Editorial

Editorial: Fallido intento de decapitar al mensajero

En el caso de Rodrigo Chaves no se trata de bonos ni de rotativas, sino del acoso sexual atribuido a un candidato cuyas aspiraciones, de verse colmadas, lo llevarían a tratar con las instituciones que le prohibieron ingresar a sus instalaciones.

10/11/2020 El exministro Rodrigo Chaves, en etrevista para el financiero. foto Alonso Tenorio
10/11/2020 El exministro Rodrigo Chaves, en etrevista para el financiero. foto Alonso Tenorio alonso tenorio
(Roberto Carlos Sanchez)

La práctica de decapitar al mensajero se pierde en los anales de la historia. En su momento, fue la ilógica compensación del gobernante absolutista por el disgusto de recibir una mala noticia. En la actualidad, solo existe en sentido figurado como medio para evadir responsabilidades y cambiar el curso de la conversación. En el caso del exministro de Hacienda y ahora candidato presidencial Rodrigo Chaves, el recurso no funcionó.

El círculo íntimo de Chaves habla del traído y llevado caso de las rotativas de «La Nación» y hasta repite la infamia de una supuesta colocación de bonos de la empresa en la Caja Costarricense de Seguro Social, cuando ningún emisor sabe quién adquirirá sus bonos y los del Grupo Nación han sido pagados puntualmente. Ninguno de esos temas guarda relación alguna con los periodistas de este diario ni con la información publicada. En cambio, sentimos la necesidad de contestar a quienes, más protagonistas que periodistas, califican sin fundamento nuestro trabajo.

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