Entiendo que Jafet Soto me ataque. Lo incomprensible es decir que le tengo miedo, cuando toda esa diatriba suya proviene de lo contrario: sabe que no me intimida.
Allí están los títulos de varias columnas: “¿Quiere Jafet un espejito?”, “Herediano patea el juego limpio”, “El hobby de basurear periodistas”, ¿Dinero sucio en el futbol?, “Patey- Brannon: Verdades y mentiras”.
Con él y su Fuerza Herediana he tenido una actitud crítica desde hace bastante tiempo. Pero igual ha sido mi posición frente a dirigentes de la FEDEFUTBOL, sumo desencuentros con don Juan Carlos Rojas, o fui el primero en criticar la forma en que Agustín Lleida se deshizo de Hernán Torres y contrató a Andrés Carevic.
Nunca me ha movido un color de equipo o he hecho una crítica porque alguien “me cae mal” o “sea mala leche”. Me preocupa la transparencia, la honestidad e integridad, que el futbol necesita en tiempos de mínima credibilidad.
Soto pidió en una conferencia de prensa ser invitado a Zona Técnica, del cual formo parte. A su estilo, sugirió que el programa se grababa, pero que él quería ir en vivo, para que no pudieran editarlo. O sea, iría con todo.
Pero llegó como un corderito, justo en la semana en que Scott Brannon y David Patey eran noticia en las secciones de sucesos, por la forma en que, según la fiscalía actual, el expediente judicial había sido archivado por anteriores fiscales, provocando que la investigación terminara en desestimación.
Sugerí que el tema debía ser abordado. Pero Zona Técnica tiene un grupo de panelistas y un director y las decisiones en cuanto a temática y enfoque, se toman por mayoría y respetando especialmente la opinión de don Victor Acuña. Esta vez perdí, e imperó la tesis de que el perfil del programa no daba para esos cuestionamientos.
Así que miedo no hubo ese día, ni antes, ni ahora, ni en el futuro. No reporteo, porque no vivo del periodismo, así que no he tenido la oportunidad de debatir en una conferencia con el señor Soto. Por eso me alegra el anuncio de la querella. En juicio, él podrá demostrar mi animus injurioso o difamatorio, o las mentiras en su contra o del Herediano que lo tienen tan irritado.
Por mi parte, trataré de no temblar mucho y a lo mejor pueda dejar en evidencia algunas cosas que hoy, por temor de las fuentes —y no mía— no puedo poner en blanco y negro. De lo que sí estoy seguro es que no me retractaré. ¡A frentear Jafet!
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