
A pocas semanas del 1.° de mayo, fecha en que se definirá el nuevo Directorio legislativo, Yara Jiménez divide sus días entre reuniones políticas, encuentros de transición y sesiones de preparación. Lo hace, según afirma, gracias a un recurso administrativo: sus vacaciones acumuladas como secretaria general del Consejo de Gobierno.
La diputada electa del partido oficialista Pueblo Soberano, es virtualmente la próxima presidenta de la Asamblea Legislativa, ya que su bancada cuenta con 31 votos, dos más que los 29 necesarios para elegir a los integrantes del órgano director del Congreso.
Si bien confirmó que aún no se ha desvinculado formalmente de su cargo en Casa Presidencial, ha optado por utilizar sus días de descanso para atender la agenda que implica su eventual llegada a la presidencia de la Asamblea Legislativa.
“Yo todavía soy la secretaria general del Consejo de Gobierno, tengo bastantes vacaciones acumuladas, entonces he echado mano a esa oportunidad”, explicó este miércoles, ante una consulta de La Nación, tras la sesión solemne del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), en la que los 57 diputados electos recibieron sus respectivas credenciales.
“Cada día que he venido acá o que he ido a diferentes reuniones, estoy utilizando mis vacaciones legales para poder asistir a estas actividades”, agregó.
En paralelo, Jiménez sostiene que se trata de un periodo de preparación intensivo. Indicó que mantiene reuniones con expertos y estudia como parte un proceso deliberado para asumir con anticipación las responsabilidades que conlleva liderar el Poder Legislativo.
“Es necesario dar un paso para iniciar las nuevas labores. Nos hemos estado preparando bastante, estudiando con expertos, para llegar listos ese día”, señaló.
Ese proceso incluye también gestos políticos propios de una transición. La legisladora ya sostuvo un almuerzo con el actual presidente legislativo, Rodrigo Arias, en el que intercambiaron impresiones sobre el funcionamiento del Congreso.
“En un país como el nuestro, cívico y democrático, era importante ese interín entre el final de la administración y el inicio nuestro”, comentó. “Fue un almuerzo ameno, en el que se conversaron temas relevantes”, mencionó.
De concretarse la inminente elección de Yara Jiménez, la oficialista asumirá la presidencia de la Asamblea Legislativa tras cuatro años bajo el mando de Arias, en un cambio que no solo marcaría un relevo en la conducción del Congreso, sino también el traslado del control político del Directorio hacia el bloque afín al Gobierno.
La última vez que el oficialismo ocupó la presidencia legislativa fue en el periodo 2018-2019, cuando Carolina Hidalgo, del Partido Acción Ciudadana (PAC), asumió el cargo.
Aunque el PAC no contó con mayoría legislativa en ninguno de sus dos gobiernos —los de Luis Guillermo Solís (2014-2018) y Carlos Alvarado (2018-2022)—, logró encabezar el Directorio en los primeros años de ambas administraciones gracias al respaldo de fracciones opositoras, que accedieron a ceder la presidencia parlamentaria.
Esa misma cortesía no fue dada a la bancada oficialista del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), durante el gobierno de Rodrigo Chaves (2022-2026).
