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Página quince: Cómo, cuándo y por qué abrir centros educativos

La creatividad, la innovación y el apoyo de las comunidades, municipalidades, Iglesias, ONG, diversos sectores sociales y las instituciones públicas son clave

Abogada, activista cívica
Abogada, activista cívica

Cuando explotó la pandemia, en todo el planeta se cerraron los centros educativos y la educación a distancia se improvisó en la mayoría de los casos, y virtualizó, en otros. Costa Rica no fue la excepción, y los efectos del cierre en el bienestar de la población estudiantil podrían ser devastadores.

El Programa Estado de la Nación (PEN) reportó recientemente que un 23 % de los docentes del sistema educativo público carece de conexión estable a Internet, lo cual obstaculiza el ya difícil proceso de aprendizaje remoto. Un 2 % no tiene conexión del todo, lo que equivale a 751 educadores de direcciones regionales que arrastraban vulnerabilidades y rezagos socioeconómicos previos, como Sulá, Peninsular, Grande de Térraba, Aguirre, Santa Cruz, Nicoya y otros.

En mayo, dos meses después del cierre, un 6 % (2.397), mayormente de primaria en zonas rurales, no había tenido ningún contacto con sus alumnos.

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