
“Estamos en un entorno nacional e internacional tan complicado que si no empezamos a pensar fuera de la caja para encontrar soluciones y oportunidades va a ser muy complicado (...).
“Uno diría que cualquier asalariado costarricense que gane el colones es un ganador, porque esos colones le alcanzan para comprar más cosas en dólares (por eso en 2025 rompimos el récord de costarricenses viajando al exterior), pero es una cuestión de plazos: ese costarricense es un ganador hoy, pero habrá un momento en que las empresas ya no puedan competir.
“Como lo demuestra una reciente encuesta de la cámara, ya están despidiendo gente. Es que el problema con el tipo de cambio es que al principio decíamos: es que va a pasar esto o aquello, no no, ¡Ya está pasando! Y por más beneficios que usted tenga, el día que se quede sin trabajo va a estar mal".

— Con el tipo de cambio da la impresión de que es una liga que se está estirando cada vez más, y en algún momento se va a reventar. ¿Hasta cuándo va a aguantar esa liga?
— Le cambio el ejemplo: no es una sola liga que se estira, se revienta y todo se va al desastre, veámoslo más como un grupo de ligas, y se están reventando una por una, no se revientan todas de una vez.
“Hay cosas que ni siquiera estamos viendo, porque no se pueden saber, sabemos de los despidos, pero, ¿cuántas empresas no están reponiendo un cargo cuando se les pensiona o les renuncia alguien?
“Ese es el tipo de cosas que están pasando, junto a anuncios de cierres, despidos, reducción del compromiso de empleo, esas son las ligas que van reventando una por una. Al final van a quedar tres o cuatro liguitas, y ahí será cuando habremos fracasado, ya no seremos víctimas de nuestro éxito”.
“Las tarifas eléctricas eran siempre el principal factor de pérdida de competitividad de las empresas, hasta que el tipo de cambio lo desplazó”
— Sergio Capón, Cámara de Industrias
— Recientemente hemos tenido un contexto social y político tenso, vemos marchas, plantones, enfrentamientos entre poderes, hechos inéditos, ¿cómo afecta eso al clima empresarial?
— La oferta país costarricense tiene tiene varias cosas que nos distinguen, una es el tema del talento humano, pero otra es la estabilidad y la seguridad jurídica.
“La seguridad jurídica es una intravenosa fundamental para el desarrollo empresarial. Nadie invierte en países donde usted no tiene seguridad jurídica, donde usted va a depender de alguien que interprete o leyes o tome decisiones a su antojo. Otro elemento que distingue a Costa Rica es nuestro ambiente de paz.
“Cuando yo tomo la decisión de invertir veo toda la oferta del país: talento humano, seguridad jurídica, paz, un ambiente propicio, seguridad física, criminalidad... todo ese conjunto de cosas va a facilitar el desarrollo del sector empresarial, entonces, estas tensiones que estamos viviendo ciertamente no ayudan”.

