Antes de herir susceptibilidades, aclaro que esta columna se refiere únicamente a dos puntos que me permito comparar entre nuestro amado país y el querido vecino.
La reciente noticia de que Panamá construirá una línea de tren que llegará hasta la frontera con Costa Rica me puso a cocinarme en mi propia envidia.
Se trata de un ferrocarril de 475 kilómetros que viajará desde Ciudad de Panamá hasta Paso Canoas, pasando por David, a una velocidad de 180 km/h con pasajeros y a 100 km/h con carga.
Las personas llegarían a la frontera en poco más de 2 horas y 40 minutos.
A esa velocidad, viajar de San José a Liberia tomaría 1 hora y 12 minutos. ¿Se lo imagina? Así funciona en numerosos países y nuestro vecino ya está jugando en las grandes ligas.
Panamá ha dado muestras de que no se queda en anuncios. Construyó un metro de primer mundo que cobra entre $0,17 y $0,50 por viaje (entre ¢86 y ¢255) en Ciudad de Panamá, evitándoles a las personas quedar atrapadas en las presas.
La línea 1 recorre 16 kilómetros en 26 minutos, casi la misma distancia entre San José y Alajuela (19 km), y la línea 2 ya llega hasta el aeropuerto de Tocumen. Se estima que, diariamente, el metro mueve hasta 280.000 usuarios.
Por si fuera poco, Panamá ejecutó la ampliación del Canal por $3.200 millones, una de las mayores obras de ingeniería del siglo XXI.
En Costa Rica, sumamos otros tres años perdidos en la espera de al menos un tren moderno, ni siquiera un subterráneo.
Una publicación hecha por el Instituto Tecnológico de Costa Rica, en el 2016, señalaba que aquí existe personal y condiciones para un subterráneo. Rodolfo Cárdenas, expresidente de la Asociación Costarricense de Ingenieros en Construcción, sugería empezar con una línea de 10 kilómetros de Desamparados a Goicoechea, por $1.000 millones.
Es cierto que Panamá recibe ingresos del Canal, pero eso no lo es todo. Ha accedido a diversas fuentes de financiamiento. La línea 3 del metro, por ejemplo, la financiará la Agencia de Cooperación Internacional del Japón.
Costa Rica pudo financiar su tren eléctrico con un préstamo que ofrecía una parte con un 0% de interés, pero el gobierno actual no lo quiso.
El otro punto es que, pese a los costos políticos, Panamá aprobó una reforma para garantizar el sistema de pensiones. ¿Que genera protestas? Sí, pero al menos se discute y se decide.

