La encararon, la señalaron y le discutieron sus decisiones, pero la árbitra de baloncesto Aleidy Blanco no se dejó intimidar, en ninguno de los tres partidos que dirigió en la final nacional de la Liga Superior de Baloncesto, que disputan Escazú y Coopenae UIA San Ramón.
Los duelos entre escazuceños y ramonenses han sido intensos y de mucho roce, pero Blanco junto a sus compañeros han sacado la tarea. Hasta el momento los brujos ganan la serie 2-1 y este martes los poetas reciben a los josefinos en el gimnasio Rafael Rodríguez de San Ramón a las 8:30 p. m., con la obligación de ganar para obligar a un quinto y definitivo compromiso, de lo contrario los brujos se coronarían campeones.
Aleidy no es ninguna novata, con más de 10 años de dirigir en la cancha, un Campeonato Mundial U 20 en Lituania y diversos torneos en México, Venezuela y Panamá a sus espaldas, se puede decir que ella ya pasó por donde asustan, por lo que los reclamos o berriches de algunos jugadores o entrenadores no la van a hacer cambiar de opinión.
La profesional en Educación Física se inició en el mundo del arbitraje siguiendo los pasos de su hermano mayor Marlon, sin embargo, al principio él trató de disuadirla que para no lo hiciera, pues le daba temor que le sucediera algo.
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“Uno tiene experiencia. Todo ha sido un proceso para llegar hasta donde estamos, son horas cancha, estudiar las reglas, reunirse con los compañeros, analizar las situaciones de juego y tratar de tomar las mejores decisiones en el rectángulo, así como tener seguridad para enfrentar diferentes tipos de situaciones que se den en el partido”, admitió Blanco.
Con su 1,70 metros de estatura es fácil que los jugadores, en su mayoría mucho más altos que ella, la rodeen y le cuestionen sus decisiones cuando no están de acuerdo, pero Aleidy junto a sus colegas tratan de imponer la calma sin dejarse intimidar, conversando y tratando de que entiendan qué es lo qué se sancionó.
“Dios guarde uno se ponga nerviosa por los reclamos que hacen los jugadores o entrenadores, porque uno se desconcentra y allí es donde puede influir en el resultado de un partido. Hay que estar muy tranquilos y concentrados. Somos muy profesionales y en la cancha pese a todo nunca me he sentido intimidada o con miedo”, expresó Blanco.
Para la réferi internacional es más fácil arbitrar en el exterior que en Costa Rica, porque tanto los jugadores como técnicos hacen más caso de las decisiones, tienen mayor disciplina y en algunos casos no se niegan a salir del campo como le ha sucedido en el torneo local.
“En los partidos es una presión constante. Muchas veces los aficionados y jugadores reclaman mucho por desconocimiento de las reglas. Si investigaran el reglamento o lo estudiaran, se darían cuenta del porqué se toma una decisión o bien si pudieran mirar en las hojas la cantidad de faltas entenderían. Nosotros no tomamos nada personal, solo pitamos”, dijo Blanco.
Aunque aseguró que nunca ha temido por su integridad física en un partido, indicó que sí les preocupa la falta de seguridad en los recintos donde arbitran.
“En muchos de los partidos de la primera división la organización no destina seguridad en los gimnasios. Nosotros (árbitros) nos cubrimos las espaldas, nos apoyamos. Se deben tomar decisiones en menos de un segundo, por lo que creo que no es cualquiera el que toma un pito y arbitra un partido. Allí es donde vale la experiencia y seguridad para tomar una decisión que a veces no le gusta a un equipo”, manifestó Blanco.
La educadora física confesó que es claro que no se vive del salario de los arbitrajes en el baloncesto tico, que arbitran más por pasión por el deporte, pues por cada partido se ganan entre ¢30.000 y ¢35.000, aunque es claro que las anécdotas abundan al ser mujer, pues al igual que a sus compañeras le ha costado hacerse un lugar en el baloncesto nacional.
“A mí me han dicho de todo, pero uno lo toma con tranquilidad. Recuerdo que una vez que en un torneo de Maxibaloncesto expulsé a dos argentinos y durante el partido me gritaron un montón de improperios. Aún así terminé el juego sin problemas. Al terminar las integrantes de la selección de Chile me felicitaron y hasta se tomaron fotografías conmigo. Me dijeron que fue una actitud muy valiente”, recordó la réferi nicoyana.
