Fútbol Internacional

Las decepciones del Mundial de Rusia 2018

La Copa del Mundo de este año se va como la primera de la historia que no tuvo lugar en semifinales ni para Argentina, Alemania o la poderosa Brasil, aunque no fueron las únicas víctimas

El Mundial de Rusia 2018 enloqueció el orden global del fútbol. Con apenas dos días de iniciado dio sorpresas: Argentina empató contra Islandia y la campeona Alemania cayó en el debut frente a México.

La Copa del Mundo de este año se va como la primera de la historia que no tuvo lugar en semifinales ni para la Albiceleste, la Mannschaft o la poderosa Brasil, aunque no fueron las únicas víctimas.

Estas son las decepciones del Mundial

Neymar: Aterrizó en Rusia para postularse al Balón de Oro y se fue convertido en un meme global. Neymar lo había apostado todo a este Mundial, al que llegaba saliendo de una lesión, pero decidido a reivindicarse como el sucesor natural de Leo Messi y Cristiano Ronaldo. Para ello contaba con una atractiva Canarinha protegiéndole las espaldas y un técnico que le había dado el espacio que buscaba. Pero nada le salió como esperaba; pagó desde el inicio los tres meses de inactividad, se derrumbó en llanto tras el partido contra Costa Rica, fue cazado por los rivales y sus exageradas caídas se convirtieron en una burla planetaria. Se fue derrotado en cuartos, con solo dos goles en la cuenta y afirmando que era “el momento más triste” de su carrera.

Messi: Tampoco le fue mejor a Lionel Messi, quien de nuevo llegó con todo un país a la espalda y el dolor permanente de las tres finales perdidas (dos Copas América y una Copa del Mundo). Ya sabía el ganador de cinco Balones de Oro que no iba a ser fácil remontar la imagen de una selección bajo fuego, pero todo se torció antes de tiempo con su penal fallado ante Islandia (1-1). Después vendría la goleada encajada ante Croacia (3-0) y la clasificación in extremis frente a Nigeria (2-1), donde marcó su único tanto, antes de ser fulminados por la tormenta juvenil de Francia.

Su gesto de asfixia en el himno antes del segundo partido presagiaba lo peor: Argentina y Messi no iban a tardar en macharse del Mundial más decepcionados y envejecidos que nunca. Horas después se iría también Portugal, pero Cristiano se llevaba cuatro tantos en la maleta.

Alemania: Vigente campeona, referencia de la constancia y el trabajo bien hecho, Alemania llegaba de vencer sin despeinarse la última Confederaciones. Era una locura no apostar por la Mannschaft en esta Copa a la que se presentaba con una estudiada mezcla de veteranos y jóvenes y el objetivo de igualar a Brasil como pentacampeona mundial. Pero todo se vino abajo en el primer partido cuando una descarada selección de México le sacó los colores (1-0) en el mismo estadio donde muchos contaban verle un mes después en la final. De repente, el fútbol no era ya ese juego en el que ganaba siempre Alemania y, aunque después vención a Suecia (2-1), acabaría ocurriendo lo increíble: la campeona caía ante Corea del Sur (2-0) y se iba humillada del Mundial, arruinando las apuestas de medio mundo. Y las suyas propias.

España: Si quedaba algún pronóstico en pie tras la imprevisible primera fase, se vino definitivamente abajo en octavos. La talentosa España de Iniesta, Isco, Ramos o Silva se estrellaba en cuartos contra el muro de Rusia en los penales. Aunque la Roja llegó enredada en el culebrón sorpresa de este Mundial con la fulminante destitución de Julen Lopetegui a dos días del inicio, parecía imposible que la campeona del Mundo en 2010, y dueña de uno de los estilos más atractivos del planeta, no fuera capaz de superar a la selección con peor ranquin del torneo. Pero sus más de 1.000 pases no fueron suficientes para salir viva de Moscú y acabó yéndose por la puerta de atrás en octavos, con Iniesta arrancando desde el banco en su despedida internacional y sumida en una crisis de identidad con preocupantes recuerdos a un pasado mucho menos glorioso.

David De Gea: Puso rumbo a Rusia como el mejor portero de la Premier League y deseado en los arcos de medio mundo. Todos querían al sólido David De Gea, capaz de destronar al mismísimo Iker Casillas de la portería de la Roja y reinar en el Manchester United con 27 años. Pero un fallo en el amistoso contra Suiza le torció el camino hacia un Mundial para el que España tenía grandes planes, pero del que se fue sin título, sin seleccionador y con su portero en el centro de las burlas. Volvió a fallar contra Portugal en el debut y fue una sombra en los penales ante Rusia, aunque De Gea siempre contó con el apoyo de Fernando Hierro. Tampoco tuvo suerte el argentino Willy Caballero, a quien su grave error en el primer tanto de Croacia le acabaría costando el puesto. También fue víctima de esta maldición el uruguayo Fernando Muslera, al que se le resbaló el tiro de Griezmann que supuso el 2-0 de Francia en cuartos, y el final del sueño de la Celeste.

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