
La situación, tanto deportiva como federativa, del equipo Limón Black Star se complicó considerablemente. Este lunes, el club caribeño presentó una apelación al rechazo de la licencia para competir en la Liga de Ascenso. Sin embargo, la polémica no termina ahí, ya que lo informado ese mismo día por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos desató una verdadera tormenta institucional.
El Tesoro estadounidense colocó al club en la Lista OFAC, la cual incluye personas, entidades y países sancionados, con los cuales se prohíben o restringen transacciones financieras y comerciales.
Además, la entidad estadounidense afirmó que el exmagistrado Celso Gamboa (actualmente en prisión y en un proceso de extradición) lavaba dinero proveniente del narcotráfico mediante dos empresas en Costa Rica: el Bufete Celso Gamboa & Asociados y el club de fútbol Limón Black Star FC.
“Como resultado de esto, todos los activos (propiedades, cuentas y vehículos) quedan bloqueados en EE. UU. Las personas y organizaciones —bancos, instituciones, empresas, etc.— costarricenses que tengan relación con estas cuatro personas o estas dos empresas incluidas en la lista se exponen también al comiso o bloqueo de sus activos, así como a la imposibilidad de operar, dado que EE. UU. extiende el castigo a quienes realicen transacciones comerciales con ellas”, explicó Rándall Zúñiga, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ).
Ante este panorama, la Federación Costarricense de Fútbol (FCRF), como ente rector del balompié nacional en sus diferentes categorías, podría verse directamente afectada si decide mantener o reincorporar a un club como Limón Black Star dentro de su estructura, especialmente considerando las sanciones impuestas por Estados Unidos.
Así lo explicó una fuente de la FCRF, que mostró su preocupación: “Ya esto va más allá de la licencia, es que podría afectar todo el funcionamiento federativo”.
De hecho, deportivamente el club ya fue enviado a la Liga Nacional de Fútbol Aficionado (LINAFA), a la espera de que finalice el proceso de apelación. La licencia se le revocó a los limonenses por supuestos incumplimientos de los requisitos como equipo profesional, y no directamente por los presuntos vínculos con una estructura de lavado de dinero.
De parte de LINAFA, aseguran que no hay una notificación oficial, por lo que el tema sigue sin resolverse del todo. “Yo no tengo claridad de lo que va a pasar, porque nadie nos ha notificado nada. Nosotros nos enteramos por medio de la prensa, pero todavía no tenemos una directriz”, aseguró a este medio Juan Carlos Román, presidente de la liga aficionada.
Incluso si Limón Black Star intentara jugar en la tercera o cuarta división de Costa Rica (que son aficionadas), la Federación podría oponerse, tomando en cuenta lo que implica tener a una institución de la lista OFAC dentro de la estructura del fútbol.
Por otro lado, el presidente del club, Cristian Williams, ya dejó claro que, sin licencia para mantenerse en el fútbol profesional, la continuidad del proyecto es prácticamente inviable.
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“Todo son supuestos: si me dan o no la licencia no es algo que tenga bajo control, pero es muy fácil: si no me dan la licencia, el equipo desaparece; y si me la dan, seguimos jugando”, enfatizó Williams.
Lo que sí es evidente es que la decisión tomada en Estados Unidos tiene una influencia directa en Costa Rica, y no solo en el plano legal, sino también en el deportivo. Por el momento, parece difícil el camino de Limón Black Star, y el cantón central de la provincia podría quedarse sin un equipo dentro del fútbol profesional.
