En cualquier historia, más aún en aquellas que tienen tintes novelescos, siempre es esencial que el lector conozca todas las versiones, que se entere de lo que cada personaje tiene por decir o que al menos la narrativa aclare lo que pasa por la mente de los protagonistas. Precisamente esto es lo que me hace falta en la novela de Marcel Hernández con Cartaginés, una explicación que resulta clave: la de Martín Arriola.
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Más allá de si era una dolencia o una lesión la que impedía jugar o no al delantero ante la UCR, ¿qué pensará el timonel del cambio de versiones en el equipo? ¿cómo será ahora la relación a lo interno? ¿seguirá como titular al estar listo?
Además, ¿cómo asimila el plantel lo ocurrido o lo que no ocurrió? ¿hay problemas con Marcel? ¿quiere estar en el equipo o pretende salir? Todas las respuestas a estas preguntas me gustaría conocerlas de Arriola, pero del frontal y directo que conozco desde que llegó a la Vieja Metrópoli como defensor (hace más de 10 años), no del Arriola que tuvo que guardarse todo el domingo.
Por ahora falta esta pieza angular y la conferencia de prensa que ofrecieron los centenarios no satisface. Lejos de esto, lo que queda claro es que algo más pasó o ha venido pasando fuera del rectángulo de juego. Sino, por qué toda la novela. Y que no digan que la inventó la prensa, si la confusión salió de los propios protagonistas.
¿Qué tan bien o mal quedó la relación entre todas las partes? Otra pregunta sin respuesta. Estoy seguro que sí la tendría si Arriola no hubiese tomado un respiro, acatando mantenerse mesurado el domingo luego del choque con la U.
Empecemos por recapitular lo sucedido y todas las versiones que circularon ante la ausencia de Hernández ante la 'U'. De esta manera, usted al igual que yo puede interpretar.
El goleador cubano ya expuso lo que para él es su verdad y expuso la dolencia que le impidió estar frente a los universitarios. Al final nadie le puede cuestionar que no sufría dolores y aunque la lesión no es de gravedad, es irrefutable mediante exámenes clínicos que presentaba una inflamación por golpes. A su criterio estaba imposibilitado y es libre de expresarlo y defender su punto. ¿Por qué no creerle?
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Los brumosos también estrenaron su punto de vista, o más bien sus dos puntos de vista, tan contradictorios y extraños, que en el papel recalcaron una postura y luego mediante las palabras maquillaron la posición inicial.
Primero dieron a conocer que Arriola daría explicaciones al finalizar el choque del domingo y expondría las razones. Luego, tras empatar 4-4 con la UCR, el uruguayo aseguró que mejor no se referirá. Esto pese a que iba contra sus principios y con el pesar de no poderle decir a los seguidores blanquiazules la verdad de lo que ocurría; todos estos puntos expuestos en la conferencia en el Rosabal Cordero.
Horas después hicieron circular un documento oficial haciendo ver que Marcel no estaba lesionado y finalmente vino la explicación de Daniel Gendron, gerente general, “aclarando” que no quisieron arriesgar la integridad del jugador, que se dio un malentendido y todo se resolvería a lo interno.
Entonces, ¿no hay lesión, pero sí dolencia y por lo mismo está en la lista de lesionados? Tan cantiflesco como parezca, así fue "explicado" por los centenarios. Desconozco la postura del lector, pero a mí sólo me queda claro que no hay nada claro.
Eso sí, estoy seguro que el libro perdido con las declaraciones de Martín Arriola sí me darían la claridad en todo este camino oscuro. El timonel se mordió la lengua en su exposición ante los medios, esto es clarísimo. De lo contrario, por qué no decir que Hernández sí estaba con molestias y ahí terminar con todo.
Por qué recalcar tres veces, ante las consultas insistetes de los medios, que no iba a hablar del tema, hasta se disculpó en igual cantidad de ocasiones y destacó que esta vez violaría sus propios códigos al no indicar lo que seguramente quería decir y pasaba por su cabeza.
Sin afán de polemizar, pero la interpretación cae por su peso: ¿será que lo frenaron? ¿será que sus superiores le pidieron no agregar más capítulos a la novela? ¿tuvo que tragar grueso por el bien del plantel que dirige?
No sé qué pensará usted, pero mí me hubiese encantado que Arriola se liberara y diera el descargo, que por lo que evidenció, tenía planeado. Que el Martín directo dijera lo que sentía y que reflejaban sus ojos de enojo.
Marcel ya negó todo, señaló que no quiere dejar el club por ir a Saprissa o por firmar en Asia (su impedimento de salida por temas legales tampoco se lo permite). De igual forma enfatizó que está comprometido, que en Cartaginés ha vivido los mejores momentos de su carrera y que está agradecido con la afición, pese a que algunos hasta lo amenazaron por redes sociales.
Esta es una de las verdades que conocemos y si nadie lo contradice y no hay fundamentos para no creer en todo, entonces es tal cual lo señala y por ende tiene la razón.
