
Las relaciones entre China y Costa Rica atraviesan un momento de contrastes. Mientras el gigante asiático proyecta confianza en la solidez del vínculo bilateral, una seguidilla de tensiones diplomáticas en los últimos años y el creciente peso de Estados Unidos en la política exterior costarricense alimentan dudas sobre su rumbo.
Un decreto ejecutivo que excluye a empresas chinas del desarrollo de redes 5G, declaraciones de altos jerarcas costarricenses que califican de “totalitario” el régimen chino o que insinúan que sus inversiones son “deshonestas”, así como acusaciones de espionaje, forman parte del repertorio de choques que han marcado la relación bilateral desde 2023, en medio de la creciente rivalidad geopolítica entre Washington y Pekín.
Esas fracturas quedaron en evidencia el pasado 12 de marzo, cuando la misión diplomática china advirtió al gobierno de Rodrigo Chaves que “sacrificar las relaciones entre China y Costa Rica para complacer a otros países (en relación a Estados Unidos) no logra ganar el respeto de nadie”. La reacción se produjo luego de que jerarcas del Poder Ejecutivo vincularan al país asiático con el hackeo que sufrió en enero el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE).
Embajadora: ‘No tenemos conflictos fundamentales’
Consultada por La Nación sobre si estas manifestaciones implican una revisión del vínculo con San José, la embajadora de China en el país, Wang Xiaoyao, reconoció que “durante los últimos años” ambas naciones han tenido “ciertos desacuerdos”, pero aseguró que mantiene confianza en el rumbo de la agenda bilateral,“porque no tenemos conflictos fundamentales entre nuestros países, no tenemos conflictos geopolíticos, tampoco diferencias económicas o científicas”.

Caso de Taiwán, el único en que Costa Rica se ha retractado
Lo señalado por la diplomática no está del todo alejado de la realidad. De los episodios registrados desde el 2023 —y que han agraviado a Pekín—, el único en el que Costa Rica ha reconocido un error involucra precisamente ña principal “línea roja” china en diplomacia: Taiwán.
El canciller de la República, Arnoldo André Tinoco, admitió que la visita de cinco funcionarios de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) a Taiwán, en el 2025, contradijo los términos del acuerdo para el establecimiento de relaciones diplomáticas con China. Pekín considera cualquier acercamiento de un país con la isla como una línea roja para su política exterior.
La embajadora también fundamentó su optimismo en la afinidad entre las tradiciones diplomáticas de ambos países. Señaló que la política exterior china se basa en el principio de igualdad entre Estados, independientemente de su tamaño, así como en la independencia y la autonomía. A su juicio, esa visión encuentra un punto de coincidencia con la histórica neutralidad de Costa Rica, lo que —afirmó— permitirá a ambas naciones superar las dificultades y encauzar la relación bilateral.
“Las dos partes tenemos que encontrarnos en medio camino, vamos a tomar medidas, vamos a despejar dudas y aumentar la confianza para promover las cooperaciones", añadió.
Exembajador: los chinos saben del alineamiento de Costa Rica con Estados Unidos

Más allá del discurso diplomático, el margen de acción de Costa Rica parece estar condicionado por su realidad económica. El exministro de Comercio Exterior y exembajador en China, Marco Vinicio Ruiz, señaló que el país mantiene un claro alineamiento con Estados Unidos, derivado de su dependencia en áreas como exportaciones, inversión extranjera directa y turismo. “No dejan lugar a duda de que Costa Rica está alineada con los Estados Unidos y eso los chinos lo saben”, afirmó.
Aun así, Ruiz considera que la relación con China “llegó para quedarse”, aunque advierte de que su manejo exige una diplomacia especialmente cuidadosa. En su criterio, el principal riesgo es que el país se vea arrastrado a la disputa geopolítica entre ambas potencias, por lo que insiste en la necesidad de mantener un balance.
Mientras que Costa Rica mantiene una balanza comercial superavitaria con Estados Unidos (exporta más que lo que importa), con China, al contrario, es deficitaria (importa más de lo que exporta).
De la exclusividad a la competencia regional
Las dudas sobre el rumbo de la relación también se explican por factores acumulados en el tiempo. La excónsul en Shanghái e investigadora, Jessica Vargas Madrigal, y el excanciller Rodolfo Solano coinciden en que Costa Rica no supo aprovechar la posición privilegiada que tuvo tras el establecimiento de relaciones con China en 2007.
Durante una década, el país contó con una suerte de “exclusividad” en la región que le otorgaba mayor peso en la agenda de Pekín. Sin embargo, esa ventaja se diluyó conforme China amplió su presencia en Centroamérica, estableciendo relaciones con Panamá (2017), República Dominicana (2018), El Salvador (2018), Nicaragua (2021) y Honduras (2023).
Ese cambio en el entorno regional, sumado a las tensiones recientes, ha reducido el dinamismo del vínculo bilateral. “Bajó el nivel de relación diplomática y comercial de ambas partes”, afirmó Vargas.
La propia vocera de China en San José reconoció esa pérdida de protagonismo. “Siendo la embajadora de China en Costa Rica, viendo que las empresas chinas al venir a Centroamérica siempre van a la República Dominicana, Panamá, El Salvador, a los países vecinos, esto también me preocupa un poco”, declaró.
En medio del actual contexto geopolítico, agregó, las compañías mantienen una actitud de cautela y esperan mayor claridad antes de invertir. En ese sentido, expresó su expectativa de que la llegada del nuevo gobierno, encabezado por la presidenta electa Laura Fernández, que asumirá el poder el 8 de mayo, permita encaminar la relación.
“Eso es lo que hacen muchas empresas chinas, pero lo que esperamos es que con este nuevo gobierno podamos fijar, o mejorar, un marco de cooperación, animar a las empresas, no solamente económicas, sino también de tecnología, a hacer más cooperaciones”, destacó.
Actuar con precisión
Para el exministro Solano, el desafío actual no pasa por escoger entre China y Estados Unidos, sino por actuar con precisión. A su juicio, el país debe buscar atraer inversión y tecnología sin comprometer su autonomía ni erosionar sus alianzas estratégicas.
En ese sentido, subraya que Estados Unidos debe seguir siendo el principal socio estratégico de Costa Rica, no solo por su peso económico, sino por la afinidad en valores como democracia, institucionalidad y transparencia. No obstante, considera que China representa una oportunidad relevante que debe gestionarse con inteligencia.
El excanciller planteó tres ejes para encauzar esa relación: impulsar la complementariedad económica en sectores de beneficio mutuo, mantener un equilibrio estratégico que proteja áreas sensibles como telecomunicaciones e infraestructura crítica, y aplicar un pragmatismo diplomático orientado a resultados concretos.
Asimismo, subrayó la importancia de que la relación con socios como China y Estados Unidos —más allá de sus implicaciones en comercio e inversión— sea conducida directamente por la Cancillería. Esto, con el fin de evitar nuevos roces derivados de declaraciones de jerarcas de otras carteras, como Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt) o Comercio Exterior, tal como ha ocurrido en los últimos años.
“Hay relaciones bilaterales en que las altas autoridades tienen que saberlas gestionar y que no se le salgan de control. Cuando uno no controla ciertas situaciones, pues genera estas reacciones”, advirtió.
¿Dar marcha atrás?
El conflicto diplomático también ha alimentado las especulaciones, respecto a si Costa Rica valoraría romper con China para reconocer a Taiwán. Una decisión de este tipo es la que sopesa el preisdente de Honduras, Nasry Asfura, quien resultó electo tras recibir el respaldo del mandatario estadounidense, Donald Trump.
Al respecto, el exministro Marco Vinicio Ruiz, argumentó que retomar relaciones diplomáticas con la isla no es un escenario realista.
“Esa decisión es una decisión de la inmensa mayoría de los países del mundo y no ha sido absolutamente impedimento para que muchos países tengan relaciones económicas y amistosas con Taiwán. Eso creo que ya es un tema totalmente superado y no veo posible que Costa Rica regrese a eso”, señaló.
En la misma línea se expresó, la excónsul Jessica Vargas, quien cuestionó la conveniencia de un cambio de rumbo. “Tenemos una relación económica y diplomática todavía importante con China, ¿y queremos ir atrás, dar pasos hacia atrás en ese sentido?”, planteó.
Para el excanciller Rodolfo Solano más que un “qué”, el tema pasa por el “cómo”. A su juicio, Costa Rica puede mantener espacios de cooperación con Taiwán en formatos no diplomáticos, siempre que sean compatibles con el principio de “una sola China”. “En diplomacia, los estilos y las formas de aproximación son importantes”, señaló.
Ese margen está contemplado en el memorando de entendimiento suscrito en junio de 2007 entre los gobiernos de China y Costa Rica, que oficializó el establecimiento de relaciones diplomáticas. El acuerdo permite mantener vínculos con Taiwán en ámbitos como el económico, comercial, científico, tecnológico, educativo y cultural, siempre que no tengan carácter oficial.
