Revista Dominical

Habitantes de la calle y coronavirus: Una segunda oportunidad en medio de la pandemia

Mientras Costa Rica decía #quedateencasa, los habitantes de la calle no terminaban de asimilar la crisis que envolvía al país: para ellos todos los días son igual de dramáticos. Decenas de ellos encontraron por tres meses algo de paz en los albergues temporales de San José, donde se protegen de la pandemia.

26/05/2020/ Abergue en el gimnacio deportivo BN ARENA en Hatillo recibe a cientos de habitantes de la calle lo cual por su condición de vulnerabilidad han sido hospedados en estas insatalaciones para contribuir con la prevención a causa de la pandemia mundial Covid-19 o Coronavirus / Fotografía: John Durán
26/05/2020/ Abergue en el gimnacio deportivo BN ARENA en Hatillo recibe a cientos de habitantes de la calle lo cual por su condición de vulnerabilidad han sido hospedados en estas insatalaciones para contribuir con la prevención a causa de la pandemia mundial Covid-19 o Coronavirus / Fotografía: John Durán JOHN DURAN
Albergues Covid-19 Para distraerse durante el día, uno de los auxiliados lee la Biblia durante su estancia en el albergue. Él pidió que su identidad no fuera revelada. Las paredes blancas al fondo son el módulo en el que duermen las mujeres. Fotografía: John Durán (JOHN DURAN)

La primera quincena de marzo, cuando se encendieron las alertas porque el coronavirus había llegado a Costa Rica, además de la preocupación y prudencia colectiva, en los supermercados del país empezó a escasear el alcohol en gel y el jabón antibacterial; los compradores también comenzaron a almacenar grandes cantidades de papel sanitario.

Paralelo a lo que acontecía, Jeffry Portilla empezó a notar con el paso de las semanas cómo las calles de San José se vaciaban y en aceras y en rincones bajo algún techo comercial solo quedaban él y las otras personas que viven en indigencia. Del boca a boca él supo que había una nueva y grave enfermedad, pero su preocupación estaba concentrada en sus prioridades del momento relacionadas con la adicción. Igual pasaba con sus vecinos del “hogar” que habitaban a cielo abierto.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌