Revista Dominical

Personajes 2018, Rocío Aguilar: La ministra en la línea de fuego

Cuando adolescente, ella participó en la toma de la iglesia de Escazú. Desde entonces, no abandonaría la línea de fuego en los más diversos campos de batalla. Hoy ella es la mujer fuerte del gobierno de Carlos Alvarado; desde su puesto como ministra de Hacienda, se convirtió en la principal abanderada en la lucha por la reforma fiscal

MATERIAL EMBARGADO REVISTA DOMINICAL PERSONAJES.
10-11-2018 / Retratos de la Ministra de Hacienda Rocio Aguilar para la edición especial de Revista Domical Los Personajes del Año 2018 / Fotografía: John Durán
MATERIAL EMBARGADO REVISTA DOMINICAL PERSONAJES. 10-11-2018 / Retratos de la Ministra de Hacienda Rocio Aguilar para la edición especial de Revista Domical Los Personajes del Año 2018 / Fotografía: John Durán JOHN DURAN
“Uno debe agradecer a la vida la oportunidad de poder contribuir en este momento con el país”, afirma Rocío Aguilar, mujer de 62 años a la cabeza del Ministerio de Hacienda. Fotografía: John Durán. (JOHN DURAN)

Eran los liberados años 70 y el mundo transitaba con vértigo de cambio en cambio. En la pacífica y católica comunidad escazuceña, el cura Javier Solís rompía moldes, convocaba a un grupo de jóvenes interesados en discutir y cuestionarlo todo y ofrecía su propia versión de las sacrosantas tradiciones religiosas. Pronto le llegaron las quejas al obispo de turno sobre el sacerdote de avanzada. Los muchachos decidieron acuerpar al padre y, en su defensa, tomaron el templo de viernes a domingo; la revuelta acabó cuando algún vecino reabrió las puertas y el párroco les pidió a los manifestantes que, por favor, dejaran a los feligreses asistir a las imperdibles misas dominicales.

Aunque con restricciones –solo la dejaban ir de día–, participó en dicha toma Rocío Aguilar Montoya, una adolescente que soñaba con revoluciones y un mundo más justo, azuzada por sus convicciones, por los vientos de cambio y por la diversidad de opiniones e ideas que se vertían en la casa de sus padres, José Joaquín Aguilar Monge e Hilda Montoya Alvarado. Era lo que tenía que hacer sin importarle que, cuando menos, era mal visto para una estudiante de un colegio de monjas (Nuestra Señora del Pilar).

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌