
El obispo de Ciudad Quesada, José Manuel Garita, aseguró que las elecciones nacionales del próximo 1.° de febrero obligan a los costarricenses a decidir entre el diálogo y el respeto, o los discursos de odio, desinformación y desconfianza permanente hacia las instituciones.
En su mensaje semanal, el prelado hizo un llamado a emitir un voto que, enfatizó, no es un trámite más, sino una definición sobre el rumbo que todos los costarricenses queremos seguir como sociedad.
“Las campañas traen promesas y confrontaciones, pero la verdadera pregunta es qué modelo estamos dispuestos a sostener con nuestro voto y acciones”, dijo el obispo.
Además, puntualizó que Costa Rica necesita mantener la institucionalidad como garantía de equilibrio y justicia, para evitar que el desencanto erosione los pilares que han sostenido la vida democrática del país.
“Cuidar las instituciones no significa negar sus errores, sino exigir mejoras”, dijo Garita.
‘No basta con indignarse en redes ni repetir consignas’
El obispo sancarleño también advirtió que este año electoral exige una ciudadanía activa, informada y crítica, y enfatizó que a los electores “no les basta con indignarse en redes sociales, ni repetir consignas ajenas”, sino que se requiere leer, contrastar informaciones, preguntar y exigir claridad a quienes aspiran a gobernar este país.
Adicionalmente, Garita puntualizó que la seguridad, la salud, el ambiente y la atención a las poblaciones más vulnerables no puede reducirse a consignas electorales, sino decisiones éticas que revelen compromiso con el bien común y la dignidad de las personas.
“Elegir es también asumir consecuencias, pues cada voto expresa valores, prioridades y límites. Más que preguntarnos quién ganará las elecciones, debemos preguntarnos qué país estaremos avalando con nuestras decisiones”, sostuvo el obispo católico.
Monseñor Garita consideró que Costa Rica enfrenta un momento clave y que el futuro no se construye solo desde las urnas electorales, aunque ese es un punto de partida decisivo.
