
El Chirripó, con sus montañas, piedras, musgos, vientos, páramos y aguas, encontró una nueva forma de ser contado: la música. Los artistas costarricenses Simón Avilés y Karol Barboza unieron sus sensibilidades para convertir la fuerza natural y espiritual de la montaña más alta del país en una canción.
El resultado se titula simplemente Chirripó y se estrenó este lunes 24 de agosto, en el marco del Día de los Parques Nacionales. La pieza fue compuesta y producida por Avilés y contó con la participación de Barboza en las voces y en el arreglo coral.
La canción nació en enero de este año, cuando Avilés quiso trasladar a la música la sensación que le provocaba el territorio que había conocido de cerca.
“Desde la primera vez que fui al Chirripó, sentí una conexión con algo más grande que yo. Algo profundo. Es un lugar que permite encontrarse con la naturaleza o la geología, y también con el carácter sagrado que esas montañas han tenido para los pueblos que han habitado la región desde hace miles de años”, explicó el artista.
A partir de esa experiencia, Avilés construyó una composición que recorre distintos elementos del paisaje. El viento, la piedra, el musgo y el páramo aparecen en la canción, mientras el agua funciona como un hilo conductor.
El nombre Chirripó proviene de la lengua cabécar. Aunque su significado literal no está determinado, se le atribuye la expresión “Tierra de las aguas eternas”. En el territorio nacen 16 ríos con nombre, se alimentan ocho cuencas hidrológicas y existen más de 110 humedales de origen glaciar.
Esa riqueza hídrica también inspiró la composición. “Para algunas personas es el punto más alto del país; para otras, un lugar de profundo valor espiritual, personal y natural. Así que busqué describirlo con respeto para que cada quien pueda conectar a su manera”, señaló Avilés.
Dos sensibilidades en la canción Chirripó

La incorporación de Karol Barboza le dio a la canción una segunda mirada artística. La cantautora y multiinstrumentista, originaria de Pérez Zeledón, aportó su interpretación vocal y trabajó junto con Avilés en el arreglo de las voces.
Barboza cuenta con cerca de ocho años de trayectoria como solista y ha publicado varios EP, álbumes y decenas de sencillos. En 2025 ganó el Festival Nacional de la Canción de Costa Rica y participó en el proyecto discográfico Primero fuimos música.
Su propuesta, marcada por referencias al paisaje, la imaginación y las narrativas íntimas y fantásticas, fue precisamente una de las razones por las que Avilés quiso contar con ella.
“Conozco el proyecto de Karol desde hace muchos años y siempre he admirado su trabajo. Su música tiene elementos paisajísticos y mágicos, y sentía que su canto podía aportar mucho a este tema”, contó Avilés.
La colaboración no se limitó a poner la voz sobre una canción ya terminada. Barboza participó también en la construcción del arreglo vocal.
“Karol contribuyó mucho desde su sensibilidad, tanto en la interpretación como en el arreglo de las voces”, agregó el músico.
La conexión de Barboza con el tema también pasa por su lugar de origen, pues la artista es justamente de Pérez Zeledón.
Además, es importante contar que Chirripó es la primera producción realizada en Casa Canción, el estudio de Avilés.

El músico estuvo a cargo de la producción musical, la instrumentación y los arreglos. Las voces principales fueron grabadas por Manuel Murillo, conocido como Maul On The Mix, quien también realizó la mezcla y la masterización.
La portada estuvo a cargo de Daniela Jiménez (Niña Borona), mientras que las fotografías del cerro Buenavista utilizadas para acompañar el lanzamiento fueron realizadas por el connotado fotógrafo Pablo Cambronero.
El estreno llegó meses después de que Avilés publicara su primer álbum, Canciones mínimas, en febrero de 2026. Ese trabajo reúne 10 composiciones centradas en la intimidad, la vulnerabilidad, los vínculos humanos y los pequeños detalles de la vida cotidiana, por lo que Chirripó aparece como un hermano musical de esa producción. “Nos llena de alegría poder seguir creando”, finalizó el músico.
