
Edin Džeko tenía apenas seis años de edad cuando, en abril de 1992, la República Socialista de Bosnia y Herzegovina obtuvo su independencia de la antigua Yugoslavia. En esa época, en medio del asedio a Sarajevo, era imposible sospechar que el pequeño Edin se convertiría en un deportista histórico para su país. Hoy, 34 años después, Džeko es el máximo goleador histórico de una selección que comandó a su segundo Mundial de Fútbol eliminando ni más ni menos que a la multicampeona Italia.
Precisamente por ser un país de joven fundación, con una gran diáspora motivada por la guerra, Bosnia y Herzegovina es el equipo europeo de todos los participantes en el Mundial 2026 que tiene más jugadores nacidos fuera de sus fronteras, con 17 de 26.
Su comandante, Edin, hoy de 40 años, es uno de los pocos que sí nació en suelo bosnio, donde comenzó su carrera en el Željezničar como mediocampista. Poco después pasó al Teplice checo y, de ahí, daría un salto para convertirse en un delantero histórico: brilló en el Wolfsburgo de Alemania, deslumbró a todos en el Manchester City de Inglaterra, se llenó de goles en la Roma y el Inter de Italia, jugó también en Fenerbahçe de Turquía y Fiorentina de Italia.

Cuando todos pensaban que se le había acabado la cuerda, este espigado cuarentón le puso el lazo a su carrera con dos hitos impresionantes: lideró al Schalke 04 en su regreso a la primera división de Alemania como campeón de segunda, y comandó a Bosnia para eliminar a Italia en los penales del repechaje para el mundial.
Ahora, junto a Džeko, otros 25 jugadores (todos menores que él) representarán a Bosnia en su primer partido del Mundial, contra la anfitriona Canadá.
De los 26 bosnios convocados por el entrenador Sergej Barbarez, cuatro nacieron en Alemania (Burnić, Alajbegović, Kolasinac, y Demirović), tres nacieron en Suecia (Gigović, Tahirović y Hadzikadunić), dos nacieron en Austria (Dedić y Mahmić), dos en Serbia (Bazdar y Lukić), uno en Eslovenia (Muharemović y Malić), uno en Croacia (Basić), uno en Dinamarca (Hadziahmetović) y uno en Suiza (Tabaković).
El décimosexto, el joven de 21 años que anotó el penal de la clasificación al Mundial, Esmir Bajraktarević, nació en la anfitriona Estados Unidos.

Ahora, tras clasificar a su segunda cita mundialista, Džeko se sinceró en una carta publicada por The Players Tribune.
El bosnio habló sobre los horrores de su infancia rodeada por la guerra cuando, con solo seis años, oyó cómo comenzaron a sonar las sirenas en Sarajevo y tuvo que esconderse tras un armario de zapatos.
“Somos afortunados de ser bosnios... no solo como un hombre que pudo vivir su sueño, sino como un niño que sobrevivió a la guerra“, reconoció el delantero.
