
Un testigo clave en la investigación por presunto abuso sexual de Fabricio Alvarado confirmó que los efectos de los supuestos ataques hacia Marulin Azofeifa fueron notorios, y detalló que hubo consecuencias en su salud física y emocional.
Se trata de un asesor legislativo presentado como testigo por parte de la representación legal de la exdiputada y asesora legislativa, cuyo testimonio consta en los informes de la comisión especial investigadora sobre hostigamiento sexual presentados ante el plenario de la Asamblea Legislativa.
El nombre del testigo se reserva, pues se trata de una persona que todavía es empleado en el Congreso, en una fracción política diferente a Nueva República.
Aunque la denuncia de Azofeifa contiene detalles de comportamientos presuntamente inadecuados de Alvarado en un lapso de al menos siete años, el relato del testito clave se circunscribe al periodo en que ella fue diputada, primero de Restauración Nacional, de mayo a octubre de 2018, y luego independiente, como parte del bloque Nueva República, de octubre de 2018 hasta abril de 2022.
En aquel momento, el testigo trabajó como asesor de la entonces diputada Marulin Azofeifa y, si bien testificó que conocía a Fabricio Alvarado desde mucho antes y le tenía aprecio personal, “decidió comparecer por sus principios y para respaldar a la denunciante”.
En su relato, dicho testigo manifestó a los diputados que investigaron la denuncia por abuso sexual que el denunciado visitaba con frecuencia el despacho de Azofeifa y eso le permitió, en diversas ocasiones, percibir cambios en el estado emocional de ella, después de dichas visitas.
Según el informe firmado por el diputado Alejandro Pacheco, del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC), y en poder de La Nación, el testigo relató que la denunciante se notaba “desencajada, visiblemente afectada o alterada”, aunque él no comprendía el motivo de esas reacciones, al principio.
Conforme aumentó la confianza entre él y Azofeifa, pudo consultarle por su estado emocional, y fue entonces cuando ella le comentó lo que estaba viviendo y él decidió apoyarla.
El reporte del diputado Pacheco sobre la declaración del testigo indica que relató situaciones específicas que le generaron sospechas sobre la conducta de Fabricio Alvarado.
“Menciona, por ejemplo, un episodio en el que observó a la denunciante salir de su despacho en condiciones que le llamaron la atención. (...) En varias ocasiones, la señora Azofeifa buscaba mecanismos para evitar quedarse sola en el despacho o coincidir con el denunciado, lo que interpretó como una forma de protección”, explica el informe.
El asesor también contó a los diputados que estaba observando el deterioro progresivo de la salud emocional y física de la exdiputada, incluyendo su asistencia a tratamiento psicológico y el uso de medicamentos.
Incluso, el testigo relató que sostuvo conversaciones con Fabricio Alvarado para manifestarle preocupación por ese comportamiento y para instarle a reflexionar sobre las consecuencias de sus actos, no solo en lo personal sino también en el ámbito familiar.
Además, el asesor puntualizó que decidió testificar por un deber moral y la convicción de que ese tipo de situaciones no deben silenciarse.
