Esteban Valverde. 12 febrero
Jimmy Marín suma un partido con su nuevo club, el Ashdod. Fotografía: Facebook del Ashdod.
Jimmy Marín suma un partido con su nuevo club, el Ashdod. Fotografía: Facebook del Ashdod.

Jimmy Marín se puso por última vez la camiseta de la Selección Nacional en junio del 2019. Desde hace casi ocho meses el hábil extremo vive con la ansiedad de volver a vestir de rojo, no obstante no podía hacerlo por una sanción disciplinaria de seis meses que le puso la Fedefútbol al considerar que el jugador abandonó el campamento previo a la Copa Oro 2019.

Ahora, con el plazo cumplido, el ofensivo no esconde que el hambre por brillar en el conjunto patrio se le duplicó, debido a que fueron muchos días esperando por estar nuevamente disponible para una convocatoria.

“Llego con muchas ganas por todo lo que ha sucedido, por todo este tiempo fuera. Si vuelvo a ser llamado iré con mucha gana y agradecido con Dios. Mientras uno entre bien, aproveche los chances, será llamado; y mientras juegue en el club, pues tendrá el chance de ser llamado. Solo queda aprovechar los partidos cada vez que juego para que así me vuelvan a llamar”, mencionó.

Marín no escondió que su llegada al Ashdod de Israel, equipo en el que está cedido por parte del Hapoel Be’er Sheeva, se dio con la clara intención de entrar en ritmo de competencia rápido para así estar disponible para el conjunto patrio.

Jimmy no solo tiene la ambición de volver a meterse en la Selección Mayor, sino en la Sub- 23 que peleará por un lugar en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Para todo jugador lo que lo motiva más es ser llamado a la Selección, ahora al saber que mi suspensión se acabó eso me pone muy contento y estoy motivado. Acá en el nuevo equipo todo sigue igual, yo quiero agarrar ritmo y experiencia para dar el salto a una liga mejor, quiero jugar lo más que pueda. Ahorita estoy contento y nos quedan tres juegos para tratar de clasificar a las fases de eliminación directa, entonces vamos a trabajar fuerte por esto", analizó.

En el Ber Sheeva el tico contó que se dieron una serie de cambios internos por los que él no tendría la regularidad deseada. De esta forma prefirió en el último día de transferencias en Israel aceptar el pase a otro club.

“Se veía que estaba jugando, pero tuve una pequeña lesión, eso me complicó un tiempo porque se cambió de entrenador, vino otro entrenador, cuando regresé mis compañeros tenían más partidos jugados, tuve que empezar a mostrarme y, bueno, al final se dio la oportunidad de salir prestado para buscar la mayor cantidad de minutos para así regresar a la Selección. Si no juego no seré llamado", expresó.

“Esta nueva etapa me tiene muy contento, agradecido con Dios por esta nueva oportunidad, la verdad es que desde el primer día me recibieron de gran manera. Entrené un día, al siguiente día jugué de titular, confían mucho en mí, esto me ayuda a seguir trabajando fuerte y me da confianza para lo que viene”, añadió.

De momento, el contacto del exherediano con la Fedefútbol ha sido el mínimo; sin embargo, Marín espera llamar la atención para lograr que sea mucho más seguido.

“Yo sueño con estar en esas olimpiadas, jugar ese torneo es un sueño, le pido a Dios por eso. Si es para bien que vaya, pues ahí estaré. No he tenido la oportunidad de hablar con algún entrenador de la Selección Nacional, pero espero ya muy pronto hacerlo. También en el equipo nuevo el DT habló conmigo el primer día, dijo que estaba contento de tenerme en el equipo, me dijo que confía en mí, quiere que explote mis cualidades. Me pidió mucha movilidad, no solo estar en la banda, me dijo que atacara los espacios y eso me permitirá crecer”, finalizó.

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