Editorial

Editorial: Un debate desolador

Las mentiras de Trump y los deslices cognitivos de Biden revelaron cuán inquietante es el panorama electoral

Debate presidencial del 27 de junio de 2024 en CNN, Atlanta, EE. UU., entre Donald Trump y Joe Biden. AFP
Debate presidencial el 27 de junio en CNN entre Donald Trump y Joe Biden. AFP

El debate celebrado el jueves entre Joe Biden y Donald Trump, candidatos presidenciales (aún no oficiales) de los partidos Demócrata y Republicano, fue un espectáculo desolador. Antes teníamos fundadas razones para la inquietud sobre el futuro de la democracia estadounidense. Después de lo ocurrido en esa ocasión lo que corresponde es alarma. El saldo de esa confrontación, considerada esencial para definir en parte el desarrollo de la campaña, es tan simple como deprimente: aunque por razones muy distintas, ninguno de los dos tiene las condiciones adecuadas para ejercer la presidencia de su país durante el próximo cuatrienio.

Ya era de sobra conocido que Trump carece por completo de ellas. Peor aún, por sus antecedentes en el cargo (entre el 2016 y el 2020), su rechazo a reconocer la derrota frente a Biden y sus declaraciones, acciones y proyectos desde entonces, está claro que constituye una amenaza directa a las instituciones, normas y prácticas democráticas de Estados Unidos. Durante sus intervenciones en los 90 minutos del debate, confirmó todo lo anterior con desparpajo y crudeza.

Sus mentiras fueron escandalosas y recurrentes. Su incitación al odio contra los migrantes, a quienes convirtió en culpables de males de todo tipo, reveló un claro desdén por sus semejantes. Los simplismos con que abordó los grandes conflictos que enfrenta el mundo reiteraron su mezcla de ignorancia y manipulación deliberadas. Lo más alarmante fue que se negó a responder, sin ambages, si reconocería el resultado de las elecciones. Dijo que lo haría si era “legal”, pero insistió en que había sido víctima de un inexistente “fraude” en el 2020. Así puso de manifiesto que su única legalidad aceptada es el triunfo.

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