
El viento gélido que azota la noche es su ventilador, los postes públicos su iluminación y la Escuela Metálica su sala de redacción. A su camarógrafa, una amiga de confianza, le dicta qué tanto zoom requiere para su toma ideal: de la cintura hacia arriba, centrada y en primer plano.
Coloca un tacón junto al otro, se inclina ligeramente a la izquierda, y con los hombros hacia atrás se acomoda el cabello largo, negro y lacio. Junta los dedos, pero no las palmas de las manos, como hacen los presentadores de televisión. Sonriente, asegura que para este momento se preparó toda la mañana, investigando y construyendo su guion. Corren cámaras.
“Muy buenas noches mi queridísima gente de Playo Noticias. Les traigo las noticias que nadie pidió, pero que todo Costa Rica ve”, dice con voz firme y aguda, sin requerir de un segundo intento.
Como fundadora, reportera y directora de Playo Noticias, Amanda Carther Bethancourt graba al menos dos “playinotas” por semana, en las que resume episodios del acontecer nacional; por lo general, su enfoque es informativo y educativo, con especial interés en sucesos y temas LGTBIQ+.
Su personalidad es similar a la de cualquier persona extrovertida: pareciera que no le gusta el silencio, porque lo llena con bromas en cada oportunidad. Y salir en cámara, que a muchos espanta, a ella se le da natural.
Quizás es porque veía los noticieros con su mamá desde que estaba “carajilla”, y de ese ritual algo le gustó. O quizás es porque una de sus figuras preferidas es La Veneno, quien “hizo y deshizo” la televisión española en los programas de actualidad de los 90.
“Ella ya trae el don”, comenta una de sus amigas que forma parte del rodaje. No le extraña que cada video de Amanda se viralice, aun cuando en menos de un año le han cerrado tres cuentas de TikTok.
Mientras ajusta el set de grabación para la siguiente toma, Amanda recurre a la estrategia que mejor le resulta para evitar errores frente a cámara. “Esta semana hubo un incendio, una serpiente en un tobogán y otro accidente con una cirugía estética... así como ustedes lo oyen”, repite en voz alta antes de grabar.

De Golfito a TikTok
Amanda es de tez blanca, que adorna con rubor rosado en las mejillas y sombras doradas en los párpados. Esos brillitos le complementan el outfit: un collar de perlas, una enagua y un top de tonos oscuros, piezas que obtuvo al publicitar una boutique de San José.
Lo que menciona de su pasado es que dejó las costas para emprender un nuevo rumbo en la capital; en la periferia la escena cuir es más íngrima, si se quiere. Ella migró de su natal Golfito cuando cumplió la mayoría de edad, y de eso ya han pasado 10 años.
En San José buscó trabajo en cualquier sector que recibiera postulaciones, al igual que sus hermanas trans, pero ya sabemos que para ellas no es tan sencillo. Para algunas, el principal ingreso viene de las calles.
Amanda ya casi no trabaja en la prostitución por los patrocinios y los contratos que ha concretado vía digital, que van desde firmas de abogados hasta locales de automotriz. Y aunque pareciera espontáneo, alcanzar ese estatus fue premeditado.
A lo mejor no imaginó que a los pocos meses la entrevistarían de medios como Teletica y VM Latino, pero sabía que, de intentarlo, se podía convertir en una sensación virtual.
“No era como que yo me veía en lo grande, pero sí sabía que me podía viralizar cuando empezara a reportar. Y en la comunidad era conocida, porque tengo cuatro coronas de belleza”, dice al recordar los primeros videos que subía, soltando chistes al aire.
Con el tiempo fue ganando confianza al registrar aquellas cosas que solo se ven si se camina por San José, como el choque de un carro frente a la Alianza Francesa o los camiones que bloquean las aceras donde trabaja.
Al otro lado de la pantalla se encontró un público que quería escuchar las noticias de la gente, y que hoy le pide fotografías por doquier.

Despertar con Playo Noticias
No son pocos los automóviles que aflojan el acelerador y majan el freno con disimulo para detenerse en paralelo a Amanda, quien les saluda con los dedos, pero sin despegar sus ojos del celular.
Sentada en un poyito del parque España, y con los árboles de corcho que ya no hacen sombra a su espalda, dirige el último “luces, cámara, acción” de la noche. Cierra el reportaje con un llamado a que la población salga a las urnas, pues este video lo grabó previo al 1.° de febrero.
Días después se vería envuelta en su primera controversia, de esas que le pasa a quienes viven del algoritmo, pues algunos de sus seguidores la acusaron de haberse “aliado” al continuismo. Esto la llevaría a defenderse en las afueras del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), a través de un video en que habló sobre la importancia de votar y, de paso, dejó en claro que no apoyaba la continuidad.
Esas y otras críticas parece que no la afectan mucho. A medida que le caen comentarios positivos, también recibe negativos, y a esos les responde con videos satíricos.
Como no se inmuta mucho por las groserías, prefiere enfocarse en el periodismo. Por eso empezó sus clases de locución este mes y mantiene abierto un canal de WhatsApp para recibir las alertas de su gente.
Si bien el reporteo acostumbra hacerlo en barrio Amón, otro de sus propósitos de año nuevo es visitar más comunidades lejanas. Así lo hizo alguna vez en Coronado, donde informó sobre el deterioro de un puente, que dio pie a mejoras en la obra. Allí espera regresar en el “playomóvil”, como le llaman al carro de otras de sus amigas, cuyo rol en este engranaje mediático es el de chofer.
Ya en su hogar, Amanda entra en modo postproducción. Acurrucada con sus dos perritas, que presume como a sus hijas, pasa la madrugada editando transiciones entre cada clip. Quiere que cuando las personas se despierten y abran TikTok, Playo Noticias sea lo primero que vean.
A lo mejor, en unos años nos dará el buenos días en la televisión. Para cumplir su sueño, lo único que le hace falta es expandir el tamaño de la pantalla.
Yo siempre he dicho que la palabra playo es un eje cultural, porque todo el mundo utiliza la palabra para todo. Entonces dije: ‘No, ahora yo me voy a apoderar de la palabra playo para no hacerlo como una ofensa, sino verlo como un medio’.
— Amanda Carther sobre el nombre de su proyecto


