
Los jefes de las cuatro fracciones de oposición en la Asamblea Legislativa reprocharon al presidente Rodrigo Chaves la falta de autocrítica en su último informe de rendición de cuentas, así como su decisión de mantener un tono confrontativo y presentar una visión del país que, en su juicio, se aleja de la realidad que vive la mayoría de los costarricenses.
Con un mensaje directo a la oposición, Chaves afirmó que “Costa Rica no necesita una oposición obediente”, sino “una oposición patriótica”, y advirtió a los diputados de que podrán pasar a la historia como líderes valientes o como parte de “una tierra infértil (…) que no dio frutos positivos”, en caso de que no trabaje alineada a la agenda del Ejecutivo.
La diputada Abril Gordienko, de la bancada unipersonal del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), afirmó que el informe presentó “números muy alegres, con verdades bastante a medias” y sin reconocer el aporte de administraciones anteriores. En su criterio, el mandatario desaprovechó la oportunidad de cerrar su gestión con un tono distinto.
“Hubiera sido agradable que cerrara su administración bajando el tono, dejando de lado los insultos y las ofensas”, señaló.
También, cuestionó la narrativa divisiva del discurso. “Eso de dividir a Costa Rica con etiquetas de unos buenos y otros malos, de unos patriotas y otros no, nos hace mucho daño”, dijo, al abogar por “reconstruir la paz social”.
José María Villalta, jefe de fracción del Frente Amplio (FA), criticó lo que considera una estrategia deliberada de confrontación. “Es el estilo de poner como enemigos a todos los que no coinciden estrictamente con su pensamiento”, afirmó.
Para Villalta, esta lógica debilita la democracia: “Lo que hace fuerte a una democracia es que existan esos controles, esos contrapesos”, advirtió, al cuestionar que se presente a la oposición y a otros poderes como adversarios.
Un país distinto al que describe el discurso
Otro eje central de crítica fue la desconexión entre el balance presentado por el mandatario y la situación que perciben los ciudadanos, especialmente en seguridad, salud y condiciones sociales.
El jefe de bancada del Partido Liberación Nacional (PLN), Álvaro Ramírez, aseguró que el discurso no refleja la realidad en materia de seguridad. “Todas las encuestas dicen lo mismo: los costarricenses se sienten más inseguros que hace cuatro años”, afirmó, al advertir un “deterioro grave” que contrasta con la imagen expuesta por el presidente.
En salud, cuestionó la falta de soluciones a las listas de espera en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). “La gente se está muriendo en listas de espera”, dijo, al señalar la inestabilidad en la conducción de la institución y el impago de la deuda estatal.
Ramírez también reprochó la omisión del sector agropecuario, que calificó como uno de los más golpeados. Según indicó, el agro atraviesa “una de las peores crisis en su historia”, con familias perdiendo sus bienes en medio de condiciones agravadas por el fenómeno de El Niño.
Estas críticas fueron reforzadas por Claudia Dobles, de la bancada unipersonal oor la Coalición Agenda Ciudadana (CAC), quien acusó al mandatario de ignorar problemáticas clave. “No reconoce la crisis de inseguridad, no reconoce que los costarricenses están desesperados esperando en listas de espera en la CCSS, no reconoce que tenemos los datos de educación más bajos”, señaló.
Dobles añadió que el discurso mantuvo una lógica de evasión de responsabilidades: el presidente cerró su gestión “repartiendo culpas, en algunos casos victimizándose”, sin asumir la realidad que enfrenta la mayoría de la población.
“Hay una falta de reconocimiento de una realidad en la que viven todos los costarricenses, tal vez excepto a él”, afirmó.
Poder Judicial y alertas sobre los contrapesos democráticos
Las referencias del presidente al Poder Judicial concentraron algunas de las críticas más severas, especialmente por el riesgo que —según la oposición— implican para el equilibrio entre poderes.
Chaves argumentó que el país necesita “con urgencia una reforma profunda del Poder Judicial, para que las magistraturas dejen de ser el botín político de los poderosos y para que la justicia pronta y cumplida no sea un anhelo, sino una realidad”.
Sus palabras contrastan con la promesa que él mismo hizo el pasado 24 de abril, durante una reunión con el Foro Mi País, brazo político de la Federación Alianza Evangélica Costarricense (FAEC), de tomar control del Poder Judicial, como ya lo hizo el chavismo con el Ejecutivo y el Legislativo.
Villalta calificó el discurso como “muy irrespetuoso” y sostuvo que estuvo dirigido a “presionar, amedrentar a los magistrados del Poder Judicial”, lo que —a su juicio— desborda las formas propias de un acto de rendición de cuentas.
En el fondo, advirtió sobre las intenciones del Ejecutivo: “Quiere tener el control del Poder Judicial, que no le cuestione nada, que diga que sí a todo”.
Y lanzó una advertencia directa: “El día que tengamos jueces agachados al Poder Ejecutivo, ese día habremos perdido la democracia costarricense y el Estado de derecho”.
No obstante, el legislador aclaró que su bancada sí respalda reformas al sistema judicial, siempre que estén orientadas a mejorar la transparencia y la eficiencia, y no a debilitar su independencia.
Desde el PLN, Ramírez coincidió en la necesidad de cambios, pero rechazó el enfoque del Ejecutivo. “Las mejoras no se hacen a las patadas en contra de la Corte. Se hacen de manera constructiva, con los tres poderes sentados en la misma mesa”, afirmó.
Críticas al estilo de gobierno y advertencias a futuro
Más allá de los temas específicos, los jefes de fracción coincidieron en cuestionar el estilo de liderazgo del presidente y sus implicaciones para la democracia.
Villalta lo describió como “una visión muy simplista de la realidad nacional y de la política”, que —según dijo— no contribuye a la construcción de acuerdos.
Ramírez, por su parte, advirtió sobre los riesgos de una lógica de concentración de poder. “La idea de que las cosas se arreglan solo a través del poder absoluto (…) no es la forma democrática de resolver problemas”, afirmó.
Incluso expresó su expectativa de que el próximo liderazgo oficialista marque distancia de ese enfoque. “Los demócratas entendemos que se construye a partir del diálogo”, sostuvo.
En contraste, Gordienko reiteró su disposición a colaborar en iniciativas que impulsen desarrollo y bienestar, pero insistió en la necesidad de cambiar el tono político para lograr acuerdos.
