
El 23 de febrero de 1981 (conocido como 23-F) fue una de las fechas más traumatizantes para la sociedad de España, pero también fue la fecha que consolidó la tambaleante democracia española, luego de un fallido golpe de Estado. Lo más inquietante es que todo quedó grabado en las cámaras del Congreso.
Ese día, el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero Molina, irrumpió a tiros en el Congreso de los Diputados, el Poder Legislativo español. Ataviado con un tricornio de charol, un espeso bigote, un rostro malhumorado y una pistola en mano, Tejero tomó el plenario al mando de 200 hombres decididos a derribar al gobierno democrático.
Justo en ese momento se realizaba la votación para la investidura del candidato a la Presidencia del Gobierno, Leopoldo Calvo-Sotelo. Los diputados y el Gobierno de España fueron secuestrados, juntos y al mismo tiempo, dentro del Palacio de las Cortes.
“Quieto todo el mundo”, o “se sienten, coño”, sus gritos a los diputados, fueron frases que quedaron grabadas en la memoria de un país por el que sobrevoló el recuerdo de la guerra civil. 45 años después, el video sigue vivo en la memoria colectiva de todos los españoles.
Ese mismo día, una unidad militar también tomó las instalaciones de la televisión pública española (TVE). El capitán al mando irrumpió en el despacho del director general de TVE, Fernando Castedo, y le pidió modificar la programación. La ocupación duró hasta las 9 p. m. de ese 23 de febrero.
Habían pasado poco más de cinco años desde la muerte del dictador Francisco Franco, y España transitaba un rumbo democrático que un grupo de militares quería detener. Según justificó Tejero, el intento de golpe de Estado se llevó a cabo “en nombre del rey”, Juan Carlos I.
Los disturbios no se dieron solo en Madrid. La ciudad de Valencia también fue ocupada militarmente, luego de que el teniente militar Jaime Milans del Bosch proclamara un estado de excepción, desplegara dos mil hombres y cincuenta carros de combate y se negara a acatar la orden del rey Juan Carlos I de retirar las fuerzas armadas.
Se cumplen 45 años del 23-F:
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El teniente coronel Antonio Tejero y miembros de la Guardia Civil irrumpieron en el Congreso de los Diputados en un fallido intento de golpe de Estado contra la democracia española. #EFEfototeca
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A las 9 p. m. de ese 23-F, el importante diario El País de España sacó a la calle una edición especial que en portada decía “Golpe de Estado. El País, con la Constitución”.
Sin quererlo ni planearlo, mientras perpetraba su golpe de estado a la postre fallido, Antonio Tejero contribuyó a consolidar la joven democracia española.
Pese a que Tejero argumentó actuar “en nombre del rey”, a la 1 de la madrugada del 24 de febrero, Juan Carlos I salió a dar un discurso vestido con uniforme de capitán general de los Ejércitos.
El monarca se dirigió a la nación por televisión y se posicionó en contra de los golpistas y a favor de defender la Constitución española. Además, llamó al orden a los militares sublevados y, de paso, se confirmó como el principal líder en favor de afianzar la tambaleante democracia.

Poco después, los militares (incluido Milans del Bosch) dieron la orden de regresas a sus cuarteles. El secuestro del Congreso de los Diputados terminó al mediodía del 24 de febrero de 1981.
“La Corona, símbolo de la permanencia y unidad de la patria, no puede tolerar en forma alguna acciones o actitudes de personas que pretendan interrumpir por la fuerza el proceso democrático”, declaró el monarca.
Juicio y condena
La insurrección no les salió de gratis a los golpistas. Decenas de personas fueron condenadas, entre ellas, Tejero, que fue expulsado del cuerpo militar y condenado a 36 años de cárcel por rebelión militar. Trece años después, en 1996, salió en libertad condicional.
En el juicio, el líder del golpe justificó su acto porque “a principio de 1981, la situación de España era (...) más grave que en 1936”, cuando los militares, Franco entre ellos, se sublevaron.
Tejero afirmó que “volvería a actuar” de la misma manera. De hecho, anteriormente se le relacionó también con una intentona golpista en 1978, la Operación Galaxia, por la que fue condenado a siete meses de cárcel.
Hace 45 años, fracasaba el intento de golpe de Estado del 23-F. Tras casi veinte horas de secuestro al Gobierno y a los diputados en el Congreso, el teniente coronel Antonio Tejero se rindió y fue detenido, junto al general Jaime Milans del Bosch y otros implicados. #EFEfototeca pic.twitter.com/IS1S1fgrwj
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Paradójicamente, estando en la cárcel, llegó a ser candidato a ocupar un escaño en el Congreso que un día asaltó. De haberlo conseguido, podía haber alzado la vista y observado en el techo el impacto de los disparos que efectuaron al aire él y sus agentes, y que sigue ahí.
Sin embargo, el partido que fundó, Solidaridad Española, de extrema derecha, concurrió a las elecciones de 1982 sin conseguir ningún diputado.

Tejero murió este miércoles
Antonio Tejero murió este 25 de febrero a los 93 años, exactamente 45 años y dos días después del fallido golpe, y justamente el día que se publican documentos clasificados sobre el intento de golpe de Estado por orden del gobierno de Pedro Sánchez.
Se trata de 167 archivos pertenecientes a informes que detallan la planificación del golpe, las conversaciones de Juan Carlos I con los protagonistas de la insurrección y un croquis de la estrategia, entre otros.
Según reportó RTVE este miércoles, los documentos evidencian que los militares que tomaron la televisión pública española ese 23 de febrero por la noche recibieron la orden de “tirar el primer tiro al aire y el segundo a dar”.
El gobierno de Pedro Sánchez aseguró que mediante la liberación de documentos clasificados “se salda una deuda con la ciudadanía”.
Los documentos desclasificados, ocho minutos después de emitir su discurso en la madrugada del 24 de febrero, el rey Juan Carlos I habló por teléfono con Milans del Bosch y le dijo:
“Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje ya no puedo volverme atrás. Te ordeno que te retires. Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil”
— Juan Carlos I

Tejero nació el 30 de abril de 1932, en el bello pueblo andaluz de Alhaurín el Grande, cuatro años antes de que estallara el conflicto que dio pie a 40 años de dictadura de Francisco Franco.
La muerte del exteniente fue anunciado por el abogado de su familia, Luis Felipe Utrera. “Ha muerto el Teniente Coronel Antonio Tejero Molina. Un hombre de honor, de una fe inquebrantable y un gran amor a España. Que Dios le dé la paz que los hombres le han negado”, indicó en X el representante legal.
Según Javier Cercas, escritor del libro Anatomía de un instante basado en aquellos hechos, el fracaso del golpe de Estado del 81 “es el mito fundacional de la democracia española”.
“El 23 de febrero de 1981 concluyen dos siglos de intervencionismo militar” en España, escribió Cercas en un artículo en El País. Con el fracaso del golpe, “empieza de verdad la democracia en nuestro país y termina la Transición, en ese instante termina también el franquismo”, sentenció el escritor.
Uno de los seis hijos de Tejero, Ramón, es sacerdote, y en 2009 escribió una carta al diario ABC en el que narró lo qué hizo su padre antes de dirigirse al Congreso de los diputados, aquel 23 de febrero.
“Al salir de la capilla, con una mirada penetrante -y me atrevería a decir que trascendente-, contempló la Bandera Nacional y, con voz serena, tranquila y gallarda, me dijo: ‘Hijo, por Dios y por Ella hago lo que tengo que hacer’”, narró.
El hijo de Tejero fue quien ofició la misa de inhumación del féretro de Francisco Franco en 2019, luego de que fuera exhumado del monumental mausoleo en el Valle de los Caídos por orden del Gobierno de Sánchez. Ese día estuvo presente su padre.


