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Radar: Mal camino hacia mayor equidad

Eliminar la pensión a los expresidentes disminuye las posibilidades de elegir a personas honestas y sin grandes recursos.

Eduardo Ulibarri, mascarilla
Eduardo Ulibarri, mascarilla

Sin duda el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Pero en política hay mucho más; por ejemplo, demagogia. El proyecto para eliminar las pensiones de los expresidentes tiene un poco de ambas. Buenas intenciones, porque quizá sus proponentes de veras creen que reforzará el sentido republicano y equitativo de nuestra democracia. Demagogia, porque suena bien, y recibe aplausos, que todos seamos igualiticos, sobre todo quienes ejercen la presidencia cada cuatro años.

Sin embargo, de convertirse en ley, es muy probable que debilite, lejos de reforzar, las prácticas y valores democráticos, en particular el sentido igualitario básico que debe animar las candidaturas presidenciales.

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