Revista Dominical

Obituario 2018: Irwin Hoffman, poeta de los sonidos

Director de orquesta estadounidense (1924 – 19 de marzo del 2018)

01/03/2016. Centro Nacional de la Música, Moravia. Retratos del director Irwin Hoffmann en las vísperas de su último concierto. Dirigirá a la Orquesta Juvenil el sábado en el Teatro Nacional. Hoffman recibió el Premio Nacional de Música por dirigir a la misma orquesta. Fotografía Marcela Bertozzi
01/03/2016. Centro Nacional de la Música, Moravia. Retratos del director Irwin Hoffmann en las vísperas de su último concierto. Dirigirá a la Orquesta Juvenil el sábado en el Teatro Nacional. Hoffman recibió el Premio Nacional de Música por dirigir a la misma orquesta. Fotografía Marcela Bertozzi Marcela_Bertozzi
Fotografía: Marcela Bertozzi. Fotografía: Marcela Bertozzi. (Marcela_Bertozzi)

El maestro Hoffman, nacido el 26 de noviembre de 1924, nos dejó el 19 de marzo a los 93 años de edad, después de breve enfermedad. El haberme contado entre sus amigos, y haberlo entrevistado durante muchas largas tardes con el propósito de escribir un libro sobre él -amén de haber tocado como solista bajo su dirección en incontables oportunidades- se cuenta, sin duda, entre las grandes bendiciones, los más excelsos privilegios de mi vida. Irwin Hoffman es -digamos las cosas en Do mayor y compás de cuatro por cuatro- el más importante, experimentado, influyente e ilustre director que ha tenido la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), desde su fundación hasta el día de hoy.

Discutir tal cosa sería una insensatez. Hay un antes y un después de la era Hoffman, en la vida musical del país. El maestro recibe en 1987 a una orquesta desmoralizada, indisciplinada, llena de deficiencias, y deja en el 2001 un grupo de profesionales brillantes en todos los atriles de la institución. Puso el listón muy alto, para cualquier director que hubiera de sucederle. Después de un hiato de diez años en que se alejó de la orquesta, regresó, gracias a las gestiones de Guillermo Madriz, a la sazón director del Centro Nacional de la Música, con un concierto histórico en el que interpretó la Sinfonía Patética de Chaikovski, arrancando lágrimas de emoción y los más encendidos vítores. “La Sinfónica de Costa Rica es mi orquesta, yo la formé, me siento feliz de regresar a ella” -expresó en esa ocasión-. De ahí en adelante, y durante los últimos siete años de su vida, no cesó de conducirla en su nueva calidad de director emérito.

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