Editorial

Editorial: Trump redibuja el orden mundial: poder y negocios antes que valores

Su Estrategia de Seguridad Nacional renuncia a principios y objetivos tradicionales de Estados Unidos. El hemisferio occidental resurge como foco de interés, pero más desde la prepotencia que desde la cooperación

Donald Trump en llamada con miembros del servicio militar desde su residencia privada de Mar-a-Lago, Florida.
Donald Trump en llamada con miembros del servicio militar desde su residencia privada de Mar-a-Lago, Florida. JIM WATSON
Donald Trump en llamada con miembros del servicio militar desde su residencia privada de Mar-a-Lago, Florida.
Donald Trump en llamada con miembros del servicio militar desde su residencia privada de Mar-a-Lago, Florida. En este nuevo documento, el presidente Donald Trump desdeña los desafíos universales, en particular el calentamiento global, que considera una farsa, pero también el hambre y las enfermedades. (JIM WATSON/AFP)

En cumplimiento de un mandato institucional, el gobierno de Donald Trump divulgó el pasado viernes en la madrugada, sin previo aviso, su Estrategia de Seguridad Nacional, en la que establece las prioridades internacionales y principios para interactuar con el mundo. El contenido es en extremo inquietante: en lo general, por un abordaje ayuno de valores y centrado en intereses; en lo particular, porque convierte a nuestro hemisferio en eje de atención, pero no a partir de la cooperación basada en objetivos mutuamente compartidos, sino de una actitud prepotente, que roza con el intervencionismo.

En el documento, Estados Unidos ya no aparece como la potencia que se proyectaba hacia el mundo no solo a partir de sus justificados intereses nacionales, sino también de valores universales, y que entendía cuán importantes son las alianzas sustentadas en ambos pilares para su propio progreso y seguridad.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌