Giancarlo Guerrero. 7 diciembre
Foto: Luis Navarro.
Foto: Luis Navarro.

Los músicos costarricenses estuvimos de luto este año, con la partida de nuestro querido Maestro Gerald Brown. Es imposible cuantificar el impacto que este gran director de orquesta tuvo, no sólo en Costa Rica, sino en toda América Latina.

Vino a nuestro país en 1970 a hacerse cargo de la titularidad de la Orquesta Sinfónica Nacional, pero un par de años después, se le dio la tarea de iniciar un nuevo proyecto: la fundación de la Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica. Esta iniciativa era impulsada por el entonces Ministro de Cultura, Juventud y Deportes, don Guido Sáenz y contaba con el apoyo absoluto del presidente José Figueres Ferrer. La frase “para qué tractores sin violines” se convirtió en un grito de inspiración para todos los que fueron testigos de los humildes inicios de nuestra querida Juvenil.

Hoy en día, las orquestas juveniles forman parte natural de los proyectos culturales en todos los países del mundo. Pero hay que recordar que a principios de los años 70, todavía no se apreciaba al máximo la importancia de la educación musical. Costa Rica se convirtió en el primer país en América Latina que invirtió en esta idea tan novedosa, y que luego fue imitada y copiada por muchos otros países.

El Maestro Brown inició su carrera como un virtuoso del corno francés, eventualmente estudiando en la prestigiosa Escuela de Juilliard en Nueva York. Pero su pasión natural por servir a otros lo llevó a unirse a los Cuerpos de Paz de los Estados Unidos. El destino lo llevó a Bolivia a ser cornista de la Sinfónica Nacional de ese país, pero la partida repentina del titular de la orquesta le abrió las puertas a iniciar una nueva carrera como su director. Luego de 5 años en América del Sur, vino a Costa Rica a plantar esta semilla que más de 40 años después, todavía continúa dando grandes frutos a nuestro país. Además de su responsabilidad al frente de la Orquesta Sinfónica Nacional, el Maestro Brown tenía también a su cargo la formación de los primera generación de estudiantes que integraron la Orquesta Sinfónica Juvenil de Costa Rica. Junto con otros profesores internacionales, traídos para unirse a la Sinfónica Nacional y enseñar en la Juvenil, estos pioneros iniciaron una revolución musical.

La mayoría de los músicos de la Sinfónica Nacional hoy son egresados de la Sinfónica Juvenil. Varios de ellos fueron además fundadores de esa primera orquesta que fue formada en 1972 y siguiendo el ejemplo del Maestro Gerald Brown, continúan la tarea de seguir formando la siguiente generación de músicos profesionales. Fuera de Costa Rica, músicos egresados de la Juvenil forman partes de muchas orquestas, casas de ópera, conservatorios, y universidades alrededor del mundo.

Al igual que todos mis colegas en Costa Rica, me siento orgulloso y privilegiado de haber tenido la oportunidad de estar bajo la tutela de nuestro querido Maestro Gerald Brown. A pesar que a veces pasaban años sin vernos, él siempre estaba pendiente de mi carrera, al igual que de todos los éxitos y logros de sus estudiantes.

“Estudié con los mejores y todo lo que intenté hacer fue darle la misma oportunidad a esos chicos”.

Personalmente, en los últimos años, el Maestro se convirtió en un gran amigo y un consejero invaluable. Sin duda, su partida física nos ha llenado de un profundo dolor. Para todos quienes lo conocimos, sabemos que la mejor forma de honrar su vida y el legado que dejó en nuestro país es asegurándonos que futuras generaciones de niños tengan acceso al maravilloso mundo de la música. Muchas gracias por siempre querido Maestro, no solamente de mi parte, sino de todo un país que le queda agradecido de por vida por su inigualable labor artística y pedagógica.

El autor es ganador de seis premios Grammy, director titular de la Orquesta Sinfónica de Nashville, director titular de la Orquesta Filarmónica de Breslavia, y director invitado principal de la Orquesta Gulbenkian en Lisboa.