Editorial

Editorial: Asedio a la libre expresión en Estados Unidos

El ‘faro de luz’ que por tanto tiempo fue Estados Unidos para la libertad de expresión, ahora brilla mucho menos. El asesinato del activista conservador Charlie Kirk ha servido de excusa para acelerar una ofensiva autoritaria

Stephen Colbert y Jimmy Kimmel, dos víctimas de la censura y los ataques a la libertad de expresión y de prensa en Estados Unidos.
Stephen Colbert y Jimmy Kimmel, dos víctimas de la censura y los ataques a la libertad de expresión y de prensa en Estados Unidos. Shutterstock / Canva
Stephen Colbert y Jimmy Kimmel, dos víctimas de la censura y los ataques a la libertad de expresión y de prensa en Estados Unidos.
Stephen Colbert y Jimmy Kimmel, dos víctimas de la censura y los ataques a la libertad de expresión y de prensa en Estados Unidos. (Shutterstock / Canva/Shutterstock / Canva)

Durante largo tiempo, la libertad de expresión encontró en Estados Unidos no solo un bastión para su ejercicio, sino también una fuente de lúcidas doctrinas para respaldarla, un aliado para impulsarla y un envidiable ejemplo a seguir. Su gran sustento ha sido la primera enmienda de la Constitución, que prohíbe la emisión de cualquier ley que limite esa libertad o su mayor expresión social: la libertad de prensa.

A partir de ella, lúcidas resoluciones de la Corte Suprema de Justicia la ampliaron y consolidaron; las autoridades federales, estatales y locales la adoptaron como norma de conducta; los periodistas y medios –la gran mayoría privados, pero también los públicos– la ejercieron con vigor, y la ciudadanía en general la incorporó a sus interacciones cívicas y cotidianas.

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