Editorial

Editorial: Repudiable abstención en la ONU

Al volver la espalda a Ucrania, el gobierno echó por la borda principios esenciales de nuestra política exterior. Un país pequeño y desarmado como el nuestro debe estar en primera línea para defender el derecho internacional

Canciller Arnoldo André
Canciller Arnoldo André Canva-Mayela López

Ningún Estado debe utilizar la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial e independencia de otros. Ninguna adquisición territorial producto de esas acciones es legal. Los líderes políticos y militares deben ser juzgados y rendir cuentas por los crímenes de lesa humanidad que hayan cometido. El respeto del derecho humanitario, en particular la protección de civiles durante conflictos armados, es irrenunciable. La búsqueda de la paz justa y duradera es el fundamento de la paz y la seguridad internacionales. Las partes beligerantes en cualquier conflicto deben abstenerse de acciones que conduzcan a su escalada.

Los anteriores han sido principios esenciales de nuestra política exterior. Por décadas, han formado parte del núcleo pétreo para orientar dicha política, que se fundamenta en el impulso a los derechos humanos, el derecho internacional, la paz, la integridad territorial, la igualdad soberana de los Estados y el rechazo al uso injustificado de la fuerza.

Todos estos valores y objetivos estaban contenidos en una resolución presentada a la Asamblea General de las Naciones Unidas el pasado lunes 24 de febrero, que pidió, entre otras cosas, “un pronto cese de hostilidades y una resolución pacífica de la guerra contra Ucrania”. Todos esos valores y objetivos, además, han sido violados por el régimen ruso desde su invasión a ese país, el 24 de febrero de 2022.

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