Un testigo clave en la investigación por presunto abuso sexual contra el diputado Fabricio Alvarado aseguró ante una comisión legislativa que, según su conocimiento, en el despacho del legislador ocurrían conductas de índole sexual contra la exdiputada y asesora Marulin Azofeifa, cuando era llamada a reuniones a puerta cerrada.
El relato consta en el informe rendido por la diputada independiente Johana Obando al plenario de la Asamblea Legislativa.
Se trata de uno de los tres documentos confidenciales que salieron de la comisión especial que indagó las denuncias por presunto abuso sexual contra Alvarado en perjuicio de Azofeifa.
El nombre del testigo se mantiene en reserva debido a que actualmente labora en el Congreso, en una fracción política distinta a la del Partido Nueva República (PNR).
De acuerdo con el informe, el testigo señaló que, según los relatos que recibió de la propia denunciante, en esos encuentros a puerta cerrada se habrían producido intentos de desvestirla por parte de Alvarado.
Indicó que este señalamiento encontraba sustento, a su juicio, en situaciones que él mismo observó posteriormente, como cuando, en al menos una ocasión, la vio salir del despacho con la camisa desabotonada.
Para el testigo, este hecho resultaba inusual dentro del entorno laboral y que vinculó temporalmente con su paso por esa oficina.
Según el documento, el declarante habría relatado a los diputados haber observado de forma reiterada una dinámica en la que Fabricio Alvarado acudía al despacho de Azofeifa o la hacía llamar al suyo.
Estos encuentros se habrían producido con regularidad, particularmente los lunes, en el contexto de las reuniones de fracción. También los viernes por la mañana, con una frecuencia estimada de al menos dos veces al mes.
La propia denunciante fue quien le habría relatado al testigo, directamente, lo que presuntamente ocurría en esos encuentros contra su voluntad.
Indicó que era llamada al despacho de Alvarado bajo distintos pretextos y que, una vez dentro, el diputado cerraba la puerta.

En ese contexto, el testigo afirmó que se le describieron presuntas conductas de naturaleza sexual.
Estas situaciones habrían sido reiteradas y la denunciante le habría manifestado sentirse afectada, paralizada y sin capacidad de reaccionar, cada vez que ocurrían, sin su consentimiento.
“En ese sentido, manifestó que, según lo que le fue comunicado, esta era llamada al despacho de Alvarado bajo distintos pretextos, momento en el que este procedía a cerrar la puerta y realizar conductas de naturaleza sexual, como besos, tocamientos en glúteos y senos, así como intentos de desvestirla”, explica el informe.
Camisa desabotonada
El testigo señaló que, a su juicio, las narraciones que recibía se veían reforzadas por lo que él describió como manifestaciones externas visibles.
“No solo recibía el relato verbal de los hechos, sino que también podía observar manifestaciones externas que evidenciaban un estado de alteración o descomposición en su apariencia y comportamiento”, cita el documento, en referencia a los hechos que relató el testigo sobre la situación que atravesaba Marulin.
Entre los episodios específicos, el informe de Johana Obando describe uno que habría ocurrido el 10 de febrero de 2021, cuando, según el testigo, la denunciante salió del despacho con la camisa desabotonada, una situación que le llamó la atención.
“En particular, el testigo mencionó que en al menos una ocasión la observó salir con la camisa desabotonada, lo cual, según su apreciación, resultaba inusual dentro del entorno laboral y llamó su atención de forma inmediata.
”Indicó que dicha situación se produjo después de que la denunciante saliera del despacho de Alvarado, lo que, a su criterio, generaba una relación temporal directa entre ambos hechos", se lee en el informe de la diputada independiente, de 55 páginas.
El documento consigna que, aunque el testigo no presenció directamente lo que ocurría dentro del despacho, sí aseguró haber observado en múltiples ocasiones las consecuencias inmediatas de esos encuentros.
Repercusiones
El testigo indicó que veía a la denunciante salir del despacho en un estado evidente de afectación emocional, que describió como “shock” en varias oportunidades.
Señaló que, especialmente a partir de 2022, Azofeifa acudía a él en busca de apoyo, manifestándole que no se sentía segura.
De acuerdo con el informe, el testigo colaboró en diversas ocasiones recogiendo medicamentos para la denunciante, quien, según dijo, se encontraba en tratamiento psicológico y llegó a recibir atención médica.
El testigo también afirmó que tuvo conocimiento de que otras personas dentro del entorno político estaban al tanto de la situación.
En particular, mencionó al exdirector administrativo de la fracción legislativa del Partido Nueva República, César Zúñiga, quien, según dijo, habría sostenido conversaciones tanto con la denunciante como con el denunciado. Zúñiga se abstuvo de declarar.
En otro de los informes, elaborado por el presidente de la comisión especial, el diputado Alejandro Pacheco, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), se consignó que el funcionario justificó su silencio al señalar que “podría eventualmente adquirir la calidad de imputado”, lo que lo colocaría en una posición de vulnerabilidad jurídica.
El testigo señaló que, de acuerdo con su conocimiento, Alvarado habría recibido llamadas de atención dentro del partido en varias ocasiones, lo que, según indicó, evidenciaría intentos de abordar la situación a lo interno.
Recomendación: esperar y no denunciar
El informe de Obando añade que el propio testigo recomendó a la denunciante no interponer la denuncia de forma inmediata, sino esperar a que concluyera el periodo político correspondiente.
Según explicó esa persona, su intención era evitar que el caso fuera instrumentalizado políticamente, en particular en el contexto de la campaña presidencial, y proteger a la denunciante de una eventual revictimización en el ámbito político y mediático.
El informe concluyó que los hechos descritos configuran un caso de hostigamiento sexual, por lo que recomienda al plenario de la Asamblea Legislativa proceder con una amonestación ética pública contra el diputado Fabricio Alvarado.
Asimismo, pidió remitir el expediente al Ministerio Público para que valore la conducta de César Zúñiga, quien no respondió a las preguntas formuladas y se abstuvo de declarar durante el proceso, según consigna el documento.

