Fiorella Masís. Hace 2 días

Hace más de 24 años, cuando la Maratón San José Costa Rica apenas se estaba gestando, los organizadores pagaron un estudio al Instituto Meteorológico Nacional para determinar cuál era el mes ideal para hacer la carrera.

La Maratón de San José Costa Rica sigue siendo la más rápida el país y Centroamérica. Foto: Mario Castillo
La Maratón de San José Costa Rica sigue siendo la más rápida el país y Centroamérica. Foto: Mario Castillo

Este consejo lo recibieron de un agrimensor de la IAAF, Douglas Lofer, quien les ayudó a diseñar la ruta.

Por las condiciones climáticas, sobre todo basadas en temperatura, humedad y presión atmosférica, determinaron que la maratón sería en diciembre.

"Busqué los meses de menor humedad, Douglas me hace las sugerencias y se realiza el estudio. A finales de noviembre e inicios de diciembre hay menos humedad. También tenemos los vientos alisios, fríos, que a veces son muy suaves, pero refrescan", explicó Guillermo Sáenz, de la organización.

Esa decisión es fundamental para nacer como una maratón rápida y hoy ser la más veloz de Costa Rica y Centroamérica, con un tiempo de 2 horas, 16 minutos y 34 segundos, impuesta el domingo anterior por el keniano Nixon Kiplagat.

La condición climática es un factor determinante, entre muchos otros, que ayuda a una maratón o carrera en general a ser rápida.

El keniano Nixon Kiplagat celebró su victoria en el Estadio Nacional. Foto: Cortesía
El keniano Nixon Kiplagat celebró su victoria en el Estadio Nacional. Foto: Cortesía

Rubén Romero, experto en atletismo, desmenuza al menos seis de esos factores, y entre ellos está la temperatura y la humedad relativa.

Los cronos más rápidos del mundo se dan en carreras con temperaturas iniciales de 8 a 10 grados centígrados, explica Romero.

Aunque la temperatura en San José no llega a esa medida, la carrera empieza entre 17 o 18 grados.

"En la medida que la temperatura se despegue del ideal, te va aumentado el cronometraje ideal esperado", apunta Romero.

El corredor costarricense Hibert Mora, quien ha participado en esta competencia, señala diciembre como un mes ideal para hacer la maratón.

"La humedad es menor y la presión atmosférica disminuye un poquito, pero la hora debe ser más temprano", comentó.

La edición de 2019 se inició a las 6 a. m. y su recomendación es que se cambie a las 5 a. m., lo que incluso podría provocar una temperatura menor al momento de dar el banderazo inicial.

La altitud sobre el nivel del mar también influye, pues entre más alto, será más difícil para los corredores. San José está a 1.172 msnm.

“En México está el maratón de Lala, se corre a 1.150 metros y tiene el cronometraje más rápido en México; no es la altitud ideal, pero tampoco está tan mal”, comentó Romero.

Para la Maratón Costa Rica también ha sido fundamental su recorrido, que obviamente es el primer punto a tomar en cuenta.

De este se sacan dos factores importantes: curvas y desniveles (ascensos y descensos).

Un trayecto con muchas curvas inevitablemente va a provocar pérdida de segundos o minutos.

“Los maratones como Chicago, que es rápido, tiene 34 curvas. No son muchas. Menos de 40 lo convierte en un maratón rápido. Y deben ser curvas no muy cerradas”, explica Romero.

Esta maratón costarricense tiene ocho curvas en el circuito, al que dan cuatro vueltas, es decir, 32 en total. Solamente cuenta con una curva en U, cuando los corredores hacen el retorno, en la Caja de ANDE.

"No son curvas muy cerradas. Solo en el retorno se pierde un poco de ritmo pero es normal", analizó Hibert Mora.

A eso se suma el recorrido plano. Difícilmente en el país habrá 42 kilómetros completamente planos, pero en su mayoría sí lo es.

Además, aclara Romero, el corredor necesita cambiar la postura y con algunas bajadas y subidas sus músculos logran esto.

La Maratón San José Costa Rica tiene pocas pendientes, una de aproximadamente 400 metros en el bulevar de Rohrmoser, después hacia el Parque Nacional, pero también se debe bajar.

Este circuito es relativamente nuevo, pues hace aproximadamente cuatro años decidieron quitarle ciertas pendientes, con el objetivo de tener un recorrido más amigable.

"Los corredores decían que subir al museo y bajar hasta la embajada (americana) y volver a subir toda la cuesta en el bulevar era muy duro. Se eliminaron los dos puntos difíciles", dijo Guillermo Sáenz, organizador.

Ese fue el segundo cambio importante de esta carrera; el primero se dio tras sus primeras cinco ediciones, aproximadamente. Siempre ha salido de La Sabana, pero en sus inicios iba hasta el aeropuerto Juan Santamaría y se devolvía.

Poco a poco ir hasta ese sector se podía convertir en un problema y lo modificaron. El tiempo les dio la razón en esa y las otras decisiones.