
Dos meses después de que el ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar, anunciara que las personas privadas de libertad del Centro de Alta Contención contra el Crimen Organizado (Cacco) ―cuya finalización está prevista para este setiembre― deberán utilizar un uniforme obligatorio de color naranja, el Ministerio de Justicia y Paz (MJP) solo ha recibido una donación de textiles.
Esta donación, cuyo valor estimado es de $4.389 (¢1,9 millones al tipo de cambio del 11 de setiembre), fue realizada por la Asociación de Empresarios Colombianos en Costa Rica (Aecol).
Según el valor promedio de un metro de la tela sugerida para confeccionar los uniformes, con la donación realizada apenas alcanza para cubrir el 2% del textil necesario, si se toma en cuenta que el Cacco proyecta albergar a 5.100 personas privadas de libertad y el uniforme será utilizado día y noche por los reclusos, quienes no podrán recibir prendas del exterior.
De momento, no se conocen más donaciones de telas e hilos, o los zapatos que utilizarán los reclusos, que empezarán a poblar el reclusorio este mismo mes. Tampoco se sabe cuántas internas del CAI Vilma Curling fueron finalmente capacitadas (como se anunció) para la confección de las prendas, cuántos uniformes ya están listos y para cuántos reos alcanzan.
Las pocas prendas color naranja chillón que se han visto son las publicitadas durante la extradición de Gilbert Bell Fernández, alias Macho Coca, o tras la detención de Alejandro Arias Monge, alias Diablo, o la filtración de una imagen del abogado Cristian Arguedas, quien estuvo detenido en prisión preventiva por una causa de presunta procuración de impunidad.
Al contestar una serie de 53 preguntas planteadas por La Nación, la cartera de Justicia aseguró que una segunda donación de telas e hilos “se encuentra en proceso”, pero omitió indicar el nombre de la empresa donante. Este diario volvió a consultar al respecto el 10 de setiembre y está a la espera de la respuesta.
También consultada por este diario desde esa fecha, Aecol no respondió para el cierre de edición de este artículo.

Discrepancias en la presentación de uniformes
Durante la presentación de los uniformes, realizada el 1.° de julio en Casa Presidencial, se mostraron dos maniquíes: uno masculino con pantalones y otro femenino con shorts, pese a que el Cacco solo albergará hombres.
Consultado al respecto, el ministerio indicó que “las prendas exhibidas correspondieron a muestras de confección y no representan una definición institucional de uniformes diferenciados por sexo.”
Esas prendas exhibidas también presentaban dos tonos de naranja, aunque los uniformes definitivos serán de una sola tonalidad. El MJP volvió a señalar que “las diferencias observadas durante la presentación correspondieron a muestras de confección y no a la definición de dos tonalidades con funciones distintas.”
Los maniquíes, además, llevaban zapatos, aparentemente Crocs. Una vez más, al ser consultado sobre si esa será la marca que utilizarán las personas privadas de libertad, Justicia respondió que “el tipo de zapato fue referencial”.
El calzado definitivo será tipo zueco, de material sintético, y se adquirirá mediante donación, aseguró.
Hasta la fecha, según las respuestas brindadas, todavía no se tiene contemplado recibir donaciones de calzado; únicamente de telas e hilos.
Por otra parte, el ministerio aseguró que sus “equipos técnicos” elaboraron el diseño preliminar de los uniformes “con base en criterios de seguridad, funcionalidad y operación penitenciaria”. No respondió si se hizo algún estudio ergonómico antes de definir el diseño.

Telas de uniformes costarían al menos ¢34 millones
El uniforme naranja del Cacco será confeccionado con tela Dakota Mix Dye Touch y, según el ministerio, para cada pieza se requiere de 2,5 a 3 metros de material.
Una revisión de precios de mercado realizada por La Nación sugiere que cada metro de este tipo de tela, con cualidades de resistencia, cuesta ¢1.250 en promedio.
Para confeccionar los 10.200 uniformes —se darán dos juegos completos a cada persona privada de libertad—, se requeriría una inversión aproximada de ¢34,4 millones por 27.540 metros de tela.
Esta estimación no incluye los costos de los hilos ni la reposición de agujas o patillas de coser, necesarias al coser cualquier prenda de vestir.
Al preguntarle al ministerio si las donaciones contemplan estos insumos de agujas y patillas, la institución recalcó que solo se incluye el hilo, el cual será “poliéster 100%, por su resistencia y durabilidad”.
Sobre las especificaciones técnicas y estándares nacionales e internacionales que deben cumplir los textiles donados, Justicia indicó que “se ha solicitado a los donantes que las telas sean durables y resistentes al uso y al lavado”. También señaló que las telas no son ignífugas (resistentes al fuego).
La vida útil de cada uno de los uniformes, según una estimación preliminar del ministerio, es de entre 9 y 12 meses y está sujeta a las condiciones de uso, lavado y conservación. La tarea del lavado estará a cargo de cada recluso.
Sobre la frecuencia del lavado, el MJP respondió que esta “se definirá en los protocolos institucionales” y que “la disponibilidad de dos juegos completos permitirá alternarlos durante el lavado y el secado.”
Añadió que los privados de libertad utilizarán los uniformes durante el día y la noche, “salvo las excepciones que establezcan los protocolos. Estos también deberán regular los cambios de prenda necesarios para el lavado, el descanso, la atención de necesidades de salud y el mantenimiento de condiciones adecuadas de higiene.”

¿Solo reclusas del Vilma Curling confeccionarán prendas?
Durante la conferencia de prensa del 1.° de julio, el ministro Gabriel Aguilar indicó que las reclusas del CAI Vilma Curling (mejor conocido como Buen Pastor) confeccionarían hasta 12.000 prendas con 26 máquinas de coser industriales con el acompañamiento técnico del Instituto Nacional de Aprendizaje (INA).
Posteriormente, el 12 de agosto, a través de un video de Casa Presidencial emitido durante otra rueda de prensa, se informó que 31 privadas de libertad ya trabajan en la confección de los uniformes y que se habían recibido 554 metros de tela.
El ministro Aguilar añadió que los propios reclusos del Cacco coserán las piezas: “No queremos que solamente las mujeres lo hagan; vamos a conseguir más máquinas de coser con apoyo del INA, por medio de capacitación, con apoyo de la Caja, y vamos a capacitar a estos señores para que aprendan de este arte y ellos confeccionen sus propios uniformes.”
Sin embargo, la información brindada a La Nación señala que “el proyecto se encuentra en etapa de definición técnica y, a la fecha, no se ha establecido la participación de otros centros penitenciarios” adicional al CAI Vilma Curling.
El ministerio también señaló que se trata de un grupo de 35 mujeres, de las cuales solo 13 tienen conocimiento en confección. Las otras 22 deberán recibir capacitación del INA en esta materia.
“Actualmente no se contempla un costo por contratación de instructores, dado que se prevé que la capacitación sea brindada por el INA. Cualquier otro costo asociado se determinará durante la definición técnica y operativa del proyecto”, agregó Justicia.
El control de calidad de los uniformes también será responsabilidad de la persona responsable del taller de confección con asesoría del INA. Según Justicia, el diseño estuvo a cargo de técnicos del propio ministerio.

Donaciones se harán sin convenio
Sobre la figura jurídica de las donaciones, Justicia y Paz mencionó que no se establecerá un convenio con las empresas donantes, pues estas se realizan de acuerdo con el Decreto Ejecutivo N. ° 40797-H, Reglamento para el Registro y Control de Bienes de la Administración Central.
Este diario solicitó, mediante una nueva gestión, la documentación que establece el decreto, incluida la manifestación expresa del donante con el detalle del bien y la aceptación del ministro de Justicia y Paz; aún se está a la espera de la respuesta.
Al tratarse de donaciones únicas y “sin compromiso de suministro periódico o por varios años”, las futuras adquisiciones de uniformes “se valorarán mediante los mecanismos ordinarios de planificación y presupuesto institucional, de acuerdo con la disponibilidad de recursos y los procedimientos administrativos aplicables.”
Cronología sobre anuncios de los uniformes
Al anunciar los uniformes, cuyo uso será obligatorio en el centro penitenciario en Alajuela, el ministro Aguilar afirmó que “la mano de obra y la materia prima (de los uniformes) no va a significar ningún costo para los costarricenses”, ya que la tela, hilería y zapatos provendrán de donaciones de empresas privadas por medio de sus programas de responsabilidad social.
Las 53 preguntas de La Nación sobre los detalles de los uniformes fueron planteadas el 29 de julio. El 12 de agosto, el Departamento de Prensa de Justicia solicitó una prórroga de 20 días para contestarlas.
Ese mismo día, el ministro Gabriel Aguilar anunció la donación de los 554 metros de tela.
Posteriormente, el 26 de agosto, aseguró en otra conferencia de Presidencia que el centro penitenciario de máxima seguridad, ubicado en Alajuela, estaría “listo para finales de setiembre.”



