Editorial

Editorial: El secuestro del espectro

El gobierno teme al reclamo de una indemnización si le retira al ICE un bien público ocioso, aunque necesario para dinamizar la economía e incrementar las capacidades tecnológicas. El perjuicio de mantener frecuencias ociosas no se limita al desarrollo de los negocios. Las redes 5G influirán sobre todos los aspectos de la vida cotidiana

A 5G logo is picture at the Mobile World Congress (MWC) fair in Barcelona on June 28, 2021. (Photo by Pau BARRENA / AFP)
A 5G logo is picture at the Mobile World Congress (MWC) fair in Barcelona on June 28, 2021. (Photo by Pau BARRENA / AFP) PAU BARRENA
Imagen con fines ilustrativos. (PAU BARRENA/AFP)

El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) tiene secuestradas las frecuencias necesarias para desarrollar la quinta generación de redes móviles en el país. Le fueron asignadas cuando no se vislumbraban los avances tecnológicos de la actualidad. Son bienes públicos, pertenecientes a la nación que hoy los necesita con urgencia. Además, están ociosas. Su única utilidad es retrasar los planes de los competidores para ganarle tiempo al ICE, sin importar el atraso de Costa Rica en un campo vital para el desarrollo.

Los ruegos de la Presidencia de la República, el Ministerio de Ciencia y Tecnología y la Superintendencia General de Telecomunicaciones (Sutel) no conmueven al Instituto. Mucho menos los justos reclamos del sector privado cuyas cámaras, hartas de diálogos infructuosos, piden al gobierno ejercer la potestad conferida por el artículo 22 de la Ley General de Telecomunicaciones, para extinguir concesiones de frecuencias mediante declaratoria de interés público.

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