Editorial

Editorial: Una huelga contra todos

El movimiento de paro anunciado por dirigentes sindicales del sector público es inaceptable. Se proponen, en esencia, imponer intereses estrechos y costosos sobre las necesidades colectivas.

Pocas veces, en nuestra historia reciente, un grupo de dirigentes sindicales del sector público ha adoptado una actitud tan irresponsable, arrogante, irrespetuosa y agresiva hacia el conjunto de la ciudadanía y de los intereses nacionales. De eso se trata, en esencia, el movimiento al que han convocado para el próximo lunes, con la pretensión de paralizar servicios básicos y, de esa forma, imponer su criterio a las instancias que, legítimamente, definen y aplican las políticas públicas en una democracia como la costarricense.








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