
La presidenta electa y actual ministra de la Presidencia, Laura Fernández, afirmó que la Asamblea Legislativa debe “hacer lo correcto” en la decisión sobre una eventual amonestación ética pública contra el diputado Fabricio Alvarado, investigado por una denuncia de presunto abuso sexual presentada por la exdiputada Marulin Azofeifa.
“Sí, tengo la posición de que tienen que hacer lo correcto, según la investigación propia del caso, lo que hayan podido analizar en el seno de la comisión (especial investigadora que estudió la denuncia), según las normas y las regulaciones de la Asamblea”, declaró Fernández a La Nación.
La futura mandataria se pronunció a la salida de una reunión con los jefes de la fracción del Partido Liberación Nacional (PLN), Óscar Izquierdo y Alejandra Larios, cuando, de manera simultánea, el plenario era incapaz de lograr el cuórum necesario para sesionar y tomar una decisión sobre el caso de Alvarado.
La jerarca aseguró que no giró ninguna instrucción a los diputados oficialistas en torno a este caso y que, además, desconocía que el plenario no había logrado alcanzar el cuórum necesario para sesionar este lunes por la tarde.
Los ocho integrantes de la bancada oficialista y los seis de la fracción fabricista de Nueva República estuvieron entre los ausentes. Pilar Cisneros, jefa de los diputados de gobierno, alegó que su ausencia no fue intencional, sino que se debió, según dijo, a que les sirvieron muy tarde la comida en el restaurante al que fueron a almorzar, todos juntos.
Consultada sobre la posición de la fracción oficialista —que se opone a imponer la amonestación—, Fernández insistió en que no ha tenido participación en las discusiones internas ni en el análisis del expediente.
“Sobre ese tema en particular yo no he tenido mayores conversaciones, y como le digo, la decisión que tome la fracción es a partir de los análisis que hayan hecho de la prueba, de los documentos y demás. No he participado yo en ese caso”, señaló.
Durante la campaña electoral, Fernández también denunció haber sido víctima de acoso por parte de Alvarado cuando ella era asesora legislativa y él diputado.
“Nunca voy a olvidar cuando me arrinconó en una oficina con la falsa promesa de regalarme una Biblia”, afirmó entonces durante el debate organizado por Columbia y la Universidad Latina, el pasado 26 de enero.
En ese mismo espacio, sostuvo que decidió compartir su experiencia para que “las mujeres sepan que yo nunca voy a tener temor de levantar la voz por justicia, por las miles de costarricenses que han sido víctimas de un montón de cochinos”.
