
La discusión reciente sobre el financiamiento del Seguro de Salud de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) revela una contradicción que no puede ignorarse. Mientras se plantea aumentar el impuesto al valor agregado (IVA) al 15% y crear nuevos tributos para sostener la atención médica, también salen a la luz datos preocupantes sobre el uso ineficiente de recursos internos, como el pago de miles de millones de colones en permisos laborales.
Este contraste obliga a replantear el enfoque del debate. El problema no es únicamente cuánto dinero necesita la institución, sino cómo administra los recursos que ya tiene. Pretender resolver déficits exclusivamente con más impuestos, sin corregir ineficiencias internas, es una solución incompleta y, en muchos sentidos, contraproducente.
El aumento de impuestos suele ser una salida políticamente cómoda. Permite trasladar la carga al contribuyente sin enfrentar los costos de una reforma interna profunda. Sin embargo, elevar el IVA o introducir nuevos gravámenes no es neutro: encarece el costo de vida, afecta la competitividad y puede incentivar fenómenos como el contrabando y la informalidad.
Por otro lado, los datos sobre el despilfarro de fondos otorgados en permisos laborales reflejan debilidades estructurales en la gestión administrativa. No se trata de hechos aislados, sino de patrones que impactan la productividad y la calidad del servicio. La sostenibilidad del sistema de salud no puede construirse sobre una base de gasto ineficiente.
Insistir en más impuestos sin revisar el gasto responde a una visión donde el Estado se percibe como solución automática, independientemente de su desempeño. Este enfoque desincentiva la eficiencia interna y traslada el peso del ajuste al sector productivo, que ya enfrenta cargas significativas.
Frente a este escenario, existe una alternativa más sostenible: ampliar la base contributiva. En lugar de aumentar la presión sobre quienes ya cumplen, el objetivo debería ser incorporar a quienes hoy están fuera del sistema. Para lograrlo, es imprescindible reducir barreras de entrada y generar confianza.
En este sentido, la digitalización de trámites es clave. Facilitar el aseguramiento de patronos y trabajadores independientes mediante procesos ágiles y accesibles puede aumentar significativamente la formalización. Asimismo, es urgente eliminar la incertidumbre generada por cobros retroactivos y criterios arbitrarios que desincentivan el cumplimiento voluntario.
Otro punto crítico es la necesidad de separar los criterios fiscales de los de seguridad social. Utilizar parámetros tributarios para calcular cuotas a trabajadores independientes puede generar distorsiones y afectar la equidad del sistema. La seguridad social requiere reglas propias, claras y predecibles.
Antes de plantear nuevas cargas tributarias, la CCSS debe demostrar un compromiso real con la eficiencia. Esto implica fortalecer controles internos, optimizar la gestión del talento humano y modernizar sus procesos. Solo así podrá recuperar legitimidad ante la ciudadanía.
El futuro del sistema no depende únicamente de recaudar más, sino de recaudar mejor y gastar mejor. Ampliar la base contributiva, simplificar la formalización y corregir ineficiencias internas son pasos indispensables para construir un modelo sostenible.
Reducir la discusión a más impuestos es ignorar la raíz del problema. La sostenibilidad de la CCSS exige una reforma integral que combine responsabilidad fiscal, eficiencia administrativa y una relación más equilibrada con los contribuyentes.
Gabriel Zamora Baudrit es abogado tributario.